Si bien la Organización Meteorológica
Mundial (OMM) indicó que los vientos estaban alejando hacia el mar
la amenaza de radiactividad, sin que ello tuviera "implicaciones"
para otros países, una infografía muestra el tiempo que demoraría en
viajar la radiactividad en condiciones climáticas normales.
De acuerdo con el director del
laboratorio de física nuclear de la Universidad Simón Bolívar de
Venezuela, Haydn Barros, en diálogo con Radio Cadena Nacional desde
Caracas, explicó que la fuga radioactiva que se generó en Japón
después de varias explosiones se quedará en la atmósfera y se
desplazará hacia el Este, es decir que llegará hasta las costas de
Estados Unidos en una semana.
"La fuga radioactiva sale al momento
de la explosión y se esparce en la atmósfera. En unos días y en unas
semanas veremos los reportes de Estados Unidos, si ha llegado o no
la onda radioactiva a las costas norteamericanas. De hecho van a
llegar y lo medirán; en ese momento tendremos una mejor magnitud del
evento, por que los vientos van para allá", señaló Barros.
Dicha información es respaldada
también por la agencia Stratford, que ha valorado los informes
metereológicos, explicando que "teniendo en cuenta que Fukushima
está a unos 65 kilómetros al noroeste de Okuma, la dirección del
viento indica que las potenciales consecuencias radiactivas podrían
viajar hacia el mar.
La Agencia Meteorológica de Japón
toma en cuenta que hay una cadena montañosa entre Fukushima y Okuma,
en el Océano Pacífico. El viento en Onahama, unos 56 kilómetros al
sur de Okuma y también en la costa, está soplando a 2 metros por
segundo con dirección hacia el norte.
Esto indicaría que los vientos en la
costa se están moviendo hacia el norte, por lo que llegarían a
Tokio, que está a 240 kilómetros al sur de Okuma.
Temor ante la toxicidad
Por ejemplo, en Estados Unidos
comenzaron a escasear las tabletas de yodo después de que numerosos
ciudadanos preocupados las compraran de forma masiva para protegerse
de las posibles consecuencias de los accidentes en reactores
nucleares en Japón, informa en su edición de hoy el "Wall Street
Journal".
De acuerdo con el rotativo, la
demanda es tan elevada en la actualidad que algunas pastillas de
yodo ya se han agotado. Y eso que las autoridades de control nuclear
llamaron el lunes a la calma asegurando que es "muy poco probable"
que llegue radiación nociva de Japón a Hawai o a territorio
estadounidense.
El Departamento de Sanidad en
California advirtió a su vez de que el medicamento puede provocar
reacciones alérgicas y que por ello no deber ser ingerido sin motivo
ni receta.
Los productos del principal
fabricante Anbex Inc. son, según el "Wall Street Journal", se han
agotado después de vender más de 10 mil paquetes de pastillas el
sábado pasado.
También otras farmacéuticas se están quedando sin tabletas de yodo.
"Quienes no consiguen pastillas de
yodo, se echan a llorar. Las personas tienen miedo", citó el
periódico al presidente de Anbex, Alan Morris.
Mientras tanto, ante la crisis
atómica en Japón, los funcionarios responsables del sector
energético en Europa decidieron el martes aplicar pruebas de
resistencia en plantas nucleares y Alemania determinó apagar siete
reactores viejos, incluido uno de manera permanente.
El comisario de energía de la Unión Europea pugnó por una nueva
valoración de la política energética en los 27 países del bloque, y
abrió la interrogante sobre el papel que en el futuro ha de tener la
generación eléctrica en plantas nucleares.
"Tenemos que preguntarnos: ¿Podemos garantizar en Europa, al paso
del tiempo, nuestras necesidades de energía sin plantas nucleares de
electricidad?", cuestionó el comisario de energía de la unión,
Guenther Oettinger, en declaraciones a la televisora alemana ARD.
Los más de 100 ministros de energía, reguladores nucleares y
directivos empresariales que se reunieron en Bruselas llegaron a un
"acuerdo general" sobre la necesidad de realizar pruebas de
resistencia para verificar si los 143 reactores nucleares de la UE
pueden soportar terremotos y otro tipo de emergencias, indicó
Oettinger.
Japón busca afanosamente la manera de evitar que se complique la
situación en la planta nuclear de Fukushima Dai-ichi por el
terremoto y tsunami del viernes que causaron la peor crisis atómica
en el país desde las bombas nucleares en Hiroshima y Nagasaki en
1945.
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