"La sangre, cuantos más fresca mejor”. No lo dice un personaje
de una película de vampiros, sino un médico: Brian McClelland,
del Servicio Escocés de
Transfusión Sanguínea.
La razón científica es que el
rendimiento de los hematíes cambia: “Los pacientes a los que les
llegan transfusiones con sangre almacenada,
tienen peor
evolución y datos de supervivencia, que quienes las reciben
fresca”.
Sumado a que las transfusiones a pacientes que esperan
donadores, en
ocasiones se vuelve tardadas y en algunos casos, se pierden
vidas.
Por ello,
investigadores de Edimburgo y la Universidad de Bristol
creen poder transformar esto mediante la creación de sangre
artificial a partir de células madre.
Los científicos creen que se podrían proporcionar cantidades
industriales de sangre artificial, garantizando que estaría
libre de
infecciones que normalmente se relacionan con la fuente
natural. Consideran que podría
ser útil a cualquier persona, independientemente del grupo
sanguíneo del que se trate.
También el suministro de
sangre artificial ayudaría a países en desarrollo, donde
miles de personas pierden la vida por hemorragias después de un
parto o accidentes diversos.
Tras la evidencia de la memoria
Se cree que en un plazo de dos o tres años pueden hacer la
primera transfusión de sangre a
voluntarios sanos. Y hacerlo a gran escala requerirá una
década pues se necesitan producir millones de litros de sangre
artifical al año, lo suficiente para satisfacer las necesidades
médicas de un país como Inglaterra. Fuente