¿CÓMO RECUPERAR
LA CAPACIDAD DE AMAR?
Quienes han experimentado un rompimiento amoroso probablemente
pueden identificarse con muchas de las partes que se mencionan en
este artículo, es importante señalar que nos referimos
específicamente a algo que podemos llamar parálisis psicológica,
desorientación y vacío que se experimenta tras la ruptura o
separación de los amantes.
No en todos los casos
se experimenta la misma situación, porque la conducta humana varía
mucho de una persona a otra. Generalmente en una primera crisis, se
logra soportar esta situación aún siendo muy grave, la persona
afectada no sabe cómo enfrentarlo. El dolor sentimental que produce
esta relacionado con la intensidad del compromiso existente en la
relación amorosa.
La ruptura y dolor se
relaciona con lo que llamaremos cambio afectivo, este se determina
por la cantidad de tiempo que uno ha pasado con la otra persona y
por la profundidad del compromiso. Por ejemplo, hay parejas que han
concluido o que se han visto hace poco tiempo, en estos casos el
periodo para el cambio afectivo generalmente es corto.
Cuando la pareja
continúa estando junta en períodos de estabilidad, alternados con
crisis sentimental, el tiempo sigue y la relación sentimental pasa
por un periodo de mayor profundidad en las emociones y sentimientos.
Es importante que en
los periodos de rompimiento, la persona siga desarrollando sus
actividades y funcionamiento normal mientras que las heridas se
curan. Sabemos que no siempre es así, cuando el dolor es profundo la
persona pasa por períodos largos de sentimientos confusos y vaivenes
emocionales.
Consideramos que
rompimiento, o los efectos del rompimiento, se vuelven mas
problemáticos cuando se intenta reprimirlos o inhibirlos a través de
la negación o a través de los excesos, como son las drogas, el
alcohol y el sexo. El fracaso en reconocer y expresar el sufrimiento
emocional puede perjudicar la salud psicológica y emocional de las
personas, ya que serán afectadas sus posibilidades reales de formar
nuevas relaciones amorosas en el futuro.
Se puede temer que en
la siguiente relación se repita la misma historia de
acontecimientos, o peor aún, se duda de que uno mismo sea capaz de
amar. Hacer frente a la experiencia del dolor y comprender en lo que
uno fallo puede convertir el dolor en una experiencia de crecimiento
y dejar una huella de ideas de cómo afrontar nuevas relaciones
amorosas.
La secuencia de un
rompimiento emocional mal resuelto puede afectar algo más que la
salud emocional. Cuando la vida se llena de sufrimiento por la
pérdida y no se puede afrontar los sentimientos que acompañan a este
sufrimiento, el cuerpo recibe la señal de que no se quiere
recuperar. Las penas no resueltas, la represión y la desesperación
debilitan el sistema inmunológico, acarreando padecimientos en el
organismo y dejando espacio a las enfermedades.
Así que el dolor de
la separación, aunque difícil, es necesario vivirlo, se debe
recuperar al igual que otras heridas la capacidad de sanación de las
emociones.
Después de sufrir una
pérdida amorosa o sentimental el querer vivir desconectado de las
emociones puede ser el peor error, experimentarlo significa estar en
contacto con una realidad dolorosa que debe superarse.
Tampoco se trata de
quedarse instalado en el dolor eterno y sufrimiento por la pérdida.
Existen una amplia
cantidad de síntomas que se experimenta por el dolor sentimental. Se
puede abusar de la comida o del alcohol, así como de las pastillas
para distintos dolores, para dormir, tranquilizantes,
antidepresivos, y pareciera que se está buscando una medicina para
liberar el dolor, lo lamentable es que no existen, para cerrar las
heridas del amor se debe pasar por un proceso, en otras palabras es
el trabajo que debemos hacer para restablecer nuestra capacidad de
amar.
Se pueden producir un
número importante de trastornos como son, perder el apetito, dejar
de dormir o de descansar, la pérdida de peso, se sube de peso, se
pierde el cabello, se quiebran las uñas, se padece gastritis, se
producen diarreas, etc.. Lo más difícil
son los lapsos en que se pierde la memoria o que nos damos cuenta
que sólo usamos nuestra capacidad racional para recordar el dolor y
a la persona relacionada con el mismo.
Tal vez se llegue a
sentir como si tuviera poca o ninguna energía. La mayor parte de las
personas tratan de sumergirse en la rutina diaria. Somos incapaces
de recordar o ver lo bueno que tienen la vida o la gente que lo
rodea. Los pensamientos quedan limitados a la persona que hemos
perdido y al dolor que esto nos produce.
Muchas personas si
aíslan, se recluyen y dejan de tener contacto por el temor a ser
lastimados, o a no poder volver a encontrar alguien que valore lo
que sentimos.
Cuando se entra en el
dolor emocional, es posible que nuestra vida parezca sin control.
Todo lo que nos rodea se encuentra lleno de un profundo vacío que se
siente en el interior de nuestro ser.
Existen una serie de
tapas que se cubren en el proceso de la pérdida:
1. La pena y el
dolor.
2. Sentirse culpable.
3. Enojarse.
4. Adaptarse a una
nueva situación emocional.
5. Resolver el
conflicto.
6. Encontrar el nuevo
amor.
Es importante que
sepamos que el dolor no siempre permanecerá en nuestra vida, es algo
que se transformara al pasar el tiempo.
En el momento de la
pérdida los amigos, la familia, el trabajo, son los mejores aliados.
Es importante que si
el dolor supera tus fuerzas busques la ayuda de un especialista, el
dolor es una etapa que puedes superar.
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
TU QUIERES.
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