Vacío o no, ¿Qué pasa dentro del "nido"?
Rage Atala (1997), explica que con la salida de los hijos de la
casa paterna se empieza un nuevo tipo de relación familiar, donde la
pareja presenta ciertas características:
- El reencuentro de la pareja, que empieza a vivir el dolor de
la separación y al mismo tiempo, a replantearse su vida juntos.
- Es una etapa donde surgen muchos cuestionamientos acerca de
cómo se ha vivido la relación matrimonial y si realmente existe
la posibilidad de vivir plenamente con la independencia de sus
hijos.
- Es probable que sea el momento de enfrentarse a viejos
problemas para resolverlos con nuevas respuestas y mejorar las
relaciones con este tipo de madurez.
- Nuevas relaciones con la familia política. Si la salida de
los hijos de la casa paterna es porque se casan, entonces este
hecho cobra especial importancia en las nuevas relaciones con la
familia política.

En el caso de las mujeres que basaron su autoestima únicamente en
el rol de madre, pueden llegar a ser más propensas a vivir la etapa
del "nido vacío" como una pérdida de su identidad y autoestima. En
cambio las mujeres que a lo largo de su vida basaron su autoestima
no sólo en el hogar sino en su desarrollo profesional y relaciones
sociales fuera de éste, enfrentan el hecho de que sus hijos ya no
están de casa con mejores herramientas.
En el caso de los varones, el "nido vacío" puede causar
sentimientos de haber sido abandonados. Aquellos que no pudieron
estar presentes en el desarrollo de sus hijos pueden enfrentarse con
la sensación de haber fallado.
¿Cómo manejarlo?
Ahora que existirá más tiempo libre para los padres, en el caso
de la pareja será un desafío importante, pues la relación vuelve a
quedar exclusiva para los dos como lo fue al principio. Será
indispensable replantear la relación, redefinir las nuevas
expectativas y las nuevas formas de actuar, asimismo esta etapa es
propicia para encontrar nuevos espacios que pueden compartir
juntos.
En cuanto a lo individual, es decir, en el caso de las madres y
padres solteros, es vital establecer nuevas prioridades, buscar
espacios que generen productividad y creatividad. Incluso, se pueden
replantear nuevos planes que anteriormente no se pudieron concretar.
También el retomar encuentros con amistades que quedaron
descuidadas, promover visitas culturales, deportivas, entre otras
acciones ayuda a sobrellevar esta situación.
Asimismo, es importante tener en cuenta que los hijos que han
logrado la emancipación y son capaces de tener una vida
suficientemente autónoma, son producto de padres equilibrados y de
la culminación de un proceso indispensable que es "dejar ir". El
hecho de que los hijos se vayan de casa, no significa perder la
relación con ellos, sino que vendrá una relación diferente, "de
adulto a adulto".