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Un bebé salva su vida gracias a una impresora 3D

A las seis semanas de nacido, Kaiba Gionfriddo estaba acostado en la mesa de un restaurante y su piel se puso azul. Había dejado de respirar.

Su padre, Bryan, bombeó frenéticamente su pecho, tratando de hacer llegar el aire a los pulmones de su hijo. Inmediatamente lo llevaron al hospital.

Fue el principio de un calvario que sumió a la familia en una angustia cotidiana.

“Tenían que aplicarle RCP (resucitación cardiopulmonar) todos los días”, dijo April Goinfriddo, la madre de Kaiba. Los médicos les explicaron que su hijo tenía una rara obstrucción en los pulmones llamada malacia bronquial. “Pensé que no saldría vivo del hospital”.

Kaiba tenía casi nulas probabilidades de sobrevivir y los médicos intentaron el equivalente médico de un milagro: crearon una férula dematerial biológico con la que lograron crear un pasaje a través de la vía aérea obstruida de Kaiba.

Utilizaron una técnica experimental nunca antes probada en un humano que hace que esta hazaña médica parezca ciencia ficción: la férula se fabricó con una impresora 3D.

“Para mí es mágico”, dijo Glenn Green, profesor de Otolaringología Pediátrica en la Universidad de Michigan (UM), quien implantó la férula en Kaiba.

“Estamos hablando de usar polvo para crear partes del cuerpo”.

El procedimiento de Kaiba fue descrito en el número más reciente de la revista New England Journal of Medicine.

Green y el ingeniero biomédico Scott Hollister habían estado trabajando durante años en un ensayo clínico para probar la férula en niños con trastornos pulmonares, cuando recibieron la llamada de un médico en Ohio que estaba al tanto de sus investigaciones.

“Dijo: ‘Tengo un niño que necesita (una férula) de inmediato’”, explicó Green. “Dijo que este niño (Kaiba) no viviría a menos que hiciéramos algo”.

Green y Hollister recibieron autorización de emergencia de su hospital y de la Dirección de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) para probar en Kaiba el tratamiento experimental, el cual solo se había probado en animales.

“Fue una combinación de euforia y, a falta de una palabra mejor, terror”, dijo Hollister, profesor de ingeniería mecánica y biomédica, quien ha estudiado la regeneración de tejido desde hace más de 15 años.

“Cuando alguien te dice: ‘Oye, esta podría ser la única oportunidad de este niño’… es un gran paso”.

El siguiente gran paso fue obtener una tomografía computarizada de los pulmones de Kaiba para adaptar la férula a las dimensiones exactas de sus órganos. Hollister usó los resultados de la prueba para generar un modelo computarizado de la férula.

El modelo se introdujo en una impresora 3D que puede crear estructuras con un polvo llamado policaprolactona (PCL).

La PCL es maleable y puede moldearse para crear toda clase de estructuras complejas. Cuando se fabrica una férula con PCL, se vuelve una especie de sujetador biológico que sostiene las estructuras, mientras el cuerpo sana a su alrededor.

Este material se ha usado durante años para rellenar los agujeros que quedan después de una cirugía cerebral, de acuerdo con Hollister. Conforme pasa el tiempo, la PCL se degrada y el cuerpo la excreta, y deja un órgano sano tras de sí.

El siguiente paso fue crear la férula con la impresora. El aparato transmite la información capa por capa desde la computadora hacia un rayo láser que derrite la PCL para crear una estructura tridimensional.

Lee: Cómo funciona una impresora tridimensional.

“Podemos crear una copia completa de una parte del cuerpo con la impresora 3D en un día”, dijo Green. “Así que podemos hacer algo muy específico para un paciente muy rápidamente”.

Green tomó la férula, que medía pocos centímetros de largo y 8 milímetros de ancho y la adhirió quirúrgicamente al bronquio colapsado de Kaiba. Momentos más tarde vio los primeros resultados.

“Cuando suturamos, empezamos a ver cómo el pulmón se inflaba y desinflaba”, dijo Green. “Fue fabuloso. La gente en el quirófano festejaba”.

“Este caso es un maravilloso ejemplo de que las tecnologías regenerativas ya no son un asunto de ciencia ficción”, dijo Andre Terzic, director del Centro de Medicina Regenerativa de la Clínica Mayo, quien no participó en el caso de Kaiba.

La técnica que Green y Hollister usaron es parte de un campo floreciente llamado medicina regenerativa, que involucra el desarrollo de terapias —por medio de técnicas como las células madre o “partes del cuerpo” construidas con materiales biológicos— que aprovechan la capacidad del cuerpo de sanar por sí mismo.

Los casos como el de Kaiba son un gran logro médico. Sin embargo, los especialistas subrayan que este y otros procedimientos regenerativos deben replicarse en una cantidad mayor de pacientes.

“Esto nos da la oportunidad de hacer medicina específica e individualizada para el paciente. Así que no tenemos que hacer algo que funcione para todos. Pero todavía queda mucho por hacer”, dijo Hollister.

Mientras se hace ese trabajo, la familia de Kaiba sigue agradecida porque, a 15 meses de la cirugía y a sus 18 meses de edad, todavía puede respirar por sí mismo.

“Estoy tan feliz de que siga aquí, de que pudiera superarlo”, dijo April Gionfriddo. “Con suerte, (pronto) podrá correr y ser un niño aún más feliz”.

La férula tardará tres años en degradarse y mientras tanto, el pulmón de Kaiba debería seguir desarrollándose normalmente, dijo Green.

Green y Hollister esperan iniciar las pruebas clínicas en una población mayor de pacientes durante este año o el próximo.

Fuente: http://mexico.cnn.com

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