RESPUESTAS QUE NO
DEBES DAR A TUS HIJOS PARA NO DAÑARLOS
Es cierto, lidiar con los
hijos no es fácil. Ya sea que tengan menos de cinco años y pasen
horas haciéndote la misma pregunta en el camino o sean adolescentes
que parecen no prestar
atención a nada, existen momentos donde los
padres pueden llegar a un punto de saturación en el que
simplemente desean que sus hijos desaparezcan.
¿Malos momentos con tus hijos?
En esos momentos en los que estás a
punto de explotar, debes tener cuidado de no decir algo que pueda
dañar los sentimientos o la confianza de tus hijos.
Aquí te presentamos las mejores
respuestas para situaciones difíciles que recomienda el sitio
especializado
Parenting.com.
Déjenme en paz
Todos los padres necesitan de
momentos de descanso y no hay nada de malo en pedir unos minutos de
soledad a tus hijos. Sin
embargo, debes tener cuidado en no convertir una petición
excepcional en práctica común.
Si les dices constantemente a tus
hijos que estás ocupado y que no puedes atenderlos terminarás por
crear un patrón de conducta donde ellos saben que no tienes el
tiempo ni las ganas para compartir con ellos.
“Ellos comienzan a pensar que no hay
razón para hablar contigo porque siempre estás haciéndolos a un
lado”, dice la doctora Suzette Haden Elgin, fundadora de Ozrak
Center of Language Studies, en Huntsville, Arkansas a
Parenting.com.
Lo que debes hacer es reducir el
estrés y establecer reglas propias sobre cuánto tiempo quieres pasar
con tus hijos, y asegurarte de cumplir con los objetivos planteados.
Eres tan ...
Esto aplica especialmente para los
niños pequeños.
Probablemente te has dado cuenta que
los niños tienden a repetir lo que escuchan o ven. Por ello debes
tener cuidado con las etiquetas que les asignas.
Aunque tus intenciones no pretendan
dañarlos, estás asignándoles una cualidad que puede no ser real,
sino únicamente tu percepción sobre ellos.
Incluso si los llamas tímidos o
inteligentes puede repercutir en la forma en la que se comportan al
asignarles
cualidades con las que no cuentan realmente o frustrarlos por
actitudes negativas que les has asignado
El sitio
Parenting.com recomienda evitar
los adjetivos y cualidades sobre la personalidad de tus hijos y
habla de forma especifica. “En ese momento te comportaste de una
forma grosera…” es una mejor opción.
No llores
No hay razón para que, desde pequeño,
le enseñes a tus hijos a esconder sus sentimientos. Ya sea que llore
por enojo, miedo o tristeza evita prohibirles llorar.
“Es natural querer proteger a los
hijos de esos sentimientos. Pero el decirles ‘no’ no hace que un
niño se sienta mejor, y también puede enviar el mensaje de que sus
emociones no son válidas y que no está bien sentirse triste o
asustado”. dice la doctora Debbie Glasser a
Parenting.com.
Ayúdale a reconocer la emoción que
siente y cómo puede evitarla: "Sé que estás triste porque te regañé,
intenta no comportarte de la misma forma la próxima vez"
Si te comportas de esta forma con
ellos poco a poco aprenderán a reconocer sus sentimientos y serán
capaces de enfrentar sus propias emociones.
¿Por qué no puedes ser más como tu
hermana?
Probablemente no existe otra frase
que enoje tanto a los niños como ésta.
Debes entender que no todas las
personas son iguales y que esas comparaciones sólo harán que tu hijo
se sienta mal consigo mismo,
contigo y probablemente con la persona con la que lo estás
comparando.
Cada niño se desarrolla a su propio
ritmo, de acuerdo con su personalidad ¿Por qué evitar que sean
distintos y auténticos?
Festeja sus logros y ten paciencia
con las cosas que aún no aprende. Si lo sigues presionando,
probablemente los logros tendran un alto costo, explica el sitio ewb
de Parenting.
Lo puedes hacer mejor
¿Quieres que tus hijos piensen que
son un dolor de cabeza constante?
