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Interpretación de la sonrisa de los capos arrestados
Interpretación de la sonrisa de los capos arrestados

Interpretación de la sonrisa de los capos arrestados

Analistas identifican psicopatía, poder y narcisismo en el comportamiento de capos como ‘La Ardilla’ y ‘La Barbie’ en sus presentaciones

Salvador Martínez, ‘La Ardilla’

Los gestos de los líderes criminales cuando las autoridades federales los presentan públicamente se han convertido en un tema de interés debido a su aparente desenfado: sonríen, se arreglan o desafían a la prensa.

Durante su presentación en instalaciones de la Marina, Salvador Martínez Escobedo, apodado La Ardilla, no solo sonrió, sino que levantó el brazo apuntando el codo a los camarógrafos, lo que en México puede ser interpretado como un insulto.

Martínez es acusado de ser el jefe de Los Zetas en el noreste de México y autor intelectual de la matanza de 72 inmigrantes indocumentados, cuyos cuerpos fueron hallados en fosas clandestinas en San Fernando, Tamaulipas.

Para el criminólogo Martín Barrón, investigador del Instituto Nacional de Ciencias Penales (Inacipe), lo más llamativo es que la actitud y la magnitud de las acusaciones contra Martínez no coinciden con su apariencia. Es más corto de estatura y más delgado que otros capos (aproximadamente 1.60, según la PGR), lo cual también podría ser una explicación de su conducta, según Barrón.

“Una persona con una pequeña estatura puede ser inclusive más violento, como forma de compensar su debilidad física”, dijo Barrón a CNNMéxico.

Ramiro Pozos, ‘El Molca’

Durante su presentación, Ramiro Pozos González, El Molca, descendió de un camión blindado de la Policía Federal con una sonrisa.

El supuesto fundador y líder de la organización criminal La Resistencia, coincidió con otro comportamiento visto en sus predecesores: se mostró más serio en la entrevista realizada por agentes de la Policía Federal, grabada y posteriormente difundida a medios.

Esta característica podría tener su explicación en el narcicismo de algunos capos, según la psicóloga especialista en trastornos mentales, Feggy Ostrosky.

“El reaccionar así (sonriendo) es estar en el centro del foco de atención, lo cual es una enorme alabanza a su narcisismo”, dijo la autora del libro Mentes asesinas. “Eso es lo que están demostrando: ‘no importa, yo me burlo de ustedes’”.

Sandra Ávila, ‘La Reina del Pacífico’

Sandra Ávila Beltrán fue detenida en septiembre de 2007. Su reputación como una de las pocas mujeres pertenecientes a la cúpula del narcotráfico y como familiar directa de varios capos históricos inspiró la canción La reina del sur, que ha sido llevada a la literatura y a la televisión.

La Reina del Pacífico, como en realidad le apodan, se acomodaba el pelo y sonreía constantemente cuando fue presentada tras su captura. En una entrevista con autoridades, habló tranquila, levantando las cejas y moviendo la cabeza con soltura mientras daba sus datos generales.

Aunque un diagnóstico formal depende de un análisis completo del paciente, el comportamiento de Ávila y otros criminales tiene características de un psicópata, según Ostrosky. “Los psicópatas son narcisistas, entonces son encantadores superficialmente; son manipuladores, no tienen sentimientos de culpa porque su cerebro está conectado diferente”.

“Es una sonrisa de soberbia”, indicó la investigadora de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “tienen mucho poder. El poder es algo fascinante para el ser humano, y qué más poder que sobre la vida y la muerte”.

Édgar Valdez, ‘La Barbie’

Otro capo que sonrió al ser presentado fue Édgar Valdez Villarreal, detenido a fines de agosto de 2010. Era uno de los 37 líderes criminales más buscados por la Procuraduría General de la República (PGR).

La Barbie, apodado así por sus ojos azules y su cabello rubio, también mostró un semblante serio en el video de su interrogatorio con agentes de la Policía Federal.

La conducta de Valdez Villarreal podría explicarse también como un alivio derivado de su detención, según Martín Barrón.

“El hecho de que lo estén persiguiendo y que se sienta perseguido causa un agotamiento importante, por eso el momento en que los detienen puede ser precisamente una liberación”, indicó el investigador. “Es como decir ‘yo me libré, no terminé como alguno de los que yo mismo maté’”.

Fuente: http://mexico.cnn.com

 

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