¿CUÁNTO DURARÁ LA
CRISIS EN LA EUROZONA?
La oposición de Alemania a crear un fondo de
reestructuración común posterga la solución en la zona; la
resolución de una unión bancaria de la última cumbre de la
UE es un paso en la dirección opuesta.
Siempre me pregunto quién compra activos de
riesgo después de una de estas 'históricas' declaraciones del
Consejo Europeo. A veces, la escalada de precios tiene una duración
de horas, en otras, apenas unos días. La última terminó en menos de
una semana, los diferenciales italianos y españoles están ahora por
encima de sus niveles previos a la cumbre.
El consenso entre los observadores había sido que la Unión
Europea había dado un importante paso en la dirección correcta al
aceptar un camino hacia una unión bancaria, pero que no hizo lo
suficiente para resolver la crisis. No estoy de acuerdo con esa
afirmación. Creo que fue un paso muy grande, en la dirección
equivocada. La cumbre postergó una decisión de resolución concreta a
la crisis a una futura decisión, que será aún más difícil de
alcanzar, y por lo tanto tiene más probabilidades de fracasar.
Se acordó que no habrá recapitalización bancaria común hasta que
no sea establecida una unión bancaria total, y el Bundesbank nos
recordó que ésta última no es
posible sin una unión política. La consecuencia lógica es que no
resolveremos la crisis durante otros 20 años.
Lo que sabemos ahora es que Alemania no estará de acuerdo con el
seguro de depósito mutualizado. Ni siquiera pueden ponerse de
acuerdo para dar al Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) una
licencia bancaria para que pueda apalancarse a sí mismo. Si Alemania
no puede hacer lo mínimo necesario ahora, ¿por qué alguien pensaría
que puede estar de acuerdo con una unión política? Esto es menos
creíble que la promesa de un alcohólico que dice que dejará de beber
en cinco años.
La política de rescate del euro ha cruzado un umbral importante
en Alemania. Una estrecha mayoría todavía está en favor del euro,
pero la mayoría está en contra de más rescates. Un grupo de 160
economistas, dirigido por Hans-Werner Sinn, presidente del instituto
económico alemán IFO, publicó la semana pasada un manifiesto en
contra de una unión bancaria. Estaba lleno de palabras vacías, pero
la importancia de ese documento es que refleja una visión de
consenso.
La respuesta de Angela Merkel fue reveladora. Les dijo que no hay
nada de qué preocuparse. La unión bancaria se trataba de una
supervisión conjunta, dijo. No habrá seguro de depósito común. Ella
tiene un concepto muy
diferente de una unión bancaria que el Banco Central Europeo (BCE).
A lo más, yo espero que esta nueva unión
bancaria cubra a los 25 bancos más grandes, y deje a las cajas y
los Landesbanken (bancos estatales alemanes) bajo un control
nacional. Esto suena como un alcohólico que se compromete a tomar
solamente los mejores coñacs de ahora en adelante.
La unión bancaria que se requiere es la que Alemania no va a
aceptar: Una regulación y supervisión central, un fondo de
reestructuración común y un seguro de depósito común. Se necesitarán
años para crearla. Si se realiza correctamente, requeriría un cambio
en las constituciones nacionales y en los tratados europeos, aunque
sólo sea para redefinir el papel del BCE. Es una locura dejar la
resolución de la crisis al éxito de lo que podría ser el mayor
ejercicio de integración europea en la historia.
Con las tasas de interés de los bonos gubernamentales a 10 años
por encima del 6%, ni Italia ni España pueden mantener su membresía
en la eurozona. Esto es lo que Mario Monti y Mariano Rajoy deberían
haber dejado claro a Merkel en la cumbre. Deberían haberle dicho que
sus
gobiernos harán los preparativos para retirarse de la zona euro
si no hay un cambio en la política. Una resolución requiere de un
bono de la eurozona -o alguna otra forma de repartición mutua de la
deuda- tanto en el sector público como privado, o de compras de
bonos por parte del BCE. Alemania no acepta la primera opción. El
BCE no acepta la segunda.
En cuanto a las opciones que no son ni sustentables ni
auto-correctivas, sólo hay dos cursos de acción restantes. El
primero consiste en esperar pacientemente hasta que la situación se
venga abajo. Ésta es la estrategia seguida por el Consejo Europeo, y
por los alcohólicos.
La alternativa es comenzar a hacer los preparativos; y tener
cuidado de no provocar una ruptura en el proceso. Es difícil
imaginar una salida que no viole cientos de leyes nacionales y
europeas. Ésa es la razón por la cual nadie la está haciendo. Habría
que utilizar un argumento de fuerza mayor. Tomó una década crear el
euro. Se necesitará más que un fin de semana largo para deshacerlo.
Un colapso constituiría la mayor crisis económica de nuestra era.
Sin embargo, entre una lista de malas opciones de ruptura, algunas
son mejores que otras. Escribiré sobre ellas en una columna futura.
En noviembre, escribí que el Consejo Europeo tenía diez días para
salvar el euro. Si se hubieran sentado las bases para una banca y
una unión fiscal en ese entonces, ahora podrían estar en condiciones
de acordar una estrategia
efectiva de resolución de la crisis, una que constara de
recapitalización de bancos y compras de bonos. No lo hicieron
entonces. Y no se encuentran en una posición en que sean capaces de
resolver la crisis ahora.
El mensaje que se llevaron de la cumbre fue que la eurozona no
resolverá la crisis. En ese sentido, efectivamente se trató de una
'histórica' reunión. Fuente
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