LOS CABOS SUELTOS EN EL CASO DE LOS ZODÍACO
La banda de Los Zodiacos se
multiplicó por tres cuando
Florence Cassez e Israel Vallarta
fueron capturados, en diciembre de 2005.
Los Palafox,
Los Japos y
Los Tablajeros han sido
desmantelados prácticamente. Pero hay cuatro hombres de una
misma
familia ligados a estos secuestradores que se esfumaron
aunque fueron mencionados insistentemente por al menos tres
víctimas de plagio.
En junio del año pasado fue arrestado Dhither Camarillo Palafox,
conocido como Tauro y
considerado como el último de Los
Zodiaco en libertad. Pero desde que la Agencia Federal de
Investigaciones (AFI) comenzó a seguirle los pasos a Cassez y
Vallarta, en las declaraciones ministeriales saltaron cuatro nombres
de supuestos integrantes de Los
Zodiaco, de quienes nada se sabe públicamente.
Se trata de los hermanos Marco Antonio y José Fernando Rueda
Cacho y sus primos Édgar y José Luis Rueda Parra.
De acuerdo con el testimonio de Andrés Figueroa Torres, hermano
de Abel, un comerciante de la Central de Abasto, plagiado y
asesinado en abril de 2005, asentado en el expediente del caso
Cassez, José Fernando a quien conoció en la prepa, le dijo que
conocía a un alto mando de la AFI y que lo buscaría para que
interviniera en el caso de Abel, aunque Andrés no le mencionó que su
hermano había sido secuestrado.
La primera persona que mencionó a Marco Antonio y José Fernando
Rueda fue Valeria. El 31 de agosto de 2005, cuando Valeria fue
secuestrada tenía 18 años. La joven regresó a casa sana seis días
después y luego que su mamá pagó 180 mil pesos, que arrojó junto a
un puesto de tacos en calzada de Tlalpan.
Valeria fue quien le puso el cascabel a Vallarta. Después de que
por días ella y los agentes de la AFI se pararon en el mismo sitio
en busca de algún indicio del secuestro, la joven un día vio un auto
marca Volvo, como en el que fue levantada y secuestrada que era
manejado por el entonces novio de Cassez.
Los policías lo siguieron. Así fue como supieron que vivía en un
rancho conocido como Las Chinitas, en el kilómetro 29 de la
carretera federal México-Cuernavaca.
Durante los días que los agentes le siguieron los pasos a
Vallarta conocieron los lugares en Iztapalapa, Xochimilco y Narvarte
a los que llegaba; también documentaron los rostros de las personas
con las que Vallarta se reunía en esos sitios.
Seis días antes de la captura de Cassez y Vallarta, el 3 de
diciembre de 2005, Valeria vio las fotografías que lograron los
policías en sus investigaciones. En el tambache de fotos, además de
la cara de Vallarta, a quien Valeria reconoció como una de las
personas que participó en su secuestro, la chica recordó a dos
hermanos, que eran
amigos de un muchacho que ella conocía y que
había ido a su fiesta de cumpleaños. Ellos eran Marco Antonio y José
Fernando Rueda Cacho.
Otro que recorrió las fotos que la policía le mostró a Valeria
fue Andrés Figueroa. Entre ellas pudo ver la cara de los hermanos
Rueda Cacho, y dejó asentado en actas que eran “Marco Antonio y José
Fernando Rueda Cacho”.
Andrés y José Fernando Rueda eran viejos conocidos. Estudiaron
juntos la prepa; sus vidas habían tomado distintos caminos, pero en
2003 se volvieron a cruzar. En el expediente del caso Cassez se lee
que José Fernando “me invitaba a peleas de gallos, a cantinas,
salíamos con muchas personas, entre éstas un primo suyo llamado
Édgar que era muy hablador, muy echador, y que hablaba de José
Fernando como si fuera su ídolo, diciendo que su primo era muy
chingón hasta para el secuestro”.
Andrés también le dijo a la autoridad que a veces Marco Antonio
Rueda Cacho salía con él y con José Fernando; que los dos andaban
armados y que sus gastos en una parranda eran de entre 10 y 15 mil
pesos. A los días que Andrés dejó de frecuentar a los hermanos Rueda
Cacho, su hermano Abel Figueroa Torres fue secuestrado.
En los documentos del caso Cassez, que este miércoles será
analizado en la primera sala de la Suprema Corte de Justicia de la
Nación, Figueroa declaró que los asesores de la AFI le dijeron que
no hablara con nadie de lo sucedido con su hermano Abel. Pero a los
tres días, sin que Andrés hubiera dicho algo, José Fernando le llamó
por teléfono y le dijo a Andrés que lamentaba lo que qué había
pasado. “Le pregunté quién le había dicho lo de mi hermano y
contestó que lo había escuchado como rumor en la Central de Abasto.
