CÓMO SE HACEN LOS
ABORTOS CLANDESTINOS EN SALTILLO
Dicen que en cada
colonia de Saltillo hay una de estas mujeres que a base de brebajes,
inyecciones y técnicas caseras realizan abortos clandestinos por
unos cuantos pesos. Semanario visitó las casas de Doña Belén, Doña
Josefina y Doña Beatriz, embajadoras de la muerte.
Cada vez que oigo hablar a doña Belén no puedo, ni por un
segundo, dejar de sentir ñáñaras. — ¿Y voy a sangrar? — Sí, vas a
sangrar… — ¿La cuestión es que sangre para ir a un hospital? — Sí,
para que te hagan el legrado, y si tienes suerte, que Dios nos
perdone y se te venga todo, pos ya fregaste, porque ahí nada más
tomas un antibiótico y sigues sangrando, hasta que salgan todos los
pellejos… — ¿Me salen pellejos? — Muchos, porque está (el producto)
en la bolsa…
Platicamos, a puerta cerrada, en una recámara de la casa de doña
Belén, ubicada en el número 5 de la Privada Ramón Mendoza, en la
colonia San Lorenzo, uno de tantos rincones sórdidos de la
metrópoli.
Me acompañan dos amigas, una, mi supuesta querida, la otra, el
contacto, una alcahueta que nos ha traído hasta aquí para
presentarnos con esta mujer de quien se dice es famosa por su ofi
cio de espantarle la cigüeña a quien se lo pida, dinero de por
medio.
Resulta, le confesamos a doña Belén, quien asegura, sin enseñar
credenciales, haber trabajado como partera y enfermera en un
sanatorio, que mi seudoamante, quien además de ser casada tiene tres
hijos pequeños, está embarazada de mí, y ambos, mi amante y yo,
deseamos, al costo y bajo los riesgos que sean, deshacernos del bebé
más rápido que inmediatamente. Y es por eso que hemos venido a
contratar sus servicios. Sólo hay un detalle; que el embarazo de mi
concubina raspa ya los tres meses.
Doña Belén, que es más bien chaparra, de piel blanca, sexagenaria y
de mirada avispada, titubea ante la súplica de mi amante postiza y
la alcahueta que nos ha acompañado haciéndose pasar, sin que doña
Belén lo note, por una antigua clienta suya.
— Yo creo que ya no se puede…
— Ya traigo el dinero, vengo preparada, estoy decidida a todo...
— Pues sí, pero…
La mujer, que todo el tiempo ha permanecido de pie en medio de la
habitación, desde cuyo exterior llegan las risas de algunos niños
que quizá sean sus nietos, advierte que para casos como éste es
necesario un tratamiento de seis inyecciones, americanas, de las
cuales se reserva nomenclatura y sustancia activa, que mi novia
deberá de aplicarse, de dos en dos, en las próximas 24 horas, además
de 27 pastillas, también gabachas, y de las que tampoco precisa
nombre, efecto ni indicación y sólo explica que junto con las
inyecciones, harán que se abra el cuello de la matriz para que salga
el producto.
“Pues ojalá y que Dios te ayude y si estás con una amiga, toma té de
cominos pa que se abra más rápido el cuello (de la matriz), y así se
te venga…”, reza la partera. A propósito del uso de medicamentos,
Carmen Julia Acevedo, médico responsable del Módulo del Adolescente
de UNEME Capacit Saltillo, advierte el fenómeno, cada vez más común,
del uso de la llamada píldora del día siguiente entre la población
de mujeres adolescentes y jóvenes.
Un medicamento que es prescrito sólo en casos de emergencia y no
recomendado para uso frecuente debido a sus altas concentraciones
hormonales.
“Ha comenzado a disminuir el uso de métodos anticonceptivos y los
adolescentes han observado una tendencia a utilizar esta pastilla
como método de planifi cación familiar.
“No es un método de planifi cación familiar, fue creado para
situaciones de emergencia como violaciones, que se rompió el condón,
que por alguna razón no se tenía el método de planifi cación
familiar, pero no para uso contínuo”. A pesar de que los estudios
más recientes han reportado trastornos funcionales en los ovarios e
infertilidad en la mujer, derivados del uso indiscriminado de este
producto, la Unión de Farmacias Independientes de Saltillo, registra
un aumento, en los últimos dos años, de al menos un 60 por ciento en
la venta de la píldora de emergencia, principalmente entre mujeres
de 17 a 25 años.

“Es muy cómodo tomar la pastilla, dos pastillas y listo, es muy
rápido, entonces las muchachas lo ven como… ‘no pasa nada, es
rapidito y nos evitamos un embarazo’”, dice Zulema Ulloa Milán,
especialista en enfermedades de la mujer, psicología clínica y
desarrollo humano.
Tendremos entonces que pagar 2 mil 700 pesos por el tratamiento
completo de las inyecciones y las pastillas, con la condición de que
será la misma doña Belén quien consiga y aplique las ampolletas.
Terminado el tratamiento y después que se presenten las primeras
hemorragias, mi novia tendrá que ir al hospital para que los médicos
le practiquen un legrado en toda regla.
La frialdad con que lo narra esta mujer es inaudita.
— Mira, si te empieza a sangrar, a sangrar, a sangrar, tendrías que
hacerte el legrado, por si el producto está muy grande y no sale...
Pero no hay problema..
— ¿Y si nos preguntan que por qué voy así?
— Que te caíste…. No se dan cuenta de nada. Tú no les dices me
inyecté, me tomé, nada...
— No, yo no voy a comentar nada, porque no me conviene…
— No, ni a ti ni a mí, nos meten al bote.
