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Conoce los alimentos que causan alergias

Cuando se padece alergia alimentaria, comer se convierte en algo más que un acto rutinario. Si el alimento causante de esa reacción está identificado, la situación puede controlarse con cierta facilidad; pero si la lista de alimentos-alergenos es larga, esa persona deberá ser muy precavida para evitar cualquier reacción inesperada.

A continuación te mostramos los alimentos que, con más frecuencia, pueden provocar reacciones alérgicas. Si tu organismo ha reaccionado negativamente al tomar alguno de ellos, debes evitar una segunda exposición.

El huevo

Exponerse a él siendo alérgico, incluso tratándose de cantidades muy pequeñas, puede provocar reacciones serias que normalmente aparecen en la hora siguiente a su ingesta. Sin embargo, los especialistas están comprobando que dar pequeñas dosis diarias, y crecientes, de clara de huevo (siempre bajo estricto control médico) puede ayudar a superar este tipo de alergia. Se conoce como inmunoterapia oral, inducción de tolerancia oral o introducción pautada.

Leche de vaca

Es una de las alergias más comunes y parece ser que en su aparición influye la herencia familiar. Puesto que gran parte de los alérgicos son niños, se recomienda no darles este alimento hasta pasado el primer año de vida. Pero, igual que ocurre con la alergia al huevo, es posible vencerla mediante la terapia de introducción pautada. Las proteínas causantes de la alergia están presentes también en la carne de vacuno, sin embargo se deterioran al cocinar el alimento, por lo que no suele haber reacción al tomarla. Más precavidos hay que ser al usar productos industriales, chicles y cremas dentales, ya que incluyen proteínas lácteas.

Quesos, yogures, natillas

Lógicamente, aquellas personas que reaccionan al beber leche de vaca también experimentan síntomas alérgicos cuando toman derivados lácteos, como quesos, yogures, natillas o natas. En su lugar, pueden consumir preparados de soja si no presentan reacción alérgica a esta legumbre. Conviene rechazar aquellos alimentos procesados en cuya etiqueta se haga constar que contienen “caseinato (de calcio, de sodio…); caseína; suero láctico; hidrolizado proteico; H4511 o H4512; lactalbúmina; o lactoglobulina”.

Cacahuates

La reacción alérgica puede ser extrema por lo que, ante sospecha de alergia, se recomienda evitar su consumo y también el de aquellos otros alimentos o preparados que puedan contenerlos, incluso aunque sea en cantidades mínimas. Conviene estudiar a conciencia las etiquetas de los productos envasados y, cuando se trate de un alimento a peso (como los de panadería), avisar de que se es alérgico y preguntar si lo han usado en su elaboración. Acudir a un restaurante étnico (de comida tailandesa, india o china) no es la mejor opción para quienes sufren alergia a los frutos secos, ya que los utilizan con gran asiduidad.

Avellanas, nueces, almendras, pistachos, anacardos, castañas

Según algunos estudios, tostar las avellanas podría reducir parcialmente el efecto dañino de las sustancias alergénicas contenidas en ellas. De todos modos, eso no se ha podido probar en todos los casos y tampoco en el resto de frutos secos. Dado que muchísimas salsas industriales y productos de bollería los incluyen en su elaboración, conviene estar atenta al hacer la compra y desechar aquellos productos que indiquen en la etiqueta “contiene trazas de frutos secos”.

Mariscos

El número de personas alérgicas al marisco ha ido creciendo a medida que el consumo de este alimento se ha extendido. La langosta, el camarón o los langostinos son los que con mayor frecuencia justifican esas reacciones exageradas. Su particularidad es que la alergia suele aparecer en la etapa adulta, normalmente dura toda la vida y, en ocasiones, basta tocar el marisco o inhalar el vapor del agua donde se cuecen para que los síntomas aparezcan.

Moluscos

Hay quien es alérgico a los mejillones, las almejas, las ostras, las coquinas, los pulpos, los calamares o los cangrejos de mar y, al igual que ocurre con el marisco y muchos pescados, sus alergenos son resistentes al calor y no se destruyen al ser cocinado el alimento. Las crisis alérgicas también pueden darse al consumir surimi (sucedáneo de carne de cangrejo), ya que suelen incluir pasta de moluscos. Es muy habitual encontrar a personas alérgicas al calamar o al pulpo que, previamente, lo eran a las gambas.

Bacalao y merluza

La alergia puede estar ocasionada por las proteínas presentes en la carne de estos animales, pero también por la histamina que contienen o por la presencia de un parásito conocido como anisakis. Hay que tener especial precaución si se sigue lactancia materna, ya que algunos bebés amamantados tienen reacciones alérgicas cuando la madre consume pescado.

Otros pescados

Son muchos los alimentos procesados y platos preparados que incluyen harinas o gelatinas de pescado y que pueden provocar la misma reacción alérgica que si se comiera aquél. Y ocurre lo mismo con muchos suplementos alimenticios –como los Omega 3– que utilizan este alimento para su elaboración. Puede darse el caso de que la persona tolere bien el pescado en conserva (el atún, por ejemplo), pero no el fresco.

