LA TECNOLOGÍA QUE
USA MÉXICO PARA ENCONTRAR A LOS SECUESTRADOS
Cuando la Policía Federal
llegó a la casa de seguridad que un grupo de
secuestradores, tenía en el Estado de México, en el centro del
país, no necesitó tocar la puerta para saber qué había dentro.
Al irrumpir en ella, el 9 de marzo de
2010, cada agente tenía memorizada la imagen de la
víctima secuestrada, la distribución de las
habitaciones e incluso el rostro de los encargados de su custodia.
Tardaron pocos segundos en abrir,
liberar a la víctima e inmovilizar a sus presuntos captores... todo
sin un solo tiro.
Hasta hace poco, los mexicanos sólo
podían ver una escena como ésta en las películas, pero ya comienza a
ser una realidad en el país.
La adopción de
tecnologías de la información y
metodologías de adquisición y procesamiento de información
permite a la Policía Federal hacer
rescates efectivos y sin pérdida de vidas humanas.
A continuación te decimos cómo.
Una investigación científica
La Policía Federal mexicana está
cambiando el enfoque con el que investiga los
secuestros.
"El delito de secuestro lo tratamos
como si fuera una investigación
científica”, dice Facundo
Rosas, comisionado general de la Policía Federal, que
depende de la Secretaría de Seguridad Pública.
"Primero, atendemos a la familia de
la víctima y la asesoramos durante las negociaciones. Luego,
recabamos información, la analizamos y la usamos para planear y
ejecutar la operación de rescate", señala el comisionado.
El tema es relevante porque
más de tres cuartas partes de la
población mexicana tiene miedo a padecer un
secuestro, de acuerdo con una encuesta elaborada por la
empresa Consulta Mitofsky.
Según el Consejo Ciudadano para la
Seguridad Pública y la Justicia Penal, por cada secuestro que se
denuncia, hay 7.5 que se negocian sin intervención de las
autoridades.
La Policía Federal es una de las
instituciones que combate el delito de
secuestro en México, junto con las procuradurías estatales, la
Procuraduría General de la República y, últimamente, el Ejército y
la Marina.
La clave está en las bases de
datos
¿Qué hacen los policías federales
tras la notificación de un
secuestro?
Unas de las primeras
herramientas que usan son las
bases electrónicas
de datos.
La primera base a la que la Policía
Federal acude es la Plataforma
México, una red de bases de datos inmune a la intercepción
creada en 2007.
La Plataforma México permite acceder
a información sobre personas consignadas por delitos, vehículos
robados, armas usadas, mapas de incidencia delictiva e informes
realizados por otros organismos de seguridad estatales y federales.
Otra base es el
Registro Público Vehicular,
operado por el Sistema Nacional de Seguridad Pública desde 2008, que
emplea una etiqueta con chip colocado en los vehículos.
Al ser activado por un dispositivo
remoto, este dispositivo envía una señal que lo identifica con un
número cotejable en bases de datos para saber si ha estado
involucrado en delitos o si es propiedad de algún sospechoso.
Una base más es un
registro de casos previos de
secuestro, que permite conocer patrones de operación
para determinar si la misma organización criminal está involucrada
en varios incidentes.
Además, los agentes de la Policía
Federal en el terreno inspeccionan la escena del delito y recaban
información sobre lo sucedido a partir de entrevistas y
verificaciones visuales.
Más tarde, envían los datos a la
División de Investigación
de la Policía Federal para que los analistas se encarguen de
concentrarlos y armar el cuadro de la investigación.
En la negociación, intervención de
las llamadas
Generalmente, la primera llamada de
los delincuentes sirve para notificar el
secuestro, y la segunda para plantear las demandas.
La Policía Federal ofrece asesoría a
los familiares en el proceso de negociación, ya que
las llamadas pueden proporcionar
datos valiosos para la ubicación de los secuestradores y sus
víctimas.
La Ley General para Prevenir y
Sancionar los Delitos en Materia de Secuestro (conocida como
Ley Antisecuestro),
permite a las autoridades solicitar la
intervención de las comunicaciones
privadas.
Tomar la grabación de una llamada
permite crear un perfil del sonido,
conocido como espectrograma, que puede cotejarse con bases
de datos de criminales detenidos y miembros de fuerzas de seguridad
para determinar si el
secuestrador ha estado involucrado en otros delitos.
Además, las empresas de
telecomunicaciones pueden informar sobre
las torres de telefonía celular
empleadas por los números usados durante la negociación,
aunque los plagiarios intenten despistar a las autoridades haciendo
llamadas desde zonas distantes o números diferentes.
Los chips antisecuestros
Como sucede con los autos que tienen
chips de radiofrecuencia detectables vía satélite, el cuerpo humano
también puede alojar uno de estos dispositivos.
El
chip implantable, desarrollado por el científico británico
Kevin Warwick en la década de 1990, ha evolucionado de la mano de
empresas como DigitalAngel y Xega, que los implantan, generalmente,
en el antebrazo.
Se especula que el ex candidato
presidencial Diego Fernández de
Cevallos, quien estuvo desaparecido de mayo a diciembre de
2010, poseía uno, pero que le fue removido durante su secuestro.
De ser el caso, la Policía Federal
puede considerar esta información en su investigación.
Hay otras tecnologías menos
sofisticadas, como la que desarrolló la empresa mexicana Futuro
Móvil el año pasado, una aplicación
para iPhone destinada a enviar alertas en caso de
secuestro.
“Diseñamos la aplicación para que,
con un comando en la pantalla del dispositivo, se disparara un
mensaje de alerta para las autoridades con la ubicación del
secuestrado”, explicó Daniel Landeros, administrador de proyectos
para esta empresa.
La aplicación
fue retirada del mercado
por chocar con las políticas de Apple, que restringen su uso para
cuestiones de seguridad personal.
¿Cómo se da el rescate?
La información obtenida determina si
vale la pena realizar una operación de rescate o no.
"Si tenemos la certeza total de la
ubicación del
secuestrado, procedemos a la operación de rescate, que opera el
Grupo Especial de Operación (GEO)", explica Armando Espinoza de
Benito, director de la División de
Investigación de la Policía Federal.
Si se llega a esta fase, el GEO, un
comando que suele tener entre dos y ocho integrantes, todos
entrenados en técnicas de asalto, requiere información detallada del
lugar.
"Empleamos desde imágenes aéreas
hasta aproximaciones directas, pues debemos conocer previamente
desde la altura de las bardas hasta el tipo de cerraduras que
resguardan la casa", señala Espinoza.
Toda esta información sólo cobra
sentido al momento de operar el rescate.
El GEO determina el momento más vulnerable de los
secuestradores (generalmente en
la comida o cuando descansan), y entonces penetra al inmueble,
detiene a los delincuentes y salva a la víctima.
Recuerda que la mejor forma de tratar
con un secuestro es la prevención.
Evita la ostentación: no es buena idea presumir la riqueza,
puede crear expectativas para los delincuentes.
Fuente

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