1. Errores de dedazo y de ortografía
Tu
currículum tiene que tener ortografía y gramática perfecta. Si
no, los reclutadores leerán entre líneas y llegarán a conclusiones
no muy halagadoras, tal como “esta persona no sabe ni escribir”, o
“a esta persona ni le importa”
2. Falta de datos específicos
Los reclutadores necesitan entender qué has hecho y cuáles son tus
logros. Por ejemplo:
• Trabajé con otros empleados en un restaurante.
• Recluté, contraté, y supervisé a más de 20 empleados en un
restaurante con ventas de $20 millones al año.
Ambos
párrafos se pueden referir a la misma persona, pero claramente
los detalles y datos específicos del segundo párrafo llamará más la
atención de un reclutador.
3. Tratar de usar una sola versión de currículum
Si intentas usar una sola versión de tu currículum para enviar a
todas las empresas, es casi seguro que los reclutadores lo tirarán a
la basura. Las empresas quieren que escribas un currículum
específicamente hecho para ellas. Esperan ver claramente cómo y por
qué encajarías perfectamente en la organización.
4. Enfatizar obligaciones en lugar de logros
Es fácil cometer la equivocación de simplemente listar
obligaciones de puestos en tu currículum. Por ejemplo:
• Participación en reuniones de equipo y tomé minutas
• Dar clases de inglés
• Actualización del sistema de archivos de la empresa
A las empresas, sin embargo, no les interesa mucho qué hiciste, sino
cuáles fueron tus logros en tales
actividades. Están buscando cosas como lo siguiente:
• Utilicé una laptop para apuntar las minutas de las juntas
semanales y las organicé en MS Word en forma estructurada, como
referencia futura
• Desarrollé
actividades prácticas para enseñar a leer y escribir en Inglés a
niños de 5 años

• Reorganicé el sistema de archivos de la empresa, la cual tenía 10
años sin actualizarse, y la hice accesible a los integrantes del
departamento
5. Hacer el currículum demasiado largo o demasiado corto
A pesar de lo que se dice, realmente no hay reglas en cuestión de la
longitud de un
currículum, simplemente porque como seres humanos, tenemos
diferentes preferencias y expectativas en esa cuestión.
Esto no implica que debas de empezar a enviar
currículums de cinco páginas, obviamente. Por regla general
trata de limitarte a dos páginas, pero si con una es suficiente, no
hay problema. Por otro lado, no cortes artificialmente tu currículum
a una página si sientes que necesitas más espacio.
6. Un mal objetivo
Los reclutadores ciertamente leen la parte del “objetivo” en tu
currículum, pero generalmente tienen que leer objetivos
totalmente vagos como “Objetivo: obtener un puesto que me permita
crecer profesionalmente.” Dale al reclutador algo específico, y aún
más importante, algo que se enfoque en las necesidades de la
empresa, así como en tus necesidades. Por ejemplo: “Objetivo:
obtener un puesto en el área de marketing que me permita contribuir
con mis habilidades y experiencia en la recaudación de fondos para
organizaciones de
beneficencia”.
7. Falta de verbos de acción
Evita utilizar frases tomo “a cargo de”, por ejemplo “Estuve a cargo
de atención a clientes.” En lugar de esto, usa verbos de acción: “Mi
función fue resolver las preguntas de los
usuarios como líder del equipo de atención a clientes el cual
atendía a 4,000 usuarios”.
8. No incluir información importante
Tal vez te veas tentado a no incluir en tu currículum los trabajos
que tuviste como estudiante, por ejemplo. Pero muchas veces las
habilidades obtenidas en este tipo de trabajo pueden ser
importantes desde el punto de vista del reclutador; cosas como ética
de trabajo, administración de tiempo, etc.
9. Visualmente elaborado
Si tu currículum tiene una alta densidad de
texto y usa muchas fuentes distintas, le dará un dolor de cabeza
al reclutador nomás de leerlo. Enséñales tu currículum a varias
personas antes de enviarlo. ¿Lo encuentran visualmente atractivo? Si
lastima la
vista, corrígelo.
10. Datos de contacto erróneos
En una ocasión trabajé con un estudiante cuyo currículum parecía muy
sólido, pero no estaba obteniendo respuesta de los reclutadores.
Entonces un día le pregunté en broma si el teléfono incluido en su
currículum estaba bien. No lo estaba. Una vez que lo cambió, comenzó
a recibir las llamadas telefónicas de los
reclutadores. Moraleja: checa y checa de nuevo hasta el último
detalle lo antes posible.