Mexiquenses que trabajan en el Distrito Federal duermen pocas
horas y no alcanzan un sueño recuperador: especialista de la
UNAM
Fernanda sabe lo que es quedarse
dormida en el microbús, cabecear en el teclado de su computadora
y gritonearle a su mamá cuando la despierta a las cinco de la
mañana para que emprenda su camino de
Tultitlán a un
despacho de contabilidad en la delegación
Tlalpan del
Distrito Federal.
Ella llegó al Laboratorio de
Trastornos del Dormir de la
Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de
México (UNAM) por el cansancio excesivo que tenía
durante su jornada laboral y el frecuente
insomnio al momento de
acostarse.
La doctora
Rosa María Campos,
encargada de esta área, diagnosticó a Fernanda con una
alteración de su ciclo de sueño al dormir menos de lo que ella
requería, lo cual no sólo le trajo los problemas que ella
refiere sino otros más sutiles como mal humor con la gente que
le rodea y errores profesionales que le pudieron haber costado
el puesto.
Pero esta joven de Tultitlán de
27 años de edad está lejos de ser la única habitante de los
municipios conurbados con este tipo de trastornos. Se estima que
en uno de cada 10 trabajadores de la Zona Metropolitana del
Valle de México es un
workilómeter,
término acuñado por los mercadólogos para definir aquellos que
viajan en un día más de 3.5 horas de ida y regreso.
Rosa María Campos señala que el
principal desajuste al que se enfrenta un
workilómeter es que al dormir menos tiempo del que
requieren se enfrentan a la interrupción de su ciclo circadiano,
el cual contiene todas las fases de un sueño recuperador, mismo
que llega a su cúspide cuando se entra en el llamado “sueñomor”.
“El sueño no es un sólo periodo
corridito, nosotros tenemos que pasar por una etapa uno, dos,
tres y sueño mor. Si ese orden lo perdemos el cuerpo buscará
recuperar el descanso no obtenido durante la noche; así es que
el individuo dormirá en donde sea, es como vemos a gente
cabeceando en los camiones o el Metro y en casos severos
quedándose dormida en mientras conduce”, dice la investigadora.
Fernanda indica que diariamente
duerme de cuatro a cinco horas. Sin embargo admite que el número
de horas de sueño que ella necesita para sentirse bien es de
ocho.
La investigadora Campos explica
que las horas de descanso que cada individuo requiere es
variable, así hay gente que refiere recuperarse con cinco horas
mientras existen otros que refieren ocho o nueve.
Aunque señala que existe un
promedio para el descanso completo del individuo y este periodo
es de siete. Esto se descubrió luego de un estudio realizado en
el Laboratorio de
Trastornos del Dormir de la Facultad de Psicología de la UNAM,
el cual determinó este lapso de sueño en individuos en edad
productiva.
“No es difícil reconocer a una persona que no ha dormido bien,
que recorrió su ciclo circadiano, es el cajero que te atiende de
mal humor o el servidor público que en la ventanilla tiene cara
de hartazgo”, señala Rosa María Campos. Fuente