Rihanna estaba
tomándose unas horas de relax en un hotel en Londres cuando decidió
meterse en la sauna. Hasta aquí, todo correcto y maravilloso. Pero
cuando la
cantante salió de la sauna: ¡su pelo era un auténtico desastre!
Según han asegurado los testigos que la vieran, la de Barbados se puso hecha una furia y sin pensárselo dos veces llamó a su estilista para que volara desde Los Ángeles y arreglara lo antes posible el estropicio. Mientras tanto, Rihanna se puso una gorra y no se la quitó hasta que su peluquera personal logró que luciera otra vez su melena.
Ahora la pregunta es: ¿qué tenía Rihanna en el pelo para que el vapor de la sauna convirtiera su cabellera en una pesadilla? Es más, ¿qué tipo de desastre tenía en el pelo para que su esteticista viajara en el primer avión que había para llegar cuánto antes? Y para finalizar, ¿por qué le salió toda esta misión ‘peluqueril’ por 15.000 dólares?
