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Diferencias entre pastas frescas y secas

Cuando de pastas se trata, elegir entre frescas y secas, puede ser un dilema. ¿Cuáles son los pros y contras de cada tipo? ¿Cómo sacarles el mayor partido en la cocina? Leé esta nota y despejá tus dudas.

A la hora de cocinar pastas, ¿cuál es la mejor elección, frescas o secas? Seguí leyendo y descubrí los pros y contras de cada una. ¿Cómo sacarles el mayor partido en la cocina? ¡Aquí te lo contamos!

Pastas frescas, ¡calculá bien la cantidad!Éstas se hinchan menos que las secas, las cuales crecen hasta un 60% más durante la cocción. Se necesita aproximadamente un 50% más de las frescas para equiparar la misma cantidad de su contraparte. ¡Tené en cuenta esto a la hora de leer una receta!

Pastas secas: mayor tiempo de cocción.Están listas entre 10 y 15 minutos aproximadamente. Si querés hacer una comida rápida y rica, te convienen más las pastas frescas, pues requieren mucho menos tiempo de cocción que las otras. Eso sí, tendrás que estar muy atenta al reloj durante su corta preparación, porque de lo contrario su textura podría perder firmeza, resultar deshecha y pegajosa.

Frescas: más restricciones para su almacenamiento. Este tipo de pastas contienen más huevo y un alto contenido de agua, es por eso que se vuelve necesario guardarlas en el refrigerador (3 ó 4 días desde la compra del producto) o congelarlas (no más de 1 ó 2 meses) para que no adquieran mal estado. ¡Tenelo en cuenta cuando las compres!

Pastas secas a largo plazo. Éstas se pueden almacenar por más tiempo, sin necesidad de refrigerarlas o congelarlas. Además, al ser más firmes que las otras, no corrés el riesgo que se aplasten. Así, tenés la oportunidad de cocinar pastas en el momento que quieras. ¡Aprovechá esto a la hora de realizar las compras del mes!

Pastas frescas caseras: ¡animate a crear!La nobleza de la masa te permite elaborar diferentes texturas, colores y sabores. Los tipos de harina como la de avena, soja, sémola o trigo sarraceno, por ejemplo, prestan una sazón especial. También podés utilizar elementos aromatizantes como espinaca, brócoli, zanahoria, tinta de calamar, ¡o chocolate! para añadir variedad. ¡Aprovechá y dale un toque original a tus comidas!

Secas: para salsas más elaboradas. Por su textura, firme y resistente, éstas logran un complemento perfecto con las salsas más pesadas, sobre todo las que contienen carne o verduras. ¡Elegilas para este tipo de recetas!

Las salsas ideales para las pastas frescas. Al tener una textura mucho más suave, éstas entran en perfecta armonía con las salsas más ligeras y delicadas como las de tomate o las que son a base de crema, queso o aceite. No intentes complementarlas con preparaciones más complejas que esas.

¿Cuáles son las más económicas? Si bien, las pastas secas son las más baratas del mercado y las hay en todos los tamaños, colores y formas, deberás calcular el gasto de energía o gas que se requiere para cocinarlas (más que las frescas) y ahí decidir cuál es la que más te conviene para tu presupuesto mensual.

¿Frescas o secas? En una época donde la tendencia gastronómica pone la aguja sobre “lo fresco” como lo mejor y más conveniente para la cocina, pareciera ser que las pastas de este tipo, son las ganadoras del debate. La realidad es que cada una tiene sus diferentes puntos a favor y en contra, y ¡no hay una que sea mejor que la otra! A continuación, recetas simples y ricas para cocinarlas en sus dos versiones.

Pasta fresca con crema de limón, espinacas y guisantes. En una sartén, cociná a fuego lento durante 5 minutos, 1 taza de guisantes, ¾ taza de crema de leche y ½ cucharadita de hojuelas de pimiento rojo. Luego, agregá 4 tazas de espinaca sin tallo y cociná hasta que se ablanden. Retirá del fuego y añadí 1 ½ cucharadita de ralladura de limón y 3 cucharadas de su jugo. Mezclá con 500 gramos de pasta fresca cocida, farfalle (forma “mariposa”) o casarecce (formato canalón), y serví con queso parmesano recién rallado.

Pasta seca con salchichas y frijoles Ragout. En una olla grande, calentá 2 cucharadas de aceite de oliva, 1 cebolla grande y 4 dientes de ajo, ambos picados. Agregá 3 salchichas italianas picantes y 400 g de carne molida. Cociná hasta que estas últimas estén doradas. Incorporá 2 latas de tomate y su jugo, 1 lata de caldo de pollo, 1 lata de frijoles escurridos, 1 taza de albahaca, 2 cucharaditas de orégano seco y ¼ cucharadita de pimienta roja triturada. Cociná a fuego lento por 15 minutos. Agregá ½ taza de macarrones y cociná hasta que estén al dente. Añadí 1 taza de espinacas, mezclá con 1/3 taza de queso Romano rallado y ½ taza de albahaca. Espolvoreá con sal y pimienta.

Fuente: http://mx.mujer.yahoo.com

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