A todos nos interesa conservar el empleo en la
empresa que brinda estabilidad económica y que asegura un sueldo
fijo, otorga prestaciones, bonos, seguro médico, etc... Sin
embargo, las condiciones laborales en los tiempos actuales no se
prestan para depender de una sola cosa. No es momento de “meter
todos los huevos en una sola canasta” pues esta podría romperse
dejándonos varados casi como al empezar.
Este puede ser el momento para abrir un negocio propio, este tipo
de emprendimiento se volverá la mitad de tu vida, y aunque es verdad
que en los primeros 2 o 3 años sentirás que haces malabares con tu
tiempo, ser tu propio jefe y el incremento que esto dará a tu
ingreso, no se compara con un bono o un pequeño
aumento del 10 o 15% a tu nómina. Esta actividad realmente
puede cambiar tu vida económica y tu nivel social, incrementándose
con más de un 45% de ganancias extra, asegurándote el tan soñado
porvenir.
¿Cómo combinar un negocio propio con tu trabajo actual?
1. Divídete y vencerás: Antes de empezar,
considera que ambos trabajos pasarán al principio de la lista de tus
prioridades, al menos los primeros dos o tres años en lo que se echa
a andar. Para no perder tu empleo por descuidarlo, y darle la
atención requerida a tu nuevo
negocio, traza un plan semanal con el tiempo y esfuerzos dedicados a
cada uno.
2. Cambia tu reloj: Si en tu trabajo te dan la
posibilidad, reorganiza tu horario. Si eres
empleado de medio tiempo o por proyecto, no tendrás tanto
problema en combinarlos. Si eres de tiempo completo ajusta, si es
posible, el horario de tu comercio ya sea en las noches o los fines
de semana. Hay franquicias o negocios con este giro, por ejemplo un
bar.
3. Involucra a la gente que te apoyó: Invítalos
a la inauguración o asegura un descuento especial para las personas
de tu confianza. Poco a poco verás que en el mejor de los casos te
pueden apoyar de diversas maneras o hacer tratos juntos que les
beneficien a todos.
4. Tu brazo derecho: Contrata un apoyo
incondicional, analiza detenidamente a alguien de confianza, que
esté dispuesto y entusiasmado con la
idea. Que sea de tu total confianza es clave, pues ésta persona
tendrá responsabilidades y resolverá lo que no puedas hacer por
estar en tu otro empleo. Debe velar por los intereses como si fuera
tu mismo, además de contar con una alta dosis de profesionalismo y
honestidad.
5. Asesórate con expertos: No dejes los negocios
a cuestiones de azar, suerte, a lo que se te vaya ocurriendo, ni al
destino. Es una inversión dónde te juegas el todo para ganar, así
que arriésgate conscientemente, bien asesorado.
6. Aprende sobre liderazgo:
El liderazgo ayuda a manejar
correctamente el barco, mantener en orden a los marineros y
contentos a los pasajeros, sin embargo, el hecho de que sea un
“don de nacimiento”, no significa que no debas incrementar tus
conocimientos al respecto e incluso enfocar esta capacidad hacia el
horizonte de la empresa y los negocios.
7. ¿Doy aviso en mi trabajo sobre mis planes?:
Comunicar a tus superiores y compañeros que estás emprendiendo un
negocio o que abrirás una franquicia puede ser un arma de doble
filo. Por un lado podría ayudar a que no malinterpreten la situación
generándose
desconfianza hacia tu persona o poniendo en duda tu compromiso
con la empresa, e incluso darte apoyo con los tiempos que necesites.
Sin embargo, si primero evalúas la situación de tu empresa y se
estiman recortes próximamente o el ambiente no genera una situación
de apoyo, mejor ni abras la boca y no descuides nada.