Pero en la
Central nadie supo nada hasta como al mes”.
Aunque Andrés le dijo a José Fernando que su familia estaba
viendo el caso, Rueda Cacho le mencionó que conocía a un directivo
de la AFI y le ofreció presentárselo. Durante semanas, José Fernando
estuvo al pendiente de lo que hacía Andrés, lo llamaba por teléfono
y le preguntaba si “ya habíamos avisado a la policía”. Cuando Abel
apareció muerto José Fernando no le llamó más a su ex compañero de
prepa.
Aún de luto, José Francisco le dijo a Andrés que salieran. Al
cabo de una copas, Andrés se quebró por la muerte de Abel y José
Fernando lo consoló, diciéndole que no se preocupara que mientras
anduviera con él no le iba a pasar nada, “que el metería las manos
por mí, pero que en lo de mi hermano no podía ayudarme porque se
metía en problemas”, dijo a la policía Andrés.
Días antes de la captura de Cassez y Vallarta, Andrés fue a una
fiesta que lo había invitado José Fernando, a su casa. Andrés llevó
a dos amigos que en realidad eran policías de la AFI. Los agentes
policiacos no dejaron detalle sin registrar, incluyendo un Volvo
blanco.
Figueroa informó a la AFI, que después de la captura de Cassez y
Vallarta, vio a los Rueda Cacho en un restaurante. José Fernando y
Marco Antonio le dijeron a Andrés que se iban de vacaciones a
Estados Unidos.
Cristina Ríos Valladares y Christian su hijo que en 2005 tenía 12
años, son las personas que la AFI rescató del rancho Las Chinitas,
el 9 de diciembre de ese año y que todo mundo vio por televisión en
vivo. Ambos habían sido secuestrados el 19 de
octubre anterior.
Según Christian, al cabo de tanto escuchar la voz de los
secuestradores ya tenía identificadas las de siete hombres. Una de
ellas era la de Hilario, que actuaba como el mero mero de la
pandilla; a los otros que identificó el niño fue a Ramiro, Ángel,
Margarito, Miguel y Gabriel.
El tono de voz del hombre número siete identificado por
Christian, dijo, se parecía a la de uno de sus primos. “Tenía
expresiones como las de mi primo Édgar”, dijo el niño a las
autoridades. Y para fortalecer su dicho contó que un día de los que
pasaron secuestrados él y su mamá, ella pidió unas aspirinas, y uno
de los secuestradores le dijo a otro: “trae unas aspirinas para tu
tía”. Y que al darse cuenta que la había regado el secuestrador se
lamentó con un clásico “¡Chin!”
Édgar Rueda Parra es el nombre del primo al que Christian habría
reconocido por la voz entre los secuestradores. La periodista
francesa Anne Vigna comprobó en la investigación para su libro
Fábrica de Culpables, que Édgar,
además de ser familiar de Christian, era primo de Marco Antonio y
José Fernando Rueda Cacho.
En los documentos ministeriales Christian dejó asentado que antes
de su secuestro y el de su mamá, su primo Édgar lo interrogaba sobre
las horas en las que entraba y salía de la escuela. Édgar era el
mismo al que Andrés Figueroa se refirió en su declaración
ministerial y que dijo era “muy hablador, muy echador, que hablaba
de José Fernando como si fuera su ídolo, diciendo que su primo era
muy chingón hasta para el secuestro”.
En el expediente está registrado que José Luis Rueda Parra,
hermano de Édgar trabajaba en la empresa del padre de Christian, y
que un día antes del plagio de Cristina y Christian le avisó al papá
del niño que había visto gente sospechosa en los alrededores.
De los hermanos Édgar y José Luis Rueda Parra así como de Marco
Antonio y José Fernando Rueda Cacho no se supo más de lo que hay en
el expediente del caso de Los Zodiaco,
a pesar de que todos los
integrantes de la banda y sus
ramificaciones ya fueron arrestados.
constelación criminal
La banda de secuestradores
Los Zodiaco comenzó a operar
desde 2001 en la Ciudad de México, Estado de México y Morelos.
De acuerdo con información
policial, esta organización había hecho del secuestro un negocio
familiar.
Su actividad ilícita abarca un
periodo de ocho años, en los cuales se realizaron 27 detenciones de
personas probablemente relacionadas con veinte casos de secuestro.
Tras la captura de Florance Cassez
e Israel Vallarta, se forman tres células de secuestradores,
Los Japos, Los Palafox y
Los Tablajeros.
Sus integrantes fueron detenidos entre 2006 y 2009. El último de
Los Zodiaco fue detenido en
2011, en Cancún. Fuente
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