Entonces no uses esta frase, además
de mostrar que su esfuerzo nunca es suficiente puedes hacerlos
sentir que no sirven para hacer muchas cosas (que tal vez sí están
haciendo bien).
Los padres siempre desean que sus
hijos sean los mejores, pero el proceso de desarrollo incluye
aprendizaje mediante error, así que la próxima vez que te veas
tentado a usar esta palabra, recuerda que ese es tu rol: enseñarles.
Detente o haré algo para que llores
El problema de las amenazas es que
debes cumplirlas. De lo contrario perderán su efecto y si esto pasa,
te encontrarás atrapado en un círculo vicioso del que no podrás
escapar, explica Parenting.com.
En especial a los niños pequeños les
cuesta trabajo aprender las lecciones. Lo mejor que puedes hacer es
mantenerte alejado de las amenazas y buscar otra forma de educar a
tus hijos, entre ellas existen: dar un tiempo fuera y alejar al
niño de la situación.
“En estudios se ha mostrado que las
probabilidades de que un niño de dos años repita una travesura el
mismo día es del 80%, sin importar que tipo de medida disciplinaria
se usó”, dice el doctor Murray Straus, sociólogo del Family Research
Lab de la Universidad de New Hampshire.
Recuerda que el trabajo de los padres
consiste en paciencia y
amor.
Espera a que papá llegue a casa
Este cliché es uno de los errores más
comunes de las madres. Sin embargo es poco efectivo pues no sólo
representa desentenderte del problema, sino que también disminuye tu
autoridad frente a tus hijos.
Además lo más probable es que para el
momento que el padre llegue a casa, hayas olvidado la razón del
conflicto o decidas dejarlo pasar, señala
Parenting.com.
Otro problema es que estás otorgando
a tu pareja un rol negativo que también podría dañar la relación con
tu hijo.
Apúrate
¿Estás transmitiendo todo el estrés
de tu vida a tus hijos? Puede que sea así si usas esta frase con
regularidad. No hay nada de malo en apresurar a tus hijos cuando
deben salir rápidamente de la casa o se les ha hecho tarde para
llegar a algún lugar.
“Se vuelve tan caótica mi casa por
las mañanas, odiaba que la última imagen que mis hijos tuvieran de
mí es que estaba enojado. Así que hice un trato conmigo mismo. Sin
importar lo que sucediera, no gritaría o pondría mis ojos en blanco
incluso si alguien derramaba su cereal o me pidiera ayudarlo a
encontrar algo justo cuando estábamos saliendo”, dijo el terapeuta
familiar Paul Coleman.
Busca maneras tranquilas de pedir las
cosas y recuerda que el desorden en la vida de tus
hijos puede ser un reflejo de tu misma rutina.
¡Bien hecho! o ¡Buena chica!
¿Qué podría estar mal con los
elogios? Después de todo es reforzamiento positivo, es una de las
herramientas más efectivas con las que cuenta un padre. El problema
viene cuando el elogio es vago e indiscriminado.
Exclamar “¡Bien hecho!” por cualquier
cosa que hace tu hijo —desde terminarse la leche hasta hacer un
dibujo— pierde su significado. Los niños ya no le hacen caso. Ellos
también pueden notar la diferencia entre el elogio por hacer algo
simple o por un verdadero esfuerzo.
Para quitarse el hábito de tanta
efusividad, de acuerdo a
Parenting.com
- Elogia sólo los logros que
requieren un esfuerzo real. Terminarse la leche no cuenta.
Tampoco hacer un dibujo, si tu hijo es del tipo que hacen
decenas de ellos cada día.
- Se específico. En lugar de
“lindo trabajo”, di, “Que colores tan brillantes y alegres
escogiste para las manchas del perro”, o “Vi que hiciste un
dibujo sobre la historia que leímos esta mañana”.
- Elogia el comportamiento en
lugar de al niño: “Estuviste tan quieto con tu rompecabezas
mientras terminaba el papeleo, tal como te lo pedí”.
Fuente
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