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La niña prodigio mexicana que apunta al espacio

En el pasado mes de mayo, la prestigiosa revista Forbes presentaba su ranking de las 100 mujeres más poderosas de México en 2019. Una mención especial para un centenar de mujeres famosas, que no solo están teniendo mucho éxito por diversas razones, sino que están funcionando como motor de cambio en la sociedad azteca. Muchas de ellas sirven de ejemplo para generaciones futuras y actuales de que todas pueden llegar a ser lo que quieran si se lo proponen.

Entre los nombres más destacados hay actrices como Yalitza Aparicio, deportistas como Liliana Ibáñez, científicas como Gabriela León, o personalidades relacionadas con el mundo de la política como Rocío Nahle. Sin duda, todas ellas pueden presumir de haber derribado las puertas que les impedían perseguir sus sueños, sin embargo, en esta lista destacan otros nombres que todavía están en proceso de romper el candado que las oprime. Hay un nombre que impresiona y es el de Adhara Maite Pérez, una niña prodigio con un cociente intelectual superior a la media y de la que todo el mundo habla en México.

Adhara tiene tan solo 8 años, pero en cociente intelectual supera a otros genios como Albert Einstein o Stephen Hawking. Este es de 162, mientras que la media está estipulada entre 90 y 110. Pero no es solamente por eso por lo que esta niña ha despertado el interés de Forbes, sino porque detrás de ella hay una historia de superación que aún continúa desarrollándose y cuyo futuro es bastante incierto. Un relato que la propia Pérez está plasmando en un libro personal que está escribiendo y que espera que al publicarse sirva de ayuda para otros casos similares al suyo.

La ciudad de Boca del Río, en el estado de Veracruz, vio nacer a la pequeña Adhara. Ciudad de México se convertiría pronto en su nueva casa una vez que sus padres se dieron cuenta de que su hija no era como las demás. Con tan solo tres años le diagnosticaron autismo y síndrome de Asperger, lo que le impedía relacionarse de forma convencional con el resto de niños de su centro escolar. Por desgracia fue víctima de bullying, ya que por su inteligencia tenía en mente cosas que no iban en concordancia con su edad.

Adhara aprendió álgebra y desde muy pequeña tuvo una especial fijación por el espacio. La astrofísica le apasionaba al igual que los agujeros negros, y a raíz de su ingreso en el Centro de Atención al Talento de la capital mexicana todo cobró más sentido. Allí, la pequeña terminó el bachillerato y trató de ingresar lo más pronto posible a una universidad, sin embargo, el sistema educacional se lo impide.

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La Universidad Autónoma de México solo le permitió asistir de oyente, pero en ningún caso como alumna. La razón era su corta edad. Y ante las negativas en su propio país probó suerte en Estados Unidos y esta vez los motivos que impidieron su traslado fueron económicas. Para el correcto desarrollo de la niña, su familia necesita unos grandes recursos de los que no dispone en estos momentos. Adhara y sus familiares ya han pedido en diversos medios de comunicación que se les ayude y lo cierto es que la República se está volcando con ellos. Hay precedentes de otros alumnos subvencionados y eso les hacer creer.

A la espera de una solución y con el sueño futuro de trabajar en la NASA algún día, Pérez ya ha buscado alternativas de estudio que tienen mucho que ver con la red. A través de la universidad a distancia está estudiando dos carreras al mismo tiempo, por un lado ingeniería industrial y por otro ingeniería de sistemas. Además de matricularse de manera virtual en estas dos licenciaturas universitarias, para seguir aprendiendo inglés tendrá que hacer lo mismo. Las clases en vivo para aprender y mejorar el idioma anglosajón que ofrecen multitud de plataformas representan una buena salida para Adhara, cuya fijación es la práctica habitual de esta lengua.

En su tiempo libre ya trabaja en otros proyectos como la invención de una pulsera inteligente que impida que las personas que sufren de síndrome de Asperger convulsionen al sentir mucha ansiedad en según que situaciones. Este aparato mediría las emociones y ayudaría a los pacientes a saber cuándo están en riesgo de sufrir una sacudida. Ingenio no le falta, ni tampoco prescinde de sus momentos de entretenimiento jugando con sus muñecas.

Adhara podría convertirse en el futuro en la primera mujer astronauta de México si desarrolla todas sus habilidades. Su familia espera ansiosa que llegue alguna beca de estudios que la ayude a continuar su camino. No va a ser una tarea fácil, puesto que el sustento para poder trasladarse al país vecino y el pago por estudiar una carrera en Estados Unidos es relativamente caro. Aun así, hay esperanzas de un futuro mejor y de que los impedimentos dejen de existir muy pronto.

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