Saná.- Al menos
41 personas murieron
y más de 200
resultaron heridas
este viernes por
disparos de armas de fuego contra una manifestación que
reclama la salida del presidente yemení, Alí Abdalá Saleh, quien
decretó el estado de emergencia en el país.
Esta ha sido la jornada más
sangrienta desde el comienzo de las manifestaciones contra Saleh,
de 68 años, a finales de enero. Hasta ahora, el mandatario se
benefició del apoyo de Estados Unidos, que lo considera como un
aliado en la lucha contra los seguidores de Osama bin Laden en
la península arábiga.
El
presidente yemení, que
manifestó su "pesar" por la muerte de manifestantes, decretó el
estado de emergencia en el país.
"El Consejo de Defensa Nacional
proclama el estado de
emergencia en el país", anunció a la prensa Saleh,
quien preside esa instancia gubernamental.
Esta medida se adoptó poco
después que partidarios del régimen dispararan con armas de
fuego contra manifestantes en Saná para exigir su retirada del
poder, que ostenta desde hace 32 años, dejando al menos 41
muertos y más de 200 heridos.
Las víctimas de esta
matanza, sin
precedente desde la violencia civil de 1994 en este país pobre
de 24 millones de habitantes, llevan a más de 80 el balance de
muertos desde el inicio del movimiento, en enero.
Según testigos, los
partidarios del régimen
abrieron fuego sobre miles de manifestantes desde los
tejados de edificios próximos a la Plaza de la Universidad,
donde se lleva a cabo una sentada desde el 21 de febrero en
demanda de la salida de Saleh del poder.
Los disparos comenzaron cuando
los manifestantes intentaron desmantelar una barricada instalada
por partidarios del régimen para bloquear una de las calles de
acceso a la Plaza de la Universidad, según un periodista de la
AFP en el lugar. La
policía arrojó granadas
lacrimógenas sobre los manifestantes y les
disparó con armas de fuego.
El
tiroteo se extendió por más de
una hora y media, de acuerdo al testimonio del
periodista de la AFP.
Los manifestantes subieron al
techo de un inmueble donde estaba emboscado un tirador y lo
arrojaron al vacío, dijo el periodista.
"La mayor parte de los heridos
fueron alcanzados por balas en la cabeza, el cuello y el pecho",
dijo un médico a la
AFP.
Los cuerpos se amontonaban en un
hospital de campaña instalado por los opositores en la Plaza de
la Universidad, y varios médicos han denunciado que les
faltan medicamentos y equipos.
La
oposición acusó al régimen de
haber cometido "una masacre". "Esta matanza no
contribuirá a mantener a Alí Abdalá Saleh en el poder", afirmó
en una declaración a la cadena al Arabiya el portavoz de la
oposición parlamentaria, Mohamed al Sabri.
"Hacemos a Saleh y a sus hijos
(que controlan varios organismos de seguridad) directamente
responsables de este crimen premeditado y no escaparán del
castigo", precisó.
Los manifestantes habían
comenzado a desfilar coreando la
consigna de que "el
pueblo quiere la caída del régimen" y gran número de
ellos portaban tarjetas amarillas en sus manos, como lo hacen
los árbitros de futbol para penalizar la falta de un jugador.
Esa iniciativa fue lanzada por un
grupo de jóvenes que habían proclamado a la jornada como el
"viernes de la advertencia"
contra el presidente Saleh, quien rechaza dimitir de su
puesto.
Miles de personas acampan desde
el 21 de febrero en la Plaza de la Universidad, en Saná,
exigiendo la partida de Saleh. Ellos ya han sido blanco de
repetidos ataques de la policía y de partidarios del jefe de
Estado.
Decenas de manifestantes fueron
heridos el pasado domingo en esa plaza, epicentro de las
manifestaciones populares,
en un ataque lanzado por policías apoyados por seguidores del
régimen, un día después de la muerte de un manifestante víctima
de disparos de la policía.
Miles de personas también se
manifestaron este viernes en Aden, la gran ciudad del sur del
país. Los manifestantes participaron en las exequias de un
opositor muerto el martes durante la violenta represión de una
manifestación en esa ciudad.
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