GUERRA ENTRE
NARCOS: ZETAS Y CÁRTEL DEL GOLFO SE DISPUTAN MONTERREY
“Los Zetas” y el cártel del Golfo
pelean cada calle de esta ciudad norteña y su zona
metropolitana. Comandantes revelan que los grupos
delictivos que operan en Nuevo León traen armas prohibidas por
la OTAN y camionetas blindadas
México, DF. En medio de la
carretera está escrito “Cártel del Golfo”. El convoy se detiene,
es casi media noche. Del lado norte de este camino es territorio
zeta, a unos metros, en el sur, están atrincherados los del cártel
del Golfo. Es uno de los frentes de la guerra que libran estos dos
cárteles para adueñarse de la capital industrial de México:
Monterrey. En esta historia hay ojos que lo ven todo, oídos que lo
escuchan todo y manos que pueden tocarlo todo, por eso aquí no habrá
nombres reales.
Hace 10 minutos el comandante
Praxedis alertó: entraban a zona caliente. Las
camionetas se colocan en zigzag y cierran el camino. Un cielo
rojo, iluminado por las llamas de la chimenea de una gasera próxima
a Cadereyta, dibuja las siluetas de marinos que aseguran el
perímetro. Los faros y lámparas de mano rompen la oscuridad. En las
bardas de los lados hay otras pintas: “Aquí andamos al 1000%.
Territorio C.D.G.” y “Salganle al toPon Att el Loko Zetas (sic)”.
“Interceptamos unos mensajes.
Decían que 200 ‘guapos’ venían (desde Tamaulipas) a reforzar la
guerra contra ‘Los Mugrosos’. Así le llaman los del Golfo a Los
Zetas. Entonces explotamos la información, recibimos denuncias
ciudadanas y hemos dado con casas de seguridad en las que los golfos
se están atrincherando para avanzar hacia la ciudad y sacar a Los
Zetas. Aparecen pintas y hay enfrentamientos”, narra el comandante
Praxedis, mientras revisan los alrededores.
Detrás del Cerro de la Silla,
emblema de la capital donde se concentra gran parte del poder
industrial y económico de México y viven los personajes más ricos,
una batalla se libra día y noche, en lo que para los estrategas de
las
fuerzas federales es uno de los últimos bastiones para contener
el avance de la violencia. Es el triángulo que forman las carreteras
Santiago-Cadereyta de Jiménez-Allende, ubicadas al sureste, afuera
de la zona metropolitana. Y más al oriente hacia Guadalupe.
La Marina Armada de México le da
seguimiento a este nuevo frente de guerra que hace poco más de tres
semanas se abrió. Esta zona era controlada por Los Zetas al igual
que la mayoría del sur, oriente y norte de la zona metropolitana de
Monterrey, pero ahora el cártel del Golfo disputa el territorio.
Incluso se han detectado células del cártel de Sinaloa que han
entrado a la ciudad a combatir también contra “los de la última
letra”.

Reclutan a jóvenes
Por las detenciones que han efectuado
las fuerzas federales, se sabe que el perfil de los delincuentes
reclutados por los cárteles es gente joven, de entre 17 y 26 años,
en su mayoría hombres, aunque cada vez hay más mujeres que son
empleadas como
informantes. Cada pistolero porta por lo regular una
ametralladora AK-47 cuerno de chivo calibre .762, cinco cartuchos
con 30 balas cada uno, una pistola —calibre .9mm, .38 ó .40— también
con cinco cargadores y tres granadas de mano.
“Andan bien armados. El calibre .762
está prohibido hasta por la OTAN y en tratados internacionales por
el daño que hace a los oponentes. Cada vez que escuchamos uno, no es
que nos dé miedo pero sí le tenemos respeto. Combatimos contra
cuernos de chivo, nosotros traemos rifles M-16 con calibre más bajo;
ellos traen camionetas blindadas y otras modificadas a las que
llaman monstruos, con una de esas pueden arrastrar o partir una
unidad de nosotros porque no están blindadas”, cuenta el comandante
Praxedis una vez que su unidad de 20 hombres y cinco vehículos
avanza.
