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Los escándalos en la realeza británica

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Desde el rey George IV hasta su bisabuela la reina Victoria, todos tienen trapitos ocultos

Hace unos días se publicaron unas fotografías en las que se ve al príncipe Harry desnudo junto a una chica en el sitio de chismes de farándula TMZ. Aunque no es la primera vez en que se ve envuelto en un escándalo –para prueba recuerda la vez que fue a una fiesta disfrazado de militar Nazi- te traemos 4 antecedentes familiares de escándalos de la realeza de Reino Unido, según el blog Mental Floss:

  1. George IV: Aunque la mayoría de los estadounidenses piensan que George III era un tirano, en realidad su hijo llevó el ser un monarca terrible a un nuevo nivel. La licenciosa vida de este rey hizo que, muy probablemente, fuera el peor monarca de la historia británica, e incluso antes de que asumiera el trono se las arregló para involucrarse en decenas de escándalos.

    Debido a que era muy poco atractivo, encontró la mejor manera de llevar a las mujeres a dormir con él ofreciéndoles lo que en dinero de hoy serían cientos de miles, en algunos casos, millones-de libras. Sin embargo, después de haber conseguido lo que quería (y con frecuencia uno o dos hijos también), él se negaba a pagar, por lo que su padre solía terminar pagando la cuenta para que las mujeres desaparecieran.

    No era de extrañar que George IV trataba de escapar de sus acuerdos financieros, teniendo en cuenta que era un jugador empedernido y huía cuando los cobradores de sus deudas rodeaban su residencia exigiendo el pago.

    Pero el mayor escándalo de su vida involucró en su amante principal, una mujer dos veces viuda católica llamada María Fitzherbert. Cuando se negó a dormir con él, él comenzó a enviarle notas de suicidio que llegaban hasta las 42 páginas. Al final aceptaba, pero sólo si se casaba con ella.

    A diferencia del Príncipe de Gales, George no podía casarse con una plebeya. Además de eso, en realidad era ilegal que se casara con una católica, así que hizo caso omiso de todo eso, y se casó con la señora Fitzherbert en una boda secreta en la oscuridad de la noche, pero como debía casarse con una princesa extranjera abandonó a su amante y a sus numerosos hijos, aunque se ganó el desprecio del pueblo.

 

  1. Edward VII: Es casi seguro el monarca más sexual en la historia británica. A lo largo de su vida, se estima que se acostó con miles de mujeres. Algunas de sus relaciones condujeron a los escándalos, incluido un antiguo amigo quien lo amenazó y chantajeó después de que se acostó con la mujer de otro amigo. Pero sin lugar a dudas fue su primer encuentro sexual el que envió ondas de choque contra la familia real.

    Edward (a quien apodaban Bertie) tuvo la desgracia de ser un libertino en una familia de mojigatos. Sus padres, la reina Victoria y el príncipe Alberto, ambos eran vírgenes cuando se casaron y nunca se les ocurrió que sus hijos podrían no seguir su camino, por lo que a los 19 años, sus padres lo enviaron a un campo militar para pasar el verano, y allí se encontró con la prostituta del campamento. A pesar de ser visto como un halcón por sus acompañantes, se las arregló para tener relaciones sexuales en tres momentos diferentes, los cuales registró en su diario.

    Finalmente, uno de sus acompañantes se enteró de lo que estaba sucediendo e informó a los padres de Edward. Su reacción fue melodramática, por decir lo menos. Nunca podían mirarlo otra vez sin recordar cómo había fracasado. Nunca podría casarse ahora porque su esposa sería demasiado buena y pura para él.

    Cuando el príncipe Albert cayó enfermo poco tiempo después, los médicos le dijeron a la reina Victoria que era debido a la conmoción de la traición de su hijo. Albert murió de su enfermedad y Victoria culpó a su hijo y heredero de la muerte de su amado esposo durante el resto de su vida. Todo por relacionarse con una prostituta.

Reina Vicoria:  Mientras de ella se puede decir que fue una mojigata en sus años de juventud, en la vejez  la Reina Victoria pudo haber echado una cana al aire. Una vez que enviudó, se retiró casi por completo de la vida pública y se aisló a sí misma en sus haciendas. Al pasar tanto tiempo con su sirviente escosés John Brown, le permitió tomarse libertades que a nadie más se le ocurriría, como llamarla “mujer” en lugar de “Su Majestad”. Ella le dio regalos y creó honores especiales y medallas para presentar a solas con él.

Sus hijos le llamaron a Brown “amante de mamá”, y pronto los rumores de la relación llegaron a Londres. Algunos afirmaron que dormían en habitaciones contiguas y que el ministro había reconocido en su lecho de muerte que él había presidido un matrimonio secreto entre los dos. Una popular revista empezó a referirse a la reina como la señora Brown.

Cuando Brown murió, Victoria estaba angustiada. Ella tenía una estatua de él y dejó instrucciones para que cuando muriera la enterarran con un mechón de su pelo, su fotografía, y un anillo que él le había dado. Después de la muerte de Victoria, su hija menor se dio a la tarea de quemar muchas de las páginas del diario de su madre que ella pensaba que eran demasiado sucias para ver la luz del día. Muchas se suponen hablaban de Brown.

Por cierto, como el príncipe Harry, la reina Victoria fue también el tema de una imagen salaz en su juventud, aunque ésta fue a propósito. Como un regalo para su marido al principio de su matrimonio le pintaron un retrato, pero como el príncipe Albert la encontró muy provocativa la escondió en su oficina privada para que nadie pudiera verla:

El Duque de Kent: Ningún miembro de la familia real se ha considerado tan escandaloso como el tío George de la actual reina. Su vida se considera tan desagradable que hasta la fecha sus papeles están sellados en el Castillo de Windsor, y no se permite a los investigadores mirarlos. Esto puede tener algo que ver con el hecho de que George era bisexual.

A medida que el cuarto hijo de George V y el quinto en la línea al trono, igual que el príncipe Harry, el duque de Kent sabía que sus posibilidades de convertirse en rey eran escasas y era más libre que sus hermanos de vivir la vida que él quería. Y resultó que la vida que quería vivir era darse la gran vida rodeada de altas dosis de sexo y drogas.

Antes de su matrimonio, se supone que disfrutó de la compañía de hombres rubios y delgados, pero después sus gustos se expandieron para incluir una cantante negra, incluso fue detenido por participar en una actividad homosexual por lo menos una vez, pero fue liberado cuando su identidad se confirmó. Si bien las investigaciones documentales no han informado sobre sus indiscreciones, toda  la alta sociedad sabía de ellos.

George fue también fuertemente adicto a la morfina y a la cocaína, y fue puesto bajo arresto domiciliario por uno de sus hermanos durante la década de 1920 en un intento de curarlo, pero no funcionó.

El duque no era discreto a la hora de escribir a sus amantes, y según se informa fue chantajeado por un hombre que se prostituía sobre sus cartas de amor. Otras misivas de George a Noel Coward fueron robadas de la casa del dramaturgo.

George murió en un accidente aéreo a los 39 años, incluso el misterio rodea su muerte. Mientras que la versión oficial es que el piloto tomó el camino equivocado y se estrelló contra una montaña, comenzaron a circular rumores de que el príncipe y el piloto, había estado volando en estado de ebriedad. Otros decían que su estilo de vida se había convertido una responsabilidad demasiado pesada para su familia, y que lo habían matado a propósito.

Sólo para estar seguro, el príncipe Harry podría querer reconsiderar guardar las cámaras en su próxima fiesta

Fuente: http://quo.mx/

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