Damasco.-
El gabinete sirio en pleno renunció hoy, informó la televisión
estatal, en la concesión más reciente a las protestas masivas
que reclaman libertades políticas y en
medio de los disturbios más graves que aquejan al país en
varias décadas.
El presidente Bashar Assad aceptó la
renuncia de los ministros luego de la habitual reunión semanal
de los martes.
Assad, cuya familia gobierna
Siria desde hace 40 años y siempre ha reprimido implacablemente
el disenso, está tratando de calmar la furia creciente con una
serie de concesiones.
Se prevé que hablaría a la nación
en las próximas horas para anunciar la derogación de la ley de
emergencia y otras restricciones sobre las libertades cívicas y
políticas.
La violencia ha puesto de relieve
las tensiones religiosas por primera vez en varias décadas. El
tema es tabú en un país de mayoría suní gobernada por la minoría
alawita, una rama del chiísmo. La mayoría de las posiciones de
poder, incluida la presidencia, está en manos de los alawitas.
Sin embargo, la libertad
económica y la prosperidad creciente le han granjeado a Assad el
apoyo de la rica clase mercantil suní.
Muchos manifestantes el martes
hicieron hincapié en la unidad nacional.
"El sectarismo religioso nunca
fue un problema, esto es una conspiración contra Siria", dijo
Jinane Adra, una siria de 36 años que viajó desde Arabia Saudí
para expresar su apoyo al presidente.
"El pueblo sirio es uno solo, no
hay lugar para las divisiones religiosas entre nosotros", dijo,
acompañada por sus hijos de tres y cinco años que portaban rosas
y retratos de Assad.
Presidente desde hace 11 años,
cuando sucedió a su padre Hafez, Assad oscila entre la represión
y las concesiones frente a las protestas que comenzaron el 18 de
marzo y se extendieron a otras zonas.
El malestar tendría consecuencias
mucho más allá de las fronteras de este país estratégicamente
situado, dado su papel como principal aliado árabe de Irán y
combatiente de vanguardia contra Israel.
Estados Unidos lo considera un
factor de desestabilización regional. Damasco es aliado de la
milicia libanesa Jezbolá y refugio de alas extremistas
palestinas.
Sin embargo, el país ha tratado
de superar el aislamiento internacional. Washington adoptó
recientemente una posición conciliadora hacia Siria para tratar
de alejarla de Irán, Jezbolá y Hamas, aunque con escasos
resultados.
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