Bertold Wiesner y su mujer, Mary Barton,
fundaron en los años 40 una clínica de reproducción asistida que
decía proporcionar el semen de padres seleccionados por su
inteligencia. Ahora, dos de aquellos niños han descubierto que son
hijos del propio Wiesner y calculan que pueden ser entre 300 y 600
los hijos del fundador.
De acuerdo con el diario español El Mundo,
Wiesner, de
ascendencia austríaca, dirigió la Barton Clinic entre las
décadas de 1940 y 1970, época en la que se sospecha que utilizó su
propio esperma como banco de fertilización. Las autoridades siguen
sin determinar si se trató de una medida para abaratar costos o por
un simple delirio de grandeza.

El caso se ha dado a conocer luego que David
Gollancz, un abogado londinense, se percatara del increíble parecido
que guardaba con Wiesner, motivo por el cual se motivó a averiguar
cuáles eran sus verdaderos orígenes. Durante su búsqueda se topó con
Barry Stevens, otro hijo
biológico del médico. Además, encontró a otras 12 personas
nacidas de las donaciones del austríaco.
Las pruebas se realizaron sobre el ADN de 18
personas concebidas en la clínica entre 1942 y 1962. Los resultados
demuestran que dos tercios de estas pruebas pertenecen al semen del
“superpapa”. Bertold Wiesner podría haber contribuido a estos
nacimientos con al menos 50 donaciones de espermas al año, según la
experta de la Universidad de Sheffield, Allan Pacey.
En la clínica de Wiesner
nacieron 1.500 niños.
Y aunque el
matrimonio usaba a amigos de la familia como donantes, se cree
que la escasez de voluntarios pudo llevar a Wiesner (fallecido en
1972) a ser el principal suministrador de esperma.
Gollancz descubrió en 1965, cuando tenía 12
años, que le habían concebido gracias a un donante de
esperma, aunque no supo quién era el donante. Tras descubrir la
verdad mediante un test de ADN,
contactó con 11 de sus medios
hermanos, según el
Daily Mail.
Entre ellos estaba Stevens, que es quien ha llevado a cabo la
investigación.