“Un día detuvimos a unas halcones
(mujeres informantes) que nos llevaron a una casa de seguridad. Era
una trampa e intentaron emboscarnos, pero afortunadamente llevábamos
un dispositivo táctico efectivo y nos libramos, luego llegaron los
refuerzos y un helicóptero, pero debemos combatir y cuidarnos de los
dos cárteles.
“Nosotros entramos a poner orden por
la violencia de Los Zetas, pero los del Golfo vieron la oportunidad
para ganar
territorio. Y también vamos contra ellos. Una vez agarramos a
cuatro golfos que andaban secuestrando y la gente de aquí hasta nos
aplaudió. Nomás nos quedamos con ganas de decirles que sólo es
nuestro trabajo”.
El convoy avanza por la Carretera 85,
a la altura del municipio de Santiago en donde el 18 de agosto de
2010 el alcalde Edelmiro Cavazos fue secuestrado por la policía de
ese lugar al servicio de Los Zetas y asesinado, hay más
señalizaciones viales pintadas por uno y otro cártel con sus siglas:
C.D.G y Z. Ellos están por ahí. Invisibles, pero reportan por el
radio en todo momento la ubicación de los marinos, cuántos van, si
llevan civiles a bordo, si hay detenidos, si frenan, si dan vuelta.
“La Pelirroja”
En Nuevo León el ser halcón es un
delito, pero ahora los delincuentes se cuidan. Los radios de
frecuencia los sustituyen por Nextel, hablan en clave, no dan
nombres y ponen seudónimos a todo: a los marinos les llaman “popeyes”,
“los del agua” y a sus camionetas les dicen “las
rapiditas” o “las grises”. Los informantes de los dos cárteles
no dejarán de reportar detalles hasta que los marinos regresen a su
base.
“Los del Golfo lograron meter en la
ciudad un grupo de unos 18 y comenzaron las balaceras y los
asesinatos. Fue una reacción tras el asesinato de La Pelirroja, una
pareja sentimental de un líder del cártel de Tamaulipas que Los
Zetas colgaron de un puente. Ahora han enviado a más y pelean calle
por calle para controlar la zona metropolitana”, explica un
estratega, cuyo nombre no puede revelarse.
Fue desde entonces que Monterrey se
llenó de muertos. Hubo 33 en un día, el más violento desde 2007.
Hubo personas que colgaron vivas desde los puentes y mataron a
balazos a distancia. A otras les prendieron fuego. Es la guerra que
desató al diablo en Monterrey. La escalada de violencia crece. Y el
gobierno regio se esfuerza por borrar las huellas de las batallas.
Tapa pintas, resana balazos y limpia la sangre.
“Luego de un enfrentamiento vienen a
limpiar. Dejan como si nada hubiera
pasado. Aquí la violencia se da al caer la noche, pero a veces
en el día cuando los cárteles se encuentran se dan ‘los topones’. A
veces quedamos en medio. Buscamos poner la paz y somos atacados por
los dos”, cuenta el comandante Orlando. En Enero le reconstruyeron
la rodilla izquierda, una bala de cuerno de chivo se la destrozó.
El calor llega casi a los 40 grados.
Es la una de la tarde. En su convoy, en el que van jóvenes de 20 y
21 años, hay siete elementos enfermos del estómago. Avanzan por el
municipio de Guadalupe, la zona sur que les toca patrullar y que
prefieren hacerlo de noche. Un combate de día es un infierno. Hoy
todo está en
calma. Pero acuérdese, sentencia, el que busca encuentra y así a
veces ocurren los ‘topones’.
De acuerdo con los órganos de
inteligencia de las fuerzas armadas, estos son los lugares de la
zona metropolitana de Monterrey que estaban controlados por Los
Zetas: San Pedro Garza García y Guadalupe (al sur), Apodaca
(oriente) y San Nicolás de los Garza y General Escobedo (norte),
mientras que el poniente y partes del centro de la capital regia las
compartían con otros cárteles como el del Golfo y el de Sinaloa
antes de que se declararan la guerra. En Guadalupe y Apodaca ocurre
el mayor números de hechos violentos.
Fuente
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