Un año antes del sismo en Asia, la revista estadounidense
Foreign Policy identificó los cinco sitios más propensos a tener
temblores de consecuencias graves; Japón estaba en la lista
Después de lo que aconteció
en Japón, las alarmas sísmicas de todo el mundo se encendieron por
la posibilidad de que ocurra otra catástrofe de proporciones
mayúsculas. Apenas el año pasado, los terremotos de Haití y Chile,
así como el tsunami de Indonesia dejaron claro que la fuerza de
la naturaleza puede ser desmedida.
Por este motivo, muchos investigadores buscan ubicar las
zonas más propensas a un terremoto, tal como lo hizo Andrew Swift.
Él, en su columna editorial de la revista
Foreign Policy,
redactó un artículo sobre las zonas que tienen un alto índice
sismológico.
Curiosamente, en su artículo, publicado en 2010, había puesto a
Japón entre las cinco regiones con mayor riesgo de sufrir un
terremoto. Al respecto, argumentaba que su densidad de población en
grandes ciudades como Tokio y Kyoto podía acarrear enormes pérdidas
humanas, que alcanzaran cifras de 60 mil víctimas.
A su vez, comentaba
que la actividad sísmica en las proximidades de la costa nipona
dejaría el país vulnerable a los
tsunamis. La fuerte dependencia de Japón de la energía nuclear
era otro motivo de preocupación, especialmente después de que un
terremoto causara en 2007 una peligrosa fuga en una planta de
Kashiwazaki.
Curiosamente, la última catástrofe propició un gran tsunami que
ocasiono una desgracia nuclear de nivel 4.
Las otras cuatro zonas más propensas a sufrir un sismo de
consecuencias graves que aparecían en el artículo son:
Estados Unidos, región delta del bajo Misisipi. Falla
Nueva Madrid
Una serie de sismos a comienzos del siglo XIX a lo largo de la
falla de Nueva Madrid -que incluye partes de Illinois, Missouri,
Arkansas, Kentucky, Tennessee y Mississippi- provocó que el río
Mississippi fluyera en dirección contraria, hizo sonar las campanas
de las iglesias de Boston y afectó un área más de tres veces mayor
que el famoso terremoto de San Francisco de 1906.
Swift comenta que hoy las grandes ciudades de San Luis y Memphis
se sitúan dentro de la zona de peligro, enmarcada por la que se
podría considerar la falla más amenazante de Estados Unidos.

La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias de EUA advirtió
en 2008 que si se produjera un importante terremoto podría provocar
"las mayores pérdidas económicas debidas a un desastre natural en el
país". Esto en gran parte a causa de la relativa falta de
preparación frente a este tipo de desastres naturales, en
comparación con California y el Pacífico Noroeste.
Turquía. Falla Norte de Anatolia
El terremoto de 1999 en Izmit, situado junto al Mar de Mármara,
al sureste de Estambul, mató a casi 18 mil personas. El de Izmit fue
el último de una serie de sismos que se han producido hacia el oeste
de Turquía durante 70 años. Otro ocurrido sólo tres meses después en
Duzce causó la muerte de casi 900 personas. En las cuatro últimas
décadas, Turquía ha sufrido más de seis terremotos con más de mil
víctimas.
Los científicos afirman que es probable que el próximo temblor se
produzca ligeramente al oeste de Izmit, ubicada al sur de Estambul,
una ciudad de 12 millones de habitantes. Es probable que la
acumulación de tensión sísmica dé como resultado una serie
de temblores más pequeños, lo que no ofrece mucho consuelo a los
residentes de una de las ciudades más antiguas y de mayor
importancia histórica del mundo.
Australia. Falla entre la
placa del Pacífico, la Filipina y la Euroasiática
A diferencia del resto de los países de esta lista, Australia en
realidad no está colocada a lo largo de una falla entre dos placas
tectónicas. La actividad sísmica de ese país es resultado de la
presión de placas tectónicas que están lejos del continente. Eso
significa que cualquier parte de Australia está bajo amenaza
potencial y que los temblores en ese país son extremadamente
difíciles de predecir.
Swift comenta que la mayoría de los terremotos de Australia,
incluyendo los diez que se produjeron en 2008, de una magnitud
superior a 4 grados, se han desencadenado en el desolado centro del
país, causando daños mínimos. Pero lo impredecible de las sacudidas
sísmicas ha conducido a una falsa sensación de seguridad: los
materiales de construcción en ciudades importantes como Sydney están
viejos y corroídos y son vulnerables, como puso en evidencia un
terremoto de magnitud 5.5 en 1989.
Ese sismo, ocurrido en Newcastle, causó daños por más de mil 400
millones de dólares. Un temblor cerca de Sydney, que tiene una
población 15 veces superior a Newcastle, resultaría mucho más
mortífero.
Nepal. Falla Cabalgamiento
Frontal Himaláyico (HFT, por sus siglas en inglés), Cabalgamiento
Marginal (MBT) y Cabalgamiento Central (MCT)
Justo al sur de la cordillera del Himalaya, solo 241 kilómetros
al suroeste del monte Everest, la capital nepalí de Katmandú se
sitúa precisamente en la frontera entre la placa India y la
Euroasiática. A pesar de que en los últimos años no se han producido
importantes terremotos en esa área, los geólogos advierten que las
numerosas fallas a lo largo del Himalaya ponen a la capital nepalí
en riesgo ante un enorme episodio sísmico.
Lo peor es que el grado de preparación para los terremotos en
Nepal es pésimo, debido a malos métodos de construcción y una
población urbana que crece rápidamente. La ausencia de actividad
sísmica reciente es, de hecho, otro motivo de preocupación.
Habitualmente, cuanto más tiempo pasa entre los sismos, más probable
resulta que el siguiente sea especialmente potente. Al igual que
Haití, Nepal se ha visto sacudido por recientes episodios de
convulsión política.