“Desde un principio, mi abogada me advirtió que los procesos de
divorcio son un caso perdido para los hombres. De hecho, se
sorprendió cuando, al exponer mi situación, manifesté mi
interés por estar a cargo de mis pequeños”, dice Cristóbal
López, padre de dos niños, de dos y cinco años.
La Suprema
Corte de Justicia de la Nación (SCJN) de México dictaminó en
marzo pasado que tanto mujeres como hombres están capacitados
para atender a hijos menores de 10 años, por lo que ambos pueden
solicitarla y obtenerla.
Sin embargo, los requisitos solicitados a los padres no son
los mismos y en muchos casos son producto de la práctica e
interpretación, más que de la legislación, explica Palomar.
“A los hombres se les pide cumplir con una complicada serie
de características. Incluso si la madre es alcohólica o
drogadicta, son ellos quienes deben demostrar (con fotografías,
testigos y demás pruebas) cómo eso afecta el entorno del niño”,
dice el abogado.
La legislación sobre la custodia ha ido evolucionando y cada
vez es más frecuente que el
padre conviva con sus hijos y que la guarda y custodia sea
mixta, es decir, que los menores pasen lapsos similares con cada
uno por acuerdo de ambas partes, dice Emilio Gutiérrez,
especialista de la Universidad Iberoamericana.
Según Gerardo Palomar, la legislación no está adaptada a
nuestra actualidad. “Seguimos en el matriarcado (quien manda y
educa a los hijos es la madre). Sin embargo, el estilo de vida
y los tiempos han modificado los papeles que ambos progenitores
desempeñan, por ello, debemos comenzar a adecuar las leyes”.
“La regla general es que la patria potestad se le brinde a
ella y sólo por excepción se le da al padre, pero éste debe
probar que el menor estaría mejor a su lado”.
En México, sólo uno de cada 100 menores de 15 años está
bajo el cuidado exclusivo de su padre (1.1%), ya sea por
separación o viudez. La mayoría de los menores en esta
situación son mayores de nueve años, según el informe del
Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI)
Mujeres y Hombres en México 2011.
La biología influye
Cristóbal López considera que en estos procesos legales los
hombres son vistos como victimarios y las mujeres como víctimas,
“por eso creo que los juicios se resuelven, en la mayoría de los
casos, en favor de ellas, y estos estereotipos socavan la
importancia de la figura paterna en la formación de la
autoestima y personalidad de los niños”.
“Todo individuo, sin importar género, es capaz de criar,
educar y jugar con sus
hijos. La idea de una madre que cuida y un padre proveedor
resulta anticuada. Los derechos y obligaciones deben ser
equitativos, tanto en casa como fuera de ella. No obstante, la
ley no opera de esa manera”, dice López.
Pero la biología influye. La presunción legal establece que
los hijos están mejor con la madre, indica Jorge Zorrilla,
académico de la Facultad de Estudios Superiores (FES) Acatlán de
la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). El es que,
según el orden normal de la naturaleza, el vínculo con ella es
más fuerte que con el padre.
El artículo 444 del Código Civil Federal estipula que en
México,la patria potestad se pierde “cuando por las costumbres
depravadas de los padres, malos tratamientos o abandono de sus
deberes, pudiere comprometerse la salud, la seguridad o la
moralidad de los hijos, aún cuando esos hechos no cayeren bajo
la sanción de la ley penal; por el abandono por más de seis
meses o cualquiera de los padres sea condenado dos o más veces
por delito grave, entre otros.
Para que al varón le otorguen este
derecho debe acreditar que su excompañera descuida o
abandona a sus hijos; pues aún si ésta trabaja en un burdel, si
dicha actividad no afecta a los pequeños, puede conservarlos,
dice.
“Si el padre acredita que las conductas y costumbres de la
madre afectan el desarrollo de los niños, el juez debe
determinar qué es mejor para estos, es decir, considerar cuál es
el bien superior del infante”, dice Zorrilla.
“Cuando firmé el acta de divorcio, la guarda y custodia
temporal se dictaminó a mi favor, ya que desde hacía 12 meses mi
hijo vivía exclusivamente conmigo. A los seis meses solicité la
patria potestad y debido a que la madre no cumplió con lo que le
había mandado la juez y yo continué esforzándome, obtuve el
derecho permanente”, relata Ricardo Argüelles, quien ganó la
patria potestad de su hijo hace tres años y medio.
“El simple hecho de ser varón te pone en desventaja; sin
embargo, argumentar que yo era el responsable económica y
emocionalmente mi hijo y que mi trabajo me permitía atenderlo y
estar al pendiente de él, más que su madre, me ayudó a ganar”,
recuerda.
“El proceso fue
rápido. Se argumentó que yo tenía tiempo, que el
pequeño vivía exclusivamente conmigo desde el año de nacido,
y que podía mantenerlo, cuidarlo y atenderlo, además de que
poseía una casa para que se desarrollara”. Fuente