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Enterate cuáles son las distintas personalidades que hay en la oficina

Repasamos las personalidades que te puedes encontrar en cada oficina/redacción/despacho/gabinete/lugar de trabajo distinguiendo a partir de 13 tipos distintos. ¿Cuál eres tú?

En toda oficina hay una serie de trabajadores que mantienen relaciones estereotipadas y uno de ellos puedes ser tú. Quieras o no puedes ser el típico oficinista que no para de llamar por teléfono a ver qué tal está la familia o el que delega su trabajo en todos y cada uno de los componentes del edificio en el que se dice que ‘trabajas’. Ahora descubre si tú eres alguno de ellos y, si no, tranquilo, que algún 14º tipo seguro que hay.

1.El agresor pasivo: todas esas notas que uno se va encontrando por la oficina tipo; ‘esta es mi comida’, ‘hay que ser más comprensivo con el resto, dejar café hecho’ o ‘por favor, no desordenen mi mesa’ suele ser el mismo que se queja de todo lo que tiene que hacer y de la (tardía) hora a la que se acostó ayer por trabajo.

2.El roba-ideas: él era tu amigo. Solíais comer juntos, contaros vuestras cosas y hablar de aquel programa de televisión. Pero fue entonces cuando le contaste tu nueva (y única) brillante idea sobre un nuevo plan de (cualquiera que sea tu fascinante profesión). Consiguó un despacho con vistas y una secretaria de dudosa reputación. Hay que estar más rápido, amigo.

3.El comiditas: hoy se ha traído pescado. Toda la oficina huele a pescado. Tu traíste un bocadillo de atún, te apetecía algo directo del mar pero pensaste que pescado contante y sonante era demasiado. El olor que desprende su tupper embriaga (y no en el buen sentido de la palabra) a toda la oficina. El jefe le sugiere que la próxima vez traiga una ensalada, nada serio, ‘de risas’. Pero es entonces cuando él, el comiditas, se molesta y aboga por traer burritos el día siguiente (estos explotan en el micro y la situación es tremendamente puerca).

4.El parlanchín: a los parlanchines no es que les guste perder el tiempo, aunque tampoco intentan por no hacerlo. A los parlanchines lo que les pasa es que no saben hacer una historia mínimamente corta. Es por esto que mejor no hacer ‘demasiadas migas’ con él, entonces tus cafés se convertirán en horas de trabajo preciosas tiradas a la basura.

5.El que delega: tú ya tienes bastante trabajo hoy, estás hasta agobiado y el e-mail no para de saltar, está casi lleno. Entonces llega él. Lo temes. Se acerca. Sí, es a ti. Tiene unos papeles en la mano. No son unos papeles cualquiera. Ya es tarde para ir a por un café, su sonrisa está en modo ON. ¿Puedes tener esto para mañana a las 15.00h?, no es tu jefe, pero tu jefe le quiere en su equipo. No eres su subordinado pero sí eres responsable y aceptas. Aceptaste. Mal.

6.El adicto al trabajo: agresivos, independientes, ambiciosos, volátiles y rígidos. Así son y así te hacen sentir cuando hablas con ellos. No paran. Parece que viven en la oficina: cuando llegas están. Y cuando te vas, también. Lo más sospechoso es que nunca hablan ni de una pareja ni de una familia (ni de madres o abuelos…). Misterioso.

7.El ruidoso: todos sabemos que existe. Nadie lo comenta pero existe. Habla por teléfono alto, habla con la gente alto, dice lo que va a comer y lo hace alto, cuenta lo que le pasa a su hijo y lo hace alto… Además su teléfono no conoce el botón de silencio y sí, es él el que pone M-80 radio nada más llegar.

8.El de las reuniones: este tío pasa el día organizando (y organizándote) reuniones. Si por el fuera no haría otra cosa que asistir a ellas y si son a las 19.30h de la tarde o a las 8.30h de la mañana, mejor. ¿Tiene vida?

9.El cotilla: y más en este, nuestro país. Aún siendo una persona que pasa todo el día liado hablando y contando todo de todos, si quieres saber algo, arrimate e invita a este trabajador a un café. Recomendamos que tengas cuidado, un simple comentario puede convertirte en el centro del ‘cotilleo’ por unos días.

10.El becario ambicioso: al principio parecen geniales, avispados y buenos trabajadores. Pero ahora no paran de no-dejarte trabajar. ¿Qué hacemos con ellos?

11.El quejica: no para de representar lo cruda que es su realidad en el trabajo. Desde contar intimidades de su jefe hasta gritar a los cuatro vientos lo poco que cobra (en neto). Vamos que si puedes huir de esta persona, hazlo. No te dará ningún tipo de salud mental.

12.El que te peta el mail. Lo decimos así de claro porque es una realidad severa. Hay tipos llamados ‘compañeros de trabajo’ que no sabes de dónde sacan el tiempo para venir y hacer lo que se suponen que tienen que hacer: trabajar. Comentan todos los mails, mandan spams a toda la empresa y comparten con la gente por mail todo aquello que se pueden ahorrar.

13.El del fenómeno TMI: aquel que comparte demasiado. Esta persona no tiene ningún tipo de remordimiento al contar sus cosas, lo comparte con todos todo el rato. Hablan de asustos de salud, sexuales, problemas de relaciones… en fin, cosas que se comparten con amigos. También tiene ese punto de no-profesional que al jefe no le gusta.

Fuente: http://www.esquire.es/

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