MOTIVACION DEL
PERSONAL DE VENTAS
Selección y Motivación del Personal de Ventas. Los mejores
vendedores no son necesariamente aquellos que mejor conocen un
producto. En realidad, el conocimiento sobre el producto es lo más
fácil que una persona puede obtener, pero no así las habilidades
para la venta y mucho menos la motivación
De estos tres elementos:
conocimiento, habilidades y motivación, el último es con seguridad
el más difícil de lograr.
La clave para tener un equipo de ventas exitoso, está en el
mecanismo de reclutamiento y selección del personal. Es en esa
instancia donde debe ponerse la mayor atención, porque el más mínimo
error puede llevar al fracaso del equipo de ventas y, como
consecuencia, se
desperdiciarán recursos.
Claves para la selección:
Un error en el proceso de selección del personal de ventas puede
costar muy caro a la compañía: cometer una falla en la selección del
vendedor no se puede corregir posteriormente con entrenamiento y
capacitación. Dado que contratar a un nuevo vendedor es costoso, es
imprescindible revisar drásticamente el proceso de reclutamiento.
-En primer lugar, hay que determinar los requisitos de los
postulantes de modo realista. En este sentido, es preciso distinguir
si la empresa necesita vendedores del tipo "cazadores", o
"agricultores".La primera categoría incluye a aquellas personas que
son buenas para el "examen de campo". Su estrategia es librar una
batalla ofensiva en el mercado y, por ejemplo, pueden tener como
objetivo quitar clientes a la competencia. Los del segundo tipo, en
cambio, se ocupan de estrechar buenas relaciones con los clientes.
-En segundo lugar, debe evitarse toda restricción artificial en el
reclutamiento. Un buen mecanismo efectivo puede ser contactar a los
posibles candidatos por teléfono: las cartas no dicen demasiado
sobre la habilidad que puede tener una persona para vender. Y debe
tenerse en claro que se está buscando al mejor. Quizás la persona
pueda no tener mucha educación formal, pero sí mucho talento para la
venta.
El proceso de selección requiere la evaluación del postulante con
relación a sus habilidades para la venta, por ejemplo, a través de
ejercicios de dramatización. En este sentido, observar los
comportamientos de los postulantes es un elemento clave en el
proceso de selección; algo que los tests psicológicos o grafológicos
no suelen medir. Entonces, lo importante es observar el desempeño
del candidato en situaciones clave.
-Otro aspecto importante es evaluar las características de los
vendedores más exitosos y las de los menos. Es decir, la búsqueda
debe concentrarse en aquellos individuos que tengan las mismas
cualidades del mejor vendedor de la empresa, y rechazar a los otros.
En el mismo sentido, habrá que tener en cuenta si se privilegia la
empatía o la proyección en cada vendedor. Empatía es la capacidad de
identificarse con otra persona o con un grupo de individuos; esto
implica que el vendedor se transforma a sí mismo de manera tal que
es
capaz de identificarse con el cliente. Se trata de una relación que
va desde el vendedor al consumidor, en la cual el primero se coloca
en el lugar del cliente e intenta comprender sus necesidades.
En la proyección, en cambio, el vendedor ejerce una suerte de
proceso de "hipnotización" en el cliente, a tal punto de lograr que
la otra persona se identifique con él. La proyección requiere de una
personalidad fuerte, carismática, que provoque un impacto en el
consumidor. Una vez más, se trata de buscar a la persona que mejor
satisfaga las necesidades de cada empresa en particular. No hay
características mejores que otras. Deben considerarse los matices y
las combinaciones entre un extremo y el otro.
Ante todo, la motivación:
En el proceso de selección deben considerarse los tres elementos del
desempeño (conocimiento, habilidades y motivación), pero la
motivación debe ocupar el primer lugar. Sin embargo, la importancia
que se le da a la motivación no se remite únicamente al proceso de
selección.
Una vez contratado el personal, la clave para una acción efectiva
reside en la correcta elección de los incentivos, financieros o no,
que motivan a la fuerza de ventas.
Estudiar las motivaciones de los vendedores de hoy, constituye un
buen punto de partida y esto requiere la comprensión del verdadero
significado de la "motivación".
La motivación genera una disposición al buen desempeño, que se
traduce en resultados positivos para la compañía. En este punto,
resulta necesario distinguir entre "motivadores", "factores de
satisfacción" y "desmotivadores" y, a partir de allí, examinar y
ajustar las
prácticas de recompensa.
Un sueldo elevado, un buen clima de trabajo, la existencia de una
gerencia capaz o la seguridad laboral, no son motivadores, sino
factores de satisfacción. Los motivadores, en cambio, se vinculan al
desempeño y al aumento de los resultados.
Algunos de ellos pueden ser incentivar la competencia entre los
vendedores o transmitir a la fuerza de ventas el sentimiento de que
han alcanzado una meta para la compañía.
Es importante considerar que muchas veces se les da demasiada
importancia a factores de satisfacción que no motivan a los
empleados. Por ello, se deben eliminar los incentivos financieros
que no son efectivos, costosos y verificar que los incentivos que se
usen sean recompensas reales.
Un aumento significativo de sueldo paga la acción pasada, por eso
debe haber otros objetivos motivadores para el ejercicio futuro.
Los premios anuales son una pérdida de dinero para la empresa. La
recompensa debe ser inmediata para que invite a la repetición.
El vendedor no debería tener limitaciones en su ganancia, aunque
ésta fuera mayor que la de su gerente.
La venta muy exitosa debe festejarse, por ejemplo, con un brindis o
una comida con el resto de la empresa o de la línea, porque ese
vendedor portó al crecimiento general.
Aparte de las comisiones, que forman parte de la cultura de la
profesión, se puede implementar un sistema de puntaje: cada esfuerzo
tiene un valor expresado en puntos que valen, por ejemplo, $500 para
todas las variables, y es por pago inmediato al vendedor que
concreta una operación exitosa.
El aumento de salario es un caso típico. Como dijimos, no se trata
de un motivador. Una paga mayor constituye un pago por el pasado,
pero no generan cambios positivos para el futuro. Sólo hacen que el
vendedor adopte una actitud más relajada. Por ello, resulta de gran
utilidad proponer objetivos que se puedan cumplir en períodos
breves. La idea es traducir los objetivos de la compañía en tareas
de trabajo significativas, individuales y a corto plazo y
vincularlas a recompensas adecuadas. De este modo, la remuneración
del vendedor estará ligada a objetivos específicos.
Un buen mecanismo podría ser utilizar un sistema de puntaje como la
forma de remuneración más flexible, orientada a tareas determinadas.
Bajo esta mecánica, cada esfuerzo debe ser calculado en puntos. Por
ejemplo, cada vez que se venda por arriba del límite, o cada vez que
se logre la venta de un producto muy difícil se asigna al vendedor
un determinado puntaje. Así, para cada desempeño se asigna un valor
y se premia en función de los puntos obtenidos.
De más está decir que el sistema de puntos debe acordarse con los
empleados desde un principio. Sólo de esa manera constituye un
verdadero incentivo.
No se debe castigar a los buenos vendedores por lograr desempeños
superiores. Por el contrario, la clave reside en recompensar el
esfuerzo pasado a través de la remuneración por la futura superación
de resultados..
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