Mostaza

Es una alergia especialmente frecuente en España y en Francia, y quienes la padece también pueden presentar hipersensibilidad a otras especias y condimentos como el anís, el comino, la páprika, el pimentón o la pimienta. A su vez, suelen ser alérgicos al polen de Artemisa. Esta alergia –también la de manzana– se activa en muchas ocasiones después de hacer ejercicio. Es decir, a veces tomar alimentos que contengan mostaza no provoca reacción (sobre todo si están cocinados) pero sí lo hace si posteriormente se realiza una actividad física moderada o intensa.

Legumbres

La leguminosa que con mayor frecuencia provoca reacciones alérgicas, sobre todo en niños, es la lenteja. Le siguen el garbanzo y el guisante. Y eso suele ser el aviso de que el organismo de ese individuo también reaccionará de manera extrema cuando se exponga a pólenes. De nuevo, conviene ser precavidos con los alimentos envasados y procesados, ya que la pasta de legumbres se emplea como espesante y estabilizante. En esos casos, aparece el término “Guar E-412; Algarrobo o Garrofin E-410; Goma arábiga E-414 o Traganto E.413” en la etiqueta.

Trigo, cebada, o avena

La alergia a estos cereales se diferencia de la celiaquía en que esta última tiene una base genética y se debe a una mala absorción intestinal. Las alergias, en cambio, se deben a “un fallo” en el sistema inmunitario, que reconoce como extrañas ciertas sustancias y, ante ellas, responde de manera exagerada. Sea como fuere, en este caso todavía es más importante leer y entender bien las etiquetas de los artículos de alimentación (también bebidas como la cerveza), ya que suelen contener multitud de cereales.

Maíz

Por suerte, la alergia al maíz no es una de las alergias más frecuentes, ya que eliminar del todo este cereal de la dieta puede resultar muy difícil debido a su continua presencia en los alimentos procesados (hasta las pizzas y los panes industriales se espolvorean muchas veces con maíz para evitar que se peguen; y ciertas bebidas usan su jarabe como edulcorante). También conviene evitar el contacto con adhesivos vegetales, prendas almidonadas y polvos de talco.

Cerezas y ciruelas

En muchas ocasiones, las reacciones que suelen tener las personas alérgicas cuando toman cerezas y ciruelas suelen ser localizadas. Es decir, el llamado síndrome de alergia oral, que se traduce en picor en la boca, en los labios y en la garganta. Raras veces produce una reacción seria. Lo habitual es que la sintomatología aparezca poco tiempo después de consumir las frutas crudas. Es poco frecuente que ocurra si han sido cocinadas.

Manzanas, fresas, peras

Algunas personas alérgicas a la manzana toleran bien esta fruta cuando la consumen pelada, aunque conviene hacer una prueba previa (con una pequeña cantidad y tras haberlo hablado con el médico) para comprobar que se da esa circunstancia. También se ha comprobado que, en algunos casos, las reacciones alérgicas van remitiendo cuando se sigue inmunoterapia con polen de abedul (ya que también se reacciona ante él por alergias cruzadas). Quienes presentan alergia al comer manzanas deben ser cautos al ingerir fresas, peras, ciruelas o nectarinas.

Duraznos y melocotones

También en estos casos la fruta se tolera mejor cuando se consume pelada porque, según han comprobado los estudios de alergología, la piel contiene más cantidad de sustancias alergénicas que la pulpa. En muchos individuos sensibilizados, tocar estas frutas es suficiente para experimentar síntomas alérgicos de cierta relevancia. Existe una vacuna sublingual (específica para el melocotón) que ayuda a muchos alérgicos a ir superando el problema porque aumenta su umbral de tolerancia (necesitan más cantidad de alimento para sufrir una crisis alérgica seria).

Semillas de girasol

Aunque no es frecuente tomarlos como tales, al menos no en la etapa infantil, sí están presentes en multitud de salsas y preparados industriales. La reacción que se suele presentar si la toma un alérgico es picor en la boca y en la garganta (síndrome de alergia oral), pero en algunas personas ocasiona síntomas más serios, como dificultad para respirar, e incluso un shock anafiláctico. En muchos casos existe también alergia a los frutos secos.

Aditivos alimentarios

Existen unas 20.000 sustancias (sulfitos, gutamato, tartracita, dióxido de azufre…) que se añaden a los alimentos para mejorar su apariencia, su sabor o su duración y, aunque hoy en día son imprescindibles en la industria alimentaria y totalmente inocuos para la mayoría de la población, cada vez hay más personas sensibles a su efecto. De todos ellos –colorantes, saborizantes, preservantes o emulsificantes– los colorantes son los que más reacciones alérgicas provocan. El resto suele ocasionar intolerancias o dificultad para que el aparato digestivo las asimile. Cuando existe, es preferible dar prioridad a los alimentos frescos frente a los envasados.

Infusión de manzanilla

No es una alergia demasiado frecuente, pero puede darse en personas que también reaccionan de forma patológica al exponerse a determinadas plantas, como los crisantemos o las ambrosías. Los síntomas que suelen aparecer en esos casos son dificultad para respirar (debido a que los bronquios se estrechan) y reacciones dermatológicas, como ezcemas y urticarias.

Fuente: http://mx.mujer.yahoo.com/

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