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La educación sexual y la prostitución, por qué los hombres acuden a profesionales del sexo

En pleno siglo XXI, ya inmersos por completo en el mundo digital, vivimos rodeados de aparatos electrónicos que permiten el acceso a cualquier tipo de información. Desde tutoriales simples para cualquier cosa que uno pueda imaginar hasta guías técnicas de lo más específicas, desde webs en las que hacer la compra semanal hasta páginas en las que adquirir una casa a golpe de click, desde aplicaciones para conocer gente hasta la guía más completa de escorts en México, todo tiene un lugar en la red. Y, aunque esto debería significar que cada vez estamos más formados, más educados, lo cierto es que no siempre es así. El exceso de contenidos en internet puede hacer que obviemos una gran parte de ellos, accediendo a una limitada área de información sobre algunos temas. Por eso hoy queremos reflexionar sobre uno los aspectos más complejos en esta era de la información, la sexualidad.

Podemos afirmar que la educación sexual siempre ha pecado de deficiente, debido principalmente a cuestiones relacionadas con la religión y con una serie de tabúes generados por una sociedad pudorosa y, en cierta forma, conservadora y tradicional. Hoy, gracias a la red, existe una amplia cantidad de información sobre sexo disponible a solo un paso de Google. Sin embargo, ¿realmente estamos más informados que antes? Lo cierto es que parece que el auténtico maestro del sexo sean las páginas para adultos, que generan en los hombres una serie de expectativas sobre la sexualidad construidas desde la ficción de la pornografía. Podemos hablar de una disociación entre lo que el hombre adulto contemporáneo cree que es el sexo y el tipo de prácticas sexuales que este ejecuta con mujeres de su entorno. Es por ello que, ante la imposibilidad de realizarse sexualmente como espera, acaba acudiendo a profesionales del sexo con las que llevar a cabo esas prácticas.

Es importante eliminar de nuestras cabezas la imagen prototípica del cliente de prostitución ya que está anticuada y es inexacta. Hoy día el hombre que acude a trabajadoras del sexo, ya sea yendo a burdeles o conectando online con escorts, no es ese hombre bruto e iletrado (tal vez bebedor) que el mundo del cine nos muestra. Justo al contrario, el cliente medio de prostitución son hombres con dinero que tienen estudios, de una edad cada vez menor.

Por tanto, nos preguntamos: ¿qué es lo que hace que estos hombres acaben solicitando los servicios de profesionales del sexo? La conclusión a la que llegamos es la de una mala educación sentimental y sexual. Por un lado, como ya comentábamos, existe todo un grupo de hombres que se han generado unas expectativas en torno al sexo que no pueden cumplir con sus parejas (o en la realidad socioeconómica en la que se mueven). Estos hombres tienen fetiches que no quieren expresar a sus parejas, disfrutan teniendo encuentros a escondidas y a espaldas de mujeres y novias o simplemente quieren practicar sexo con mayor frecuencia. Por otro lado, está otro tipo de hombres que sufren por carencia de autoestima, que no consiguen superar la ruptura de una relación o que tienen miedos y complejos y que acaban utilizando el acceso a la prostitución como el diván de un psicoanalista con la posibilidad de un final feliz.

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