El problema raramente se encuentra en la ausencia de
conocimientos o falta de
habilidades técnicas. Por el contrario, el problema se encuentra
radica en algo mucho más simple: El hecho de que cuando empiezas a
trabajar no eres mas que una
persona, un individuo, especialmente durante las primeras
semanas de haber iniciado.
¿Recuerdas el apartado de tus evaluaciones de segundo grado donde
decía “trabaja y juega bien con otros”? Esta habilidad es importante
porque es muy sencillo provocar una terrible primera impresión entre
tus nuevos colaboradores. Esa primera
impresión va a mancillar tu reputación el tiempo que permanezcas
con la organización.
Entonces, ¿Cómo salvar ese primer momento y posiblemente
beneficiarte a lo largo de tu desarrollo profesional? Aquí
encontrarás cuatro sugerencias
clave de cómo actuar estratégicamente.
No sabes lo que no sabes
“Puedes ser una persona valorada por tu inteligencia, pero a los
veinte años eres prácticamente un recién nacido en el mundo
laboral” afirma Alexandra Levit, autora del libro
They don’t Teach Corporate in College.
La primera sugerencia es que vayas con pies de plomo cuando se trate
de compartir
ideas originales, especialmente cuando estás iniciando.
“Resiste la tentación de dar pasos apresurados y apropiarte de
proyectos, o asumir que sabes cómo deben hacerse las cosas” dice
Levit y agrega: “Los colaboradores de más tiempo o edad y con mayor
experiencia van a interpretar este comportamiento como
arrogancia y rápidamente van a descartar automáticamente el valor de
tus aportes.”

Un sincero agradecimiento abre caminos
¿No es agradable escuchar un “gracias”
de vez en cuando? Tus compañeros de trabajo y tu jefe seguramente
sienten lo mismo.
La presidenta de Stern Associates, una agencia de relaciones
públicas y marketing en Cranford, Nueva Jersey, Susan Stern,
enfatiza la importancia del agradecimiento en un momento
oportuno. “Tu mánager es un ser humano al que le gusta sentirse
apreciado, al igual que tú […] Eso significa que si tu mánager te
lleva a comer, te da algún regalo, un bono de
trabajo, un incremento salarial o incluso es anfitrión de una
fiesta para la compañía, debes responder con un sincero
agradecimiento.”
Pocos procuran ir más arriba y más lejos
Te asombrará el número de personas con las que trabajarás, que no
hacen más que mirar el
reloj. Estos compañeros sólo hacen lo que se les pide y
únicamente ponen sus 40 horas de trabajo a la semana, ni un segundo
más.
Su indiferencia puede actuar en tu favor si simplemente te ofreces
para hacerte cargo de algunas pequeñas tareas adicionales, o si
pones un poco de tiempo extra de vez en cuando.
“Los
voluntarios felices anotan puntos a su favor” comenta Stern y
escribe que “las compañías están siempre impresionadas por el staff
de jóvenes que están dispuestos a cubrir sus cuotas, arremangarse la
camisa y ayudar. Al mostrar su disposición y dejar su ego en la
puerta de entrada, le muestras al
directivo que estás comprometido con el trabajo, con el avance
de los programas y el trabajo en equipo.”
Escuchar es una habilidad subestimada
“Debería ser obvio, pero muchos trabajadores de primer ingreso
están ansiosos por probar sus conocimientos y hablan sin
escuchar primero” dice Mary Harris, consultora corporativa sobre
normas de conducta y protocolo en Fort Lauderdale.
El resultado no deseado: Una imagen de chico estirado y sabelotodo;
con poca consideración hacia los colegas con mayor experiencia,
afirma la autora.
Esta misma idea es compartida por Marjorie Brody, cabeza de
Jenkintown Communications en Pennsylvania y coautora del libro
Help! Was That Career Limiting Move?,
quien afirma que, por encima de todo, es
fundamental aprender a realmente escuchar.
“Cuando comprendes lo que la
gente te está queriendo decir y lo que necesita de ti en vez de
enfocarte en tu propia agenda, te ganas el respeto de tus compañeros
como alguien atento y empático.”