Amor, paciencia y disciplina, las mejores herramientas para educar a un gatito

Amor, paciencia y disciplina, las mejores herramientas para educar a un gatito

Antes que nada es necesario desmontar todos los falsos mitos que circulan en torno a este simpático felino. Su forma de ser y su carácter reflexivo y hasta podríamos decir meditativo, así como la independencia de la que hace gala han contribuido a crear ese halo de falsas creencias que los envuelve. 

Resulta necesario tener en cuenta que cada gato desarrolla unos comportamientos propios, respondiendo ante distintos estímulos. Por lo general, los desarrollan según los factores genéticos (los propios de su especie), su socialización con humanos y otros animales y factores ambientales

Asimismo, para saber como educar a un gato, debemos tener claro nuestros objetivos, lo que podemos conseguir de él y lo que esperamos obtener con esa educación.

Algunos falsos mitos

  • El gato es arisco y traicionero. Rotundamente no. Lo que sí hay que tener en cuenta es que los gatos son animales solitarios por naturaleza  por lo que en principio evitarán el contacto con otros. Sin embargo, la  creciente domesticación que han experimentado, los han hecho más  sociales. Eso sí, no al nivel de los perros, que son gregarios y, por  tanto, altamente sociales.
  • Los gatos siempre se llevan mal con los perros. Si el gato ha  convivido durante su periodo de socialización con un perro, es decir, desde cachorro, lo considerará un amigo.
  • Los gatos se educan solos. Los gatos  desarrollan comportamientos y habilidades propios de su especie de  manera natural, por instinto. Pero los dueños de un gato tendrán que  preocuparse de que se socialice cuando es cachorro, que se acostumbre a  los humanos, que haya reglas en casa, que no desarrolle agresividad en  el juego y eso se lo tienen que enseñar al animal.
  • Si tienes un gato, lo arañará todo. El gato necesita  usar sus uñas, eso es así, pero no significa que vaya a destrozarlo todo  en casa. Lo que hay que hacer es proporcionarle rascadores o accesorios  que pueda arañar y enseñarle desde pequeño a usarlos, para desviar su  atención de las zonas conflictivas. 
  • Los gatos necesitan menos cuidados que los perros. Es verdad que no hay que sacarlos a pasear, pero los gatos también necesitan una correcta  alimentación, juegos, cariño, ir al veterinario, que se les ponga las  vacunas pertinentes…
  • Los gatos no se pueden educar. Los gatos son  animales inteligentes capaces de aprender. Lo que ocurre es que no son iguales que los perros. Para educarle, habrá que aprovechar aquellos momentos en que él quiera estar con  nosotros. Empezar cuando es cachorro asegura mejores resultados.

Así pues, una vez desmontadas todas estas leyendas negras podremos proceder a educar a este encantador minino.

Normalmente la educación de un gato es más simple que adiestrar a un perro, pero como todo, es cuestión de paciencia y constancia.  Los gatos suelen acatar órdenes de forma muy rápida y en cuanto a la  limpieza no suelen dar mucho problema, pues son muy ágiles a la hora de  aprender cuál es el lugar donde deben ir a hacer sus necesidades así  que, no te preocupes, si sigues nuestros consejos lo harás muy bien.  

Consejos básicos para educar un gato

  • Arenero. En general aprenden prácticamente solos a utilizar la caja de arena. Solo debes elegir el sitio apropiado para que tu mascota se sienta cómoda y el lugar le resulte íntimo. No pongas la caja de arena cerca de su comida y su agua pues son muy escrupulosos. El  arenero que sea del tamaño adecuado,  en general cuanto mayor sea mejor. Echa la arena suficiente como para que tu gato pueda tapar los excrementos.
  • Rascador.  Los gatos necesitan  rascar, por ello si quieres que no te destroce el mobiliario, debes  proporcionarle un rascador a tu gatito.
  • Castigarle. No debes gritarle ni pegar al animal o ser agresivo con él. Cuando pilles a tu gato infraganti  haciendo algo que no quieres que haga debes reñirle en el momento,  utiliza una palabra concreta, por ejemplo, puedes decir un «No».
  • Evitar que muerda o arañe. En ningún caso, si tu gato te muerde, debes gritarle o rociarle con agua. Solo conseguirás que el animal te tenga miedo. Si se acelera demasiado jugando, deja de jugar con él inmediatamente. Tampoco debes enojarte con él si ves que entra en modo cazador, con ello obedece a un instinto básico y ascentral. Procura distraerle con un juguete. 
  • Procurar que no suba a la mesa, a la cama o a la encimera. En este caso también te pueden venir muy bien los juguetes, existen algunos juguetes con plataformas a distintos niveles y rascador incorporado.  Por supuesto, tú también debes colaborar, en principio no dejando nunca comida en la mesa o en la encimera, recuerda que el gato es escalador por naturaleza.

Para terminar, destacar que lo más importante es que esa educación comience lo antes posible, cuando son cachorros y nada más llegar a casa. No utilices la violencia ni los métodos desagradables, el gato es más propenso a seguir instrucciones si sabe que consigue algo agradable: premios, juguetes, caricias…

Finalmente, ten mucha paciencia con un animal que, aunque lleve con nosotros más años que los que tiene la momia de Tutankamón, sigue conservando su instinto más primitivo.

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