En temporadas de calor, los niños
suelen pasar mucho tiempo al aire libre, y por tanto, expuestos a
los rayos del sol.
La piel de los niños es más
susceptible de ser dañada por el sol dado que su capacidad de
respuesta a los rayos del sol es más escasa. Por eso son esenciales
las medidas de prevención desde las primeras exposiciones al sol.
El uso deprotector
solar es una manera, como su nombre lo dice, de protegerse
del sol. Claro está que también deben tomarse ciertas medidas como
evitar el sol del medio día (de 11 de la mañana a 3 de la tarde),
usar sombreros, gorros y playeras, etc.
¿Cuál usar? Lo más
recomendable es acudir con el dermatólogo o pediatra para aconseje
el protector adecuado al niño, que dependerá de su tipo de piel y
grado de exposición solar según la actividad que realice.
Lo importante es protegerlos de los
rayos UVA y UBV, que son radiaciones ultravioletas que emite el sol
(también se encuentran en lámparas y camas de bronceado), y que son
dañinas para la salud de la piel.
Debes saber que las exposiciones
solares prolongadas, sin protección alguna o por lo menos no la
adecuada, puede ocasionar quemaduras en distintos grados.
Desde un enrojecimiento doloroso que
disminuye de 3 a 5 días, un enrojecimiento con hinchazón muy
molesto, hasta una quemadura severa con síntomas como fiebre,
escalofríos, dolor de cabeza, náuseas, incluso delirio.
¿Cómo debe usarse? En
la casa, en la playa, en la escuela, en la plaza; siempre que el
niño esté expuesto al sol. El agua y la arena de la playa, reflejan
los rayos y aumentan su efecto.
¿Cada cuánto y cómo aplicarse?
El protector solar debe aplicarse cada 2 horas, o
bien si se sumerge en el agua o si transpira en exceso. Media hora
antes de la exposición, se debe aplicar generosamente sin olvidar
ninguna parte del cuerpo que esté expuesta al sol (cuello, orejas,
brazos, piernas, etc.)
Ahora que ya sabes, ¡consulta con el
médico y protégelo del sol!