Al realizar la excavación más profunda jamás hecha por el
hombre, se dice que un grupo de investigadores pudieron grabar
los gritos de dolor y sufrimiento de personas a más de 14
kilómetros de profundidad
El 24 de mayo de 1970 comenzó la perforación del que más tarde se
conocería como el "Pozo del Infierno". Este proyecto que se llevó a
cabo en la península de Kola, cerca de la frontera con Noruega, en
Rusia, tenía como objetivo realizar una perforación de 15 kilómetros
de profundidad, para tomar muestras y realizar mediciones que
permitieran entender un poco más la naturaleza de la corteza
terrestre; así lo mencionan en
cabovolo.com.
Cuando ya se llevaba casi 13 años de trabajos, en 1983, la
perforación alcanzó los 12 kilómetros, pero los trabajos se
detuvieron. Para el 27 de setiembre de 1984, durante la maniobra de
retirada de la corona del taladro, este se atascó, lo cual provocó
una rotura a los 7 kilómetros de profundidad: se habían
perdido cinco años de trabajo, cinco mil metros de tuberías habían
quedado atrapados en el fondo del pozo.
La profundidad máxima a la que se llegó fue de 12 kilómetros 262
metros, en 1989; esto debido a las altas temperaturas que se
registraron, mismas que no permitir continuar con los trabajaos. Los
aportes que brindó esta excavación fueron muchos; según los
expertos, conforme iban avanzando, aparte del agua, encontraron
acumulaciones de gas y algunas sales de iodo y bromo. Incluso,
cuando alcanzaron los seis kilómetros, se encontraron fósiles
microscópicos, entre los que se identificaron 24 especies distintas
de plancton.

Sin embargo, lo que más llamó la atención de este acontecimiento
fue la leyenda que se generó en torno al pozo más profundo perforado
jamás por el hombre. Según una publicación del periódico finlandés "Ammennusatia",
los geólogos y científicos encontraron el infierno. Así lo publica
tejiendoelmundo.wordpress.com.
De acuerdo a lo descrito por el diario, el agujero alcanzó una
profundidad de más de 14 kilómetros y no de 12 como se había dicho;
los trabajos de excavación llegaron a registrar temperaturas de mil
grados centígrados.
En el mismo texto se hace mención del Dr. Azzacov, supuesto
gerente del proyecto en la remota Siberia, y quien declaró al
periódico: "La información que estamos recolectando es muy
sorprendente, que estamos sinceramente temerosos de lo que podamos
encontrar allá abajo".
Lo que sin duda llamó la atención de todos fue la supuesta
grabación que hicieron los científicos en las que se puede escuchar
los lamentos y gritos de dolor de personas que viven en un aparente
infierno.
"Tratamos de escuchar los movimientos a cierto intervalo con unos
micrófonos ultrasensitivos, los cuales dejamos entrar en el agujero.
Lo que escuchamos convirtió nuestra lógica científica en ruinas.
Eran, en momentos, unos sonidos débiles, pero a la vez, altos en
frecuencia, los cuales pensamos que venían de nuestro propio
equipo", explico el Dr. Azzacov.
El diario también menciona que esto generó mucho temor en los
científicos, por lo que muchos abandonaron el proyecto. El Dr.
Azzacov, señaló: "Como comunista, no creo en el cielo ni en la
Biblia, pero como cientifico, ahora creo en el infierno".
Esta noticia llegó rápido a Estados Unidos, donde una iglesia
cristiana utilizó y agrandó los hechos para poder afirmar que el
infierno sí existe y así poder atraer a más personas temerosas a su
congregación. Aquí la grabación de los lamentos del "Pozo del
Infierno".