QUÉ HACER SI TIENES UN MAL JEFE
Nick, Kurt y Dale, personajes de la película
Horrible Bosses (Quiero
matar a mi jefe) tienen algo en común:
quieren deshacerse
de sus intolerables superiores. Fuera de la pantalla
grande, muchos empleados pueden tener ese deseo, y es que tener
el cargo de
jefe no implica destreza para desempeñarlo.
Los
superiores dispuestos a intimidar a empleados para garantizar su
supervivencia siempre han existido, y las crisis económicas generan
que esa forma de gestionar aumente. A mayor presión financiera,
más despidos y sobrecarga de trabajo, esto implica una relación cada
vez más antagónica entre jefes y trabajadores, cita un estudio
realizado en el departamento de psicología de la Universidad Estatal
de Florida.
Los comportamientos
de un superior poco profesional incluyen hacer comentarios negativos
sobre el desempeño de un colaborador con otro empleado, y
adjudicarse el crédito sobre el trabajo hecho por su equipo, entre
otras conductas. En México, tres de cada 10 personas opinan que
la peor conducta de un jefe es ser
prepotente y mostrar poca disponibilidad para escuchar, refiere
una encuesta del portal Trabajando.com, realizada entre 3,000
entrevistados.
Un jefe que
obstaculiza el desarrollo de sus colaboradores tiene características
particulares. Por ejemplo, quiere abarcar todo lo que sucede en
el área, si no se le convoca para una reunión, aunque sea
insignificante, reprende al colaborador.
Además, no acepta
las críticas cuando la situación se torna difícil, y al reprender a
su equipo se muestra intolerante o irrespetuoso, pero justifica su
conducta bajo el argumento "lo digo para que mejores en el trabajo",
menciona el especialista en gestión de la Universidad de Stanford,
Bob Sutton, en su libro The No Asshole Rule: Building a Civilized
Workplace and Surviving One That Isn't (La norma Asshole; construir
un lugar de trabajo civilizado y sobrevivir en el que no lo es).
Entre los tipos de
jefes 'tóxicos', destacan los siguientes, según Patricia King,
la autora del libro Never Work for a Jerk (Nunca trabaje para un
idiota):
1. Vive en la
'inercia'. La primera categoría corresponde al superior que
desconoce cómo delegar un proyecto y resultados esperados, por falta
de experiencia o de interés en sus labores. Las instrucciones y
objetivos concretos no existen cuando se labora bajo este esquema de
trabajo.
- Recomendación.
El colaborador debe mantener reuniones y comunicación
frecuente con el jefe antes de entregar su trabajo, así,
investiga las expectativas deseadas sobre su desempeño.
Por cada encuentro o correo enviado, el empleado debe definir
¿qué información quiero para hacer mis funciones? Debido a que la
frustración en estos casos es segura, si se quiere continuar en ese
trabajo también se recomienda indagar con otras personas qué espera
el máximo director del área o empresa de los proyectos a su cargo.
Así no se trabajará 'doble'.
2. Usurpador.
Ésta
categoría es una de las más complicadas, porque no importa lo
mejor que trabajes, la persona que tiene el poder engaña, miente y
suele robarse el crédito de lo hecho por sus empleados.
- Recomendación.
King señala en su obra que en estos casos se requiere
manejar los hechos con 'más delicadeza', pues el jefe aplicará
la regla: "no es real lo que piensas o dices de mi". La
sugerencia es buscar la forma en que otros en el área y empresa
sepan de quién es la autoría de los resultados. Si la situación
se vuele más compleja, antes de denunciarla o plantear un cambio
de área o proyecto, reúne evidencia sobre lo que informarás.

3. Dictador sin
límites. Es la persona que, además de controlar, desea
demostrar que es mejor y gusta de hacer comparaciones 'dañinas'
entre los empleados, aunque no en forma abierta. Un ejemplo de su
comentario es: 'viste lo que entregó esta persona, es mucho mejor de
lo que hemos visto años atrás'.
- Recomendación.
Busca defender tu posición y trabajo, con argumentos y sin
entrar en su mismo juego. Para no involucrarse en su forma de
ser, sólo hablen de metas en común y ve directo al tipo de
contenido que quiere recibir en tus resultados.
4. Inseguro (a).
Vivir bajo el temor que alguien desea hacerte daño puede
convertirse en una paranoia, y el escenario se torna peor cuando
quien experimenta esa sensación es el responsable de manejar un
equipo. Son personas que se sienten amenazadas; piensan que serán
despedidos y su colaborador los reemplazará.
- Recomendación.
El temor del que es 'preso' este jefe (a), lo orilla a
conductas, como no impulsar la iniciativa de su gente, y limitar
su crecimiento para que no "brille" el empleado en lo
laboral. El reto es tratar de generar empatía con esa
persona y hacerle ver que cumples con tus funciones, no deseas
quedarte con su puesto, menciona Berenice Vallejo, psicóloga
industrial.
5. Bipolar.
Son los jefes que tratan a los empleados de acuerdo con el 'humor'
con el que se levanten, los problemas en la oficina y la jerarquía
que tenga la persona.
En ellos es común saludar muy bien a su personal un día y después
ignorarlos 'olímpicamente' aunque los tengan enfrenten.
- Recomendación.
Con este tipo de directivo hay que ser muy específicos al marcar
tu postura, es decir, hacerle entender que estás en el trabajo
por un objetivo común, y lo harás participe de cuanta actividad
o situación requiera de su presencia, porque en el fondo lo que
ellos viven es inseguridad o están inconformes con su rol.
En estos casos, el compañerismo entre jefe y subordinado es
difícil porque el empleado siente eterna desconfianza de la actitud
que tomará el superior.
La sugerencia es realizar el trabajo manteniendo una relación
"cordial", pero sin pretender que serán amigos. Hay que estar
preparado con un respaldo de tu trabajo, ante cualquier comentarios
injustificado que el superior realice sobre el
desempeño.
Vallejo explica que si el empleado quiere crecer en su
organización, tiene que fijar estrategias para sobrellevar la
personalidad de un superior con alguna de las características
descritas, pues "el colaborador deberá adaptarse, no el jefe". El
primero paso es identificar la "manía" o lo que molesta al superior,
y actuar en forma contraria.
Por ejemplo, "si ese jefe tiene un síndrome de inseguridad,
el empleado debe involucrarlo en todas las juntas, eventos o
cambios que haya en los proyectos. La persona puede pensar que
no es gran cosa hacer las modificaciones a un plan de trabajo,
sin avisarle, para no quitarle tiempo. Para el jefe esa decisión
implica un deseo 'oculto' de omitirlo y tomar ventaja a sus
espaldas", explica Vallejo.
También, dice, hay que identificar sus métodos de comunicación
preferidos y hacer entender que, como empleado, te sumas a sus
preocupaciones. Respecto a Recursos Humanos hay una regla: cuando te
quejas por el comportamiento del jefe, este departamento llevará tal
inconformidad hasta el superior, eso podría propiciar más problemas
al empleado.
Lo mejor es buscar resolver las diferencias de manera
independiente y con la asesoría de otro
empleado, que pueda funcionar como un coach. Si la empresa tiene
algún sistema de denuncia anónima se puede aprovechar esa vía,
menciona la psicóloga industrial. Fuente
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