Kuala Lumpur.-
Para los hermanos González Villarreal, Luis, Simón y José
Regino, la cuestión se reduce hoy a un 50-50: ganarle un volado
a uno de los hombres más duros del sistema legal malasio. Quien
sostiene la moneda —y decidirá si cae águila o cruz— es el
Juez Soga.
Todos los argumentos y sus
recursos jurídicos terminan aquí, al pie de una encrucijada
legal en la que sólo hay dos opciones: o se les dicta libertad
inmediata y regresan a México, o entran al epílogo de un proceso
que lleva ya tres años y que puede terminar con ellos colgando
en la horca. Es hora de determinar qué les espera. Si Culiacán o
el estrado.
Es el momento culminante del plan
A de su defensa. La apuesta de que lo improbable puede pasar y
que en el juzgado número cuatro de la corte penal de Kuala
Lumpur habrá un milagro legal que cerrará el juicio de golpe. Un
hecho sin comparación en la historia legal de Malasia que busca
llevar a una de sus cortes y un juez en teoría inflexible a
convencerse de que se han equivocado. “Es difícil pero quizá
pase”, dice Kitson Foong, el abogado de los tres sinaloenses
acusados de
narcotráfico.
Foong se refiere a lo que
equivaldría a la anulación absoluta y con carácter de inmediato
de uno de los juicios de
narcotráfico menos comunes de los que se tenga registro en
Malasia, con tres mexicanos como protagonistas y cuyas
implicaciones legales —si la defensa obtiene lo que quiere—
podrían afectar decenas de otros procesos jurídicos en curso.
El juez encargado del caso,
Mohamed Zawawi, decidirá por fin si las irregularidades que dice
la defensa hubo en la cadena de custodia de las evidencias que
ligan a los González Villarreal con una fábrica de
metanfetaminas ameritan o no declarar nulo todo el proceso, pese
a que ya arrancó y está en sus etapas finales. Algo así como
cancelar un juicio cuando el juez ya analizó las evidencias, las
halló convincentes y sólo espera a escuchar la versión de los
acusados para dictar sentencia.
Luego de una pausa de poco más de
un mes, el juicio contra los hermanos
González Villarreal se reanudará este jueves hacia las 10 de
la mañana tiempo local (9 de la noche del miércoles, hora de
México), después de cinco semanas en las que el juez Zawawi ha
analizado los argumentos de la defensa en torno a que evidencias
fueron manipuladas y, por ende, son inválidas.
Contenedores que cambiaron de
color y contenido. Droga que desapareció del almacén policial.
Declaraciones inconsistentes entre un análisis químico y otro.
Materiales que transmutaron de líquido a cristal: esos y otros
elementos planteados por la defensa son los que ha revisado
Zawawi en esta pausa, declarada a finales de abril pasado.
Pero ésa es la versión de la
defensa de los mexicanos. La fiscalía, encabezada por Ummar
Saiffudin, sostiene que la ruptura en la cadena de custodia es
irrelevante para el proceso jurídico, en particular porque el
laboratorio de la Real Policía de Malasia ya encontró
pruebas contundentes. “El robo no afecta el caso porque los
químicos ya fueron analizados”, dijo el fiscal a finales de
abril.
A ese argumento se suma un
handicap importante que
enfrentan los González Villarreal y su defensa: si Zawawi acepta
el argumento de que una corte puede equivocarse y anula un
juicio en curso se abrirá una puerta que puede afectar a todo el
sistema judicial de Malasia. Sentaría jurisprudencia. En
cascada, miles de otros acusados en el país podrían buscar
recurrir al mismo recurso, lo que daría vía a que las cortes del
país se sobrecarguen.
***
“Lo que usted quiere es que vea
si tengo una especie de super-poder para revisar las decisiones
ya tomadas por una corte”, dijo Zawawi a Foong en la audiencia
de finales de abril pasado, poco antes de declarar la suspensión
temporal del juicio para analizar el argumento de la defensa,
una tesis extraída de los anales de las leyes del Commonwealth
británico.
“Mírese al espejo, mi
lord”, imploró Foong. Un
reflejo en el que quizá Zawawi no encuentre falla alguna: en
febrero y tras encontrarse rastros del ADN de los González
Villarreal en ropas contaminadas por metanfetaminas, la corte ya
había llegado a la conclusión de que las evidencias contra los
sinaloenses eran lo suficientemente sólidas como para ir
adelante en su contra, lo que en Malasia se conoce como
“presentar la defensa”, es decir, ordenar a los acusados a tomar
el estrado y rendir su versión de los hechos antes de un
veredicto final.
El juez dirá hoy si, en efecto,
tiene ese superpoder para borrar tres años de proceso de un
plumazo. Si no, si Zawawi considera que los análisis químicos
son lo suficientemente vinculantes, para los mexicanos y su
defensa será hora de pasar al plan B: tomar el estrado y, ahora
sí, entrar al desenlace del juicio.
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