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¿Por qué el Papa electo no fue mexicano?

Uno de los tantos misterios de la humanidad se reveló esta semana con la elección del argentino Jorge Mario Bergoglio, como el nuevo líder de la Iglesia Católica. Aquí no hay más que quitarse el sombrero ante la experiencia que agarró el Vaticano en esto de transmitir las cosas en horario estelar al más puro estilo de las finales de la Champions League, de tal forma que mantuvo expectantes a dos continentes completos, sin desvelar o hacer madrugar a nadie, y todo para ver quién salía ungido como sucesor de Pedro.

Sorpresivo para todos, pero más para los latinoamericanos que por unos cuantos siglos sólo veíamos cómo entre italianos y después entre europeos se tomaban su tiempo para designar a la cabeza de su institución; eso sí, en menos tiempo de lo que se tardan en escoger a un consejero del IFE y puede que haciendo cuentas, hasta con un costo de producción menor.

Lo que nos saltó fue que si un latino estuvo en la terna de finalistas, ya en la etapa de preguntas y respuestas en traje de gala, entonces un mexicano también pudo haberse puesto los zapatitos rojos y ganar un papado cero kilómetros. No obstante, nosotros mejor que nadie sabemos por qué un connacional puede (y a veces debe) ser eliminado en cuartos de final y sin llegar al quinto partido.

Primero que nada, ni aquí, allá ni en ninguna parte se tuvo la mínima esperanza y en muchos ni siquiera el deseo de que el más papable de los mexicanos ocupara la cabeza de la Iglesia. Por supuesto, a pesar de que había varios candidateables, el único que enseguida venía a nuestra mente era el cardenal Norberto Rivera,  por lo que sabíamos que a menos que hubiera mano negra y una que otra tarjeta Monex de por medio no saldría vestido de blanco cremoso de la Capilla Sixtina.

Pero más que nada, se debe considerar que un Papa mexicano es un riesgo que la Santa Sede no estaba dispuesta a correr. Basta ver al ahora conocido como Papa Francisco. Mientras en el mundo lo enaltecen por sencillo, austero y buena onda, en su propio país tardaron menos de 15 segundos para lapidarlo con su presunto pasado negro y hasta fotos trucadas dando la comunión a un dictador se han difundido. Y aquí, la verdad, somos peor.

Los mexicanos somos expertos en balconearnos con las fotos más ridículas y comprometedoras. Nos acusan de poco previsores, pero la verdad es que guardamos y administramos el rencor y la evidencia por años hasta para vengarnos del niño que nos quitaba la torta en el recreo (que tal si llega a presidente, Papa o se casa con un príncipe en Holanda). De igual forma, nomás llega el éxito y surgen ex novias despechadas y ex amantes, convertidos en resentidazos sociales buscando complots.

Peor aún, qué tal que llega un Papa proveniente de estos lares del tequila, José Alfredo y Belinda y resulta que al momento de revelar su afición por el futbol sus colores son los del América. Eso no se lo perdona nadie en el mundo, pero menos el grueso de los mexicanos. Y cuidado sea chilango, porque entonces en masa la gente para de sufrir.

No hay discusión, el Vaticano prefirió no correr riesgos y se evitó los titulares de alusión al encubrimiento de casos de pederastia, declaraciones polémicas y ridículas y la exhibición de la vida de pachá que se dan bastantes jefes de la Iglesia en México, viajando en sendos camionetones, portando alhajas y rozándose con alguno que otro personaje distinguido que después ya nadie quiere ver, a menos que sea tras las rejas.

Peor aún, seguro con un Papa mexicano ya en la plenitud del poder episcopal la Iglesia no llega fin de año, pues acabaría rematada o vendida en licencias a empresas chinas, así como sucedió con la imagen de la Virgen de Guadalupe.

Si alguien aparece por ahí gritando fraude, voto por voto y embarazo de fumata sería solo un símbolo de que los mexicanos no tenemos llenadera. Tenemos al hombre más rico del mundo, al criminal más buscado del mundo, la ciudad más peligrosa del mundo y a la primera dama más bella del mundo (según Bild). Querer más sólo nos arriesga a que también tengamos un Papa mexicano y que Jorge Serrano Limón salga a festejar comprando tangas.  A veces las cosas no pasan por algo.

Fuente: http://mx.noticias.yahoo.com

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