LOS TIPOS DE
SANGRE Y LA PERSONALIDAD
Desde la fase embrionaria
-aunque son raros- se producen los rechazos sanguíneos, mucho más
comunes y conocidos, son los que se dan en las transfusiones entre
los grupos no compatibles, que no se conocían hasta que en 1900, con
la ayuda del microscopio y las teorías de Pasteur y otros
investigadores, se pudo encontrar la causa.
Luego que el doctor Karl Landsteiner,
descubrió la caracterización de los grupos sanguíneos, ABO, trabajo
que le valiera el Premio Nobel de Medicina en 1930, varias teorías
se han suscitado en torno a este descubrimiento, al grado que hasta
los han asociado como determinantes en el temperamento y la
personalidad de los individuos y una más que está vigente, concierne
a los alimentos que convienen y los que están prohibidos para los
diferentes tipos de sangre, en la que está incluida la aristocrática
“azul”, por cierto y afortunadamente, en extinción.
El tipo de sangre de cada persona la
determinan ciertas proteínas llamadas antígenos que se encuentran en
los glóbulos rojos. De la diferenciación de los antígenos de
superficie, entre grupos, depende la selección y por ende, lo
compatible, según se describe en “Mourant & Kopec” en su edición
de 1976 de Oxford, o en otras publicaciones como “Las funciones
ocultas de los grupos sanguíneos”.
En el linaje humano el azúcar galactosa está en la base de los
grupos sanguíneos. Combinando el ácido ciálico se dan los grupos de
Lewis y con la fucosa, los ABO.
Estos azúcares determinantes de
membrana están hechos de HCOHs a los que deben los seres vivos la
supervivencia, la evolución o la extinción.
Luego de esta introducción, se puede explicar, el por qué tantas
teorías han surgido en torno a estos grupos sanguíneos y a la
influencia que pudieran tener en el comportamiento y la salud de los
seres humanos.
A finales de la década de los 80
resurgió una teoría que por los años 30 fue expuesta por el
psicólogo Takeji Furukana, oriundo del país del Sol Naciente, en un
libro titulado “Grupos Sanguíneos y Temperaturas”. Tiempo después
habría sido descartada en una conferencia científica.
LOS MENOS Y LOS MÁS COMUNES
El tipo de sangre menos común es el
AB- con apenas un 1% de la población total; el B negativo con un 2%.
Le sigue el AB positivo con un 3%,considerado además, como el
receptor universal;(por cierto, Jesucristo pertenecía a este grupo);
A-, 6%; 0-, 7% y el B positivo, con un 9%, Los más comunes son el A
positivo con un 33% y el más antiguo y común es el O positivo con
un 39%, que teóricamente,es el donador universal.
LAS B, MÁS CREATIVAS
La teoría del chino que se menciona
en párrafos arriba, asegura que de los cuatro tipos de sangre (A, B,
AB y O), las personas del tipo B son más seguras de sí mismas y
creativas; las AB son objetivas y las O, son muy discriminatorias,
sobre todo en la elección de sus amistades.
Por su parte, las del grupo sanguíneo A, son perfeccionistas, se
preocupan por su imagen y con frecuencia enfrentan tensiones y
tienden a ofuscarse fácilmente.
GRUPO DE SANGRE O, CÁRNICOS
En cuanto a la alimentación de
acuerdo al grupo sanguíneo al que se pertenezca, es una modalidad
que surgió ya hace unas tres décadas y que varios especialistas como
nutriólogos, variatras, gerontólogos y ginecólogos, entre otros,
recomiendan a sus pacientes.
De acuerdo con investigaciones del doctor James D ‘Adamo, que luego
también puso en práctica su hijo Peter, señalan que el grupo
sanguíneo determina algunos rasgos de nuestra personalidad y
requiere ciertos alimentos para llevar una vida óptima.
Así, por ejemplo, dice que las personas con sangre tipo O, deben
comer carne, ya que su aparato digestivo es muy eficiente y
metaboliza las grasas, pero su glándula tiroidea es lenta, lo que le
dificulta su temperatura corporal.
LAS A, VEGETARIANAS
Por su parte, las de tipo A, aceptan
perfectamente bien la dieta vegetariana y son propensas al cáncer de
estómago.
Las personas con grupo sanguíneo B poseen un sistema inmunitario
activo y su aparato digestivo es eficiente, por lo que pueden seguir
una dieta variada y equilibrada, incluida la leche y sus derivados.
Las de tipo AB poseen un sistema inmunitario vulnerable y un sistema
digestivo frágil. Deben tener cuidado con las carnes rojas, las
pastas, las alubias y los frutos secos.
Cada grupo sanguíneo es el resultado
de un momento de la propia evolución humana y la reacción de cada
uno de ellos, se debería a que la sangre guarda memoria celular y
“recuerda” su ancestral tipo de alimentación. Como ejemplo, está el
tipo O, que tendría más de 40 mil años, cuya dieta se basaba en la
caza y por lo tanto, en las proteínas de la carne.
Si aceptamos alguna de estas teorías, lo único que podemos hacer,
es analizarnos. Tal vez nuestro carácter, creatividad o
personalidad, se los debamos a los grupos ABO descubiertos por
Landsteiner y nuestra óptima salud la tendríamos que dejar en manos
de algún facultativo que nos prescribiera una dieta de acuerdo a
nuestro tipo de sangre. Parece interesante ¿no?
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