Por ende, por medio de la reencarnación, el alma
de una persona, vuelve a la vida terrenal, en el cuerpo de otro
sujeto distinto al primero, por medio de su nacimiento.
Se cree, que la idea de la reencarnación surgió
en parte debido a que el ser humano, asimiló la idea cíclica de la
vida en general. Por ejemplo, el sol sale, luego se esconde y se
repite el proceso; lo mismo para la luna. De igual manera esto
ocurre con las estaciones y con la vida vegetal, que nace, se
desarrolla y muere, según la estación de año que esté imperando.
Así, el hombre habría aplicado la misma lógica, a su propia
existencia.
De igual manera, se piensa que el concepto de
reencarnación, nace como una manera de explicarse las diferencias
notorias entre la vida de las personas, que aparentemente no serían
justas sin alguna causa que les diera sentido; por ejemplo el hecho
de aquellos que viven sanos y exitosos en el ámbito personal y
material o económico, con respecto a otros que son pobres o sufren
de terribles enfermedades. Es así, como con la introducción de la
idea de la reencarnación, se establece que las condiciones de la
vida actual de un individuo, es el resultado o el efecto de lo
realizado en una vida anterior. Por ende, si la persona vivió una
vida impropia, la malgastó, hizo daño, vivirá una nueva vida en la
cual sufrirá diversas desgracias. En otras palabras, estaría pagando
sus culpas, correspondientes a su vida pasada. De manera contraria,
quien vivió una vida en la cual practicó virtudes y se ajusto a
valores morales, volverá a vivir en una ambiente pleno y sin mayores
sobresaltos.
Lo anteriormente mencionado, es lo que se
entiende como karma (del sánscrito kri o hacer), concepto importante
para comprender la teoría de la reencarnación. El karma es la ley de
causa y efecto, para todo lo que ocurre en el universo, incluida la
vida de los seres humanos. La existencia bajo esta ley se denomina
la existencia condicionada (samsara), o bajo la influencia del
karma. A través de la evolución de la conciencia, mediante la
práctica espiritual, el individuo se iría purificando, liberándose
gradualmente de su influencia para finalmente alcanzar la liberación
final o unión con el absoluto. A este estado de liberación se le
llama iluminación, en donde el yo del individuo se fusiona o
encuentra su identidad en el Yo absoluto o superior, que se denomina
Brahma o Brahman. Para los budistas la iluminación, denominada
Nirvana se alcanza a través del mismo proceso, pero el yo
simplemente desaparece, fundiéndose en el vacío o Sunyata. No se
debe confundir a esta creencia con el nihilismo, ya que este vacío o
nada es trascendental, la ausencia de formas o elementos definibles
por conceptos, lo que es similar al concepto de Brahman. Este estado
último o trascendental también es llamado el silencio, la gran
mente, la conciencia pura, satori o samadhi.
El concepto de la reencarnación, tiene sus
raíces en el hinduismo. Religión que se forma, por medio de la
fusión de las creencias de la antigua civilización que habitaba el
valle del Indo en el tercer milenio antes del nacimiento de Cristo y
las creencias de corte religiosas, que aportaron los pueblos arios,
que llegaron a este valle (India), luego del año 2000 antes de
Cristo. Claro que el concepto de reencarnación, no aparece en el
hinduismo, hasta el siglo VII A.C. Asimismo, la India es la cuna del
nacimiento del budismo, religión que también cree y desarrolla al
mismo tiempo, el concepto de la reencarnación. Esta creencia, de
manera posterior, se va irradiando hacia la cultura occidental.
Primero fueron los griegos, donde varios filósofos asumieron ideas o
preceptos budistas. Es así, como tanto Platón, al igual que Plotino,
tocaban recurrentemente, el tema de la reencarnación, la
trasmigración de las almas, en sus tratados y charlas filosóficas.
Lo que realizaron los filósofos griegos, fue racionalizar la
reencarnación, como un medio por el cual, las personas de la época
que añoraban la eternidad, pudieran disfrutar de un consuelo y una
esperanza real, frente al tema de la muerte. Lo mismo hizo, la
escuela de Alejandría y los gnósticos. Posteriormente, los romanos
también se vieron influenciados por estas creencias.
Lo mismo ocurría, con la religión céltica. La
cual era druídica y de carácter panteísta. Y es que ellos, también
creían en la reencarnación, o sea, que el alma de un guerrero, al
momento de su muerte, volvería a tomar otro cuerpo, en el momento de
su nacimiento.
Ahora las opiniones sobre la verdadera existencia
de la reencarnación son motivo de incesante debate; en general la
evidencia que existe al respecto es bastante escasa, difícil de
verificar y además es complejo determinar causalidades. Existen
casos sorprendentes de personas que han recordado eventos y lugares
supuestamente experimentados en otras vidas, eventos que más tarde
se han podido corroborar encontrándose objetos en lugares imposibles
de determinar sin algún conocimiento previo de los mismos; para los
creyentes esto es una prueba de la existencia de la reencarnación y
para otros es sólo prueba de capacidades de percepción extra
sensorial del cerebro humano. Para el Dalai Lama, cabeza del Budismo
Tibetano, la creencia en la reencarnación es prácticamente
innecesaria, ya que se puede confirmar su veracidad mediante la
experiencia directa en meditación profunda. De todas maneras, es un
tema bastante interesante.