El ejercicio despeja la mente, gracias a que activa el bombeo de
sangre para suministrar oxígeno al
cerebro, pero una nueva investigación de David Dartmouth,
del Departamento de Ciencias Psicológicas y Cerebrales de Estado
Unidos, estudia sus efectos colaterales.
En su estudio notó que los efectos del
ejercicio son diferentes en la
memoria, así como en el cerebro, dependiendo de si el
deportista es un adolescente o un adulto.
También identificó un gen
que parece mediar el grado en que el ejercicio tiene un efecto
beneficioso. Esto tiene implicaciones para el uso
potencial del ejercicio como una intervención para las
enfermedades mentales.
Bucci comenzó a busca la relación entre el ejercicio y la
memoria de un niño con
trastorno por
déficit de atención e hiperactividad (TDAH), uno de
los desórdenes psicológicos infantiles más comunes.
Ratas de laboratorio con comportamiento similares al TDAH
demostraron que el ejercicio fue capaz de reducir su conducta.
Los investigadores también encontraron que el ejercicio era más
beneficioso para las ratas hembras que en los machos, similar a
la forma en que afecta diferencialmente a niños y niñas con TDAH.
Las conclusiones del
profesor Bucci sugieren que dependiendo del genotipo
identificado se puede predecir qué
niño con TDAH reaccionará benéficamente a los
tratamientos médicos con
ejercicios y quiénes no. Sin embargo el realizar
actividad física es saludable para la memoria. Fuente