¿SABES CUANDO ES
MOMENTO CORRECTO DE CAMBIAR DE EMPLEO?
En la
trayectoria profesional, como en la vida, los intereses y las
prioridades van cambiando. Así que, tarde o temprano, el
profesionista puede dejar de sentirse satisfecho con su actividad
laboral y querer probar nuevas experiencias. Sentir esta
necesidad es
natural: lo importante es detectar si se trata del momento
indicado para hacer un cambio.
Hay que
valorar si la decisión se basa en un conflicto con la empresa,
con una persona en particular, o si es producto de una situación
personal. Muchas veces una conversación con las personas
involucradas o un tiempo de descanso, vacaciones por ejemplo,
"podrían acabar con la sensación de agobio", dice Margarita Chico,
directora general de Trabajando.com México.
Está comprobado que en la mayoría de los casos, detrás de la
renuncia está una persona, no el
empleo. Cuatro de cada 10 personas, en promedio, se van por una
mala relación con el jefe, y dos de cada tres se quejan de la
actitud 'entrometida' de su director y de cómo se refiere a ellos
frente a otros colaboradores, revela un estudio de la Universidad
estatal de Florida.
Algunos
colaboradores no tienen más salida que buscar otro empleo porque
su posibilidad de desarrollo es nula, o ven vulnerados acuerdos a su
contrato en pagos y prestaciones, por ejemplo, detalla Chico.
Dejar un trabajo -como sea- implica estrategia. Si los problemas
que impulsan la
decisión llevan poco tiempo, hay que resistir algunos meses y
buscar solucionarlos. Pero cuando la persona quiere cambiar de
empleo, en definitiva, necesita un inventario de sus habilidades
para ‘venderse' fuera o dentro de la organización, según Lynn
Taylor, autora del libro Tame Your
Terrible Office Tyrant (Doma al tirano de tu terrible
oficina).
El Departamento Laboral de Estados Unidos registra que uno de
cada dos trabajadores de ese país duró menos de cinco años en su
último empleo, y los
estudiantes tienen entre 10 y 14 puestos al llegar a los 38
años. En México, sólo 1% de los profesionistas encuestados se siente
bien con su trabajo actual, menciona una encuesta de
Trabajando.com aplicada a 3,000
personas.
Las
cifras demuestran que la idea de colocarse en otro espacio
laboral es latente. Antes de encaminar ese proyecto analiza si estás
viviendo una situación detonante de cambio; si no es así, Taylor
sugiere dar una oportunidad más al empleo actual para saber si
puedes mejorar el panorama. A continuación, te presentamos tres
escenarios recurrentes de salidas laborales, de acuerdo con Patricia
Noriega, psicóloga laboral:
1. Quieres más y no lo consigues
Si pasan dos años en tu trabajo y aún no tienes nuevas funciones
podría considerarse -hasta cierto punto- normal. Los
empleos tienen sus periodos de aprendizaje. Pero llevar más de
tres haciendo lo mismo sin un incentivo adicional (nuevos proyectos,
funciones, sueldo, por ejemplo), sí puede ser una ‘alerta'. Más allá
de llegar al día siguiente y renunciar, hay que preguntarse si en
ese lugar encontrarás la proyección deseada.

Previo a decir 'adiós', ten la certeza de haber realizado varios
intentos de asumir tareas y responsabilidades nuevas. No se vale la
salida porque tus
ideas no fueron aceptadas en una ocasión; hay que probar un par
de veces y conseguir argumentos de porqué se aceptaron o rechazaron
tus propuestas.
2. Motivación ‘por los suelos'
Tener días y semanas malas es natural. Incluso hay periodos
profesionales donde la sensación de hartazgo aparece por diferentes
contextos, como el exceso de tareas o que éstas no sean bien
definidas. Pero si cada mañana para ti es un tormento levantarte
para ir a la oficina y hacer tus funciones con gusto y
calidad, entonces habría que analizar si ese lugar y actividad
aún despierta tu pasión. Si la respuesta es no, ni el mejor salario
ni salir a tiempo cambiará la sensación de frustración y desánimo
que se acumula con el tiempo.
Este es el momento adecuado para -sencillamente- tomar lápiz y
papel y regresar a cuestionarte, ¿qué buscas? ¿Qué tipo de trabajo
podrías hacer por horas, hasta extra? Sin que lo sintieras una carga
de la que no puedes ni hablar.
En México hay una cifra alarmante: al menos 45% de la población
con estudios
profesionales está en un empleo distinto para el que fue
formado, según cifras de la Secretaría del Trabajo y Previsión
Social (STPS). Por necesidad, o por que la dinámica laboral condujo
a eso, lo cierto es que estar en algo que despierta poco o nada de
interés termina en un despido o una renuncia, expresa Noriega.
3. La empresa peligra
Hay escenarios externos que no pueden perderse de vista cuando de
trabajo se trata. La situación de la organización es uno de ellos.
Los empleados notan cuando una compañía pasar por problemas legales,
financieros, etcétera. Los recortes, la falta de recursos y la
‘resistencia' de directores a hablar con el
personal son señales de que -quizá- vendrá un colapso
corporativo. Eso es un impulso para pensar si quedarse en ese
'barco' o saltar.
Noriega clarifica que esta decisión puede ser muy inquietante
para la persona. Por un lado, está la lealtad a la empresa, jefes o
compañeros; por otro, la estabilidad laboral. Aquí lo
recomendable es reunir toda la información posible sobre la
situación real del grupo, no los rumores. Reunirse con los jefes
directos y pedir esa retroalimentación ayuda a tomar la decisión.
Cual sea la
situación que motive tu cambio, mantén la regla de oro: "no
renunciar hasta que tengas otra oferta en el horizonte". No sólo por
seguridad económica, sino porque tener un empleo en ese momento
ayuda a lograr una mejor negociación con la nueva firma, añade
Patricia Noriega. Fuente
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