Los directivos de las principales casas encuestadoras de México
desmintieron que sus datos hayan sido utilizados para que la
población "percibiera" como ganador absoluto en la elección
presidencial a Enrique Peña Nieto candidato del Partido
Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Verde.
"Pensar que una opinión o un punto de vista puede poner en
riesgo la elección que hicieron los mexicanos en una
exageración", dijo Ricardo de la Peña, presidente ejecutivo de
GEA-ISA, durante el programa México Opina, transmitido por CNN
en Español.
De la Peña, responsable de las encuestas
publicadas por Grupo Milenio durante el proceso electoral,
señaló que por normatividad, todas las casas encuestadoras
tenían la obligación de reportar su metodología al Instituto
Federal Electoral (IFE).
"Nunca habíamos estado tan regulados por las autoridades.
Entregamos informes de cada encuesta: cómo y dónde se hacían.
Los cuestionarios y la base de datos están en el sitio (web) del
IFE".
Por ley, el IFE tiene la facultad de establecer los criterios
mínimos que deben seguir las encuestas y exigir que los
encuestadores le entreguen los estudios que hagan públicos.
El candidato del Movimiento Progresista, López Obrador,
inició un proceso para invalidar los comicios presidenciales en
un juicio de inconformidad presentado ante el Tribunal Federal
Electoral (Trife). La impugnación está conformada por seis
quejas.
Las encuestas publicadas antes de la elección del 1 de julio
daban una ventaja de entre 7 y 10 puntos porcentuales en las
preferencias electorales al priista Enrique Peña Nieto sobre
López Obrador, de acuerdo con los datos recabados por el portal
ADN Político.
Según los resultados del conteo final del IFE, la diferencia
entre ambos candidatos fue de 6.51%, una diferencia de 3.3
millones de votos entre el virtual ganador Enrique Peña Nieto y
el candidato de la izquierda.
"El instrumento es perfectible, tenemos que entender cómo
preguntarle al votante mexicano, tenemos que mejorar en ese
sentido", recalcó Adrián Villegas, director de Estudios
Políticos y de Gobierno de IPSOS-Bimsa.
"Medimos bien, pronosticamos mal", mencionó Roy Campos, de la
empresa Consulta Mitosfky, "creo que medimos bien
el 100% de la opinión pública de los mexicanos pero no
pronosticamos la decisión del 62% que fue a votar".
Ulises Beltrán, director de la agencia Excélsior-BGC, sostuvo
que las encuestas ofrecieron información objetiva y que lograron
"medir razonablemente" la elección.
El encuestador negó que sus datos influyeran en favor de las
preferencias del virtual ganador de la elección presidencial,
Enrique Peña Nieto.
"Las encuestas influyen solo si los actores políticos toman
decisiones en base a ello, influyó porque llegó una campaña
negativa en contra de López Obrador por parte de los partidos
como estrategia electoral, pero no en el voto".
El equipo jurídico de López Obrador busca llevar otro juicio
ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en
base a los siguinetes argumentos: la compra masiva de votos,
encuestas manipuladas, un rebase de topes de gastos de campaña y
la imparcialidad por parte de las autoridades electorales.
En la opinión de Beltrán, a López Obrador ya se le terminaron
las justificaciones para no reconocer su derrota.
"Todos conspiramos en contra de su posibilidad de ganar la
elección. El complot es entre encuestadores, medios y Peña
Nieto. Esa es la justificación que ha encontrado para no aceptar
su derrota y es la misma que hace 6 años", señaló.
Mario de la Rosa, editor general de
ADN Político, cuestionó a
los encuestadores sobre la posibilidad de haber recibido ofertas
para "falsear resultados".
Ana Cristina Covarrubias, directora general de Covarrubias y
Asociados, dijo que sí recibió ofertas para falsear datos pero
no las aceptó. "Un investigador debe estar casado con la verdad,
y como yo recibí esas ofertas también pudieron recibirlas
otros", dijo.
El resto de los invitados en la emisión conducida por Mario
González contestaron que jamás habían recibido alguna propuesta
de ese tipo.
Roy Campos, mencionó que existe una gran diferencia entre
recibir un ofrecimiento y ser presionado para alterar
mediciones. "Tuve presiones al principio, pero a las empresas
grandes ya nadie se atreve a ofrecernos dinero", dijo.
"En mi historia de encuestador, desgraciadamente, nadie me ha
ofrecido nada nunca", argumentó Beltrán.
Durante la contienda,
López Obrador cuestionó el uso de las encuestas por parte de sus
rivales para favorecer a Peña Nieto. Estudiantes del movimiento
#YoSoy132 hicieron la misma acusación e incluso algunos de ellos
presentaron una queja ante el IFE. La autoridad electoral
declaró improcedente el recurso. Fuente