— No voy a decir nada.
— ‘¿Qué pasó, cómo fue, por qué?`, les dices ´ tengo tres meses, si
yo hubiera querido hacerme esto me lo hubiera hecho de un mes, pero
no. Me caí, andaba trapeando, barriendo, mi casa es de dos pisos y
me vine desde las escaleras’. No te dicen nada.
Adriana Pérez Valdés, jefa de Ginecología de la Clínica 1 del IMSS,
habla sobre el estado en que llegan al Seguro las mujeres que han
enfrentado un aborto inducido “Vienen con sangrado o infectadas,
regularmente traen fiebre, dolor abdominal, sangrado, el sangrado es
fétido, traen calambres abdominales… “Cuando llegan al Instituto
hacemos la demanda y viene el Ministerio Público, pero hasta ahí y
nunca se hace nada, no investigan ni nada”.
“¿Oiga y si se me muere?”, pregunto a doña Belén fi ngiendo espanto,
“ay no ni lo mande Dios, de eso no se mueren…”, contesta como
indignada la mujer.
Pero para Adriana Pérez Valdés, la jefa de Ginecología de la Clínica
1 del IMSS, la interrupción clandestina o ilegal del embarazo en
México es más grave de lo que parece. Sobre todo porque, las
complicaciones del aborto se han sumado ya como la cuarta causa de
muerte materna, después de la preclamsia (presión alta en el
embarazo), las hemorragias y la sepsis o infecciones.
Sobre el peinador de la habitación de doña Belén, hasta la cual se
siguen oyendo las risas de sus nietos jugando en otro cuarto, se
observan bolsas de algodón, frascos de Isodine y botellas de agua
oxigenada. De pronto a mi presunta mujer se le ocurre que doña Belén
le podría hacer un legrado en la cama matrimonial donde hemos estado
sentados todo este rato. La señora se resiste.
“Tengo guantes y todo, pero no te lo puedo hacer, aquí no porque
necesito meterte un espejo vaginal y una pinza uterina, yo nunca he
hecho un legrado, en el hospital sí…” Al cabo de varios ruegos mi
novia desiste:
“Bueno hágame lo que usted quiera, ya vengo decidida a todo”, doña
Belén tira la carcajada.
Adriana Pérez Valdés, jefa de Ginecología de la Clínica 1 del IMSS,
expone las consecuencias que puede acarrear para la mujer el
recurrir a este tipo de lugares con el fi n de que le realicen un
aborto “Sangrado, infección, pérdida de órganos genitales, por
ejemplo el útero, ovarios, trompas. Esa es ya una mutilación para la
mujer”.
La partera dice que ahora “el chiste” será conseguir con urgencia
las inyecciones y las pastillas del tratamiento, para lo cual irá a
buscar a dos laboratoristas amigos suyos, uno de nombre Alejandro y
el otro un tal Juanito para que se las vendan.
La partera habla de una inyección que, consultamos después, se usa
en la medicina formal como medicamento para contrarrestar sangrados
después de un aborto, y en el bajo mundo, como un potente abortivo
que puede acarrear en la mujer efectos secundarios como dolor
abdominal, hipertensión, dolor de cabeza, erupciones de la piel,
mareos, náusea, vómito, convulsiones, sudoración, dolor de pecho,
hipotensión, taquicardia y palpitaciones, entre otros.
— ¿Ahorita en la tarde me va a conseguir eso?
— Ya tienes que empezar luego, luego que yo te las consiga. El
chiste es conseguir una, que es la que… ay… me suda el copete, hago
ladrar los perros, como dice el dicho, pero te la consigo..
Junio fue un mes difícil en el Centro de Atención para la Mujer
Latinoamericana de Saltillo, que recibió un total de nueve casos de
féminas, de distintas edades y condición social, que presentaban
afecciones producto de abortos inducidos a través de pastillas,
inyecciones y yerbas
“Traían laceraciones y perforaciones de la matriz, hemorragias
abundantes, dolores de cabeza, infl amaciones del vientre, cambios
hormonales… ”, informa Fabiola Berlanga Guevara, la titular de esta
institución “Pero hablemos también de todos los medicamentos, los
tratamientos contra úlceras que encontramos en las farmacias y que
se usan con un fi n abortivo”, agrega Berlanga Guevara.
En recorrido realizado por diferentes farmacias pertenecientes a
cadenas nacionales, se logró comprobar que algunos de los
medicamentos indicados para el combate de la gastritis son vendidos
al público sin receta médica.
Mi pareja y la alcahueta que nos trajo a este lugar, cuestionan a la
mujer, como poniéndola a prueba, sobre su habilidad en la práctica
de abortos difíciles.
—Mi amiga me dice que muchas vienen con usted, me imagino que tiene
experiencia...
—Mmm bastantes.
En eso recuerdo a María, una curandera del sur de la ciudad, que
cada semana recibe la vista de entre cuatro y seis chavas, la
mayoría adolescentes, suplicando les practique un aborto.
“Vienen llorando, suplicando ayuda para que, supuestamente, les
baje, les digo ‘no, no quieres que te baje, quieres abortar’ y dicen
‘ pues sí ‘”.
Luego doña Belén cuenta, como si se tratara de una proeza, la
historia de una niña de secundaria embarazada de gemelos y que fue
traída a esta casa por la mamá para que le fuera practicado un
aborto.
“Eran dos productos, me dice la mamá ‘ándele señora, hágale…’, le
dije ‘ay pero si está en la secundaria y además tiene 14 años’, dice
‘no importa, yo soy la madre y yo respondo’”. — ¿Se lo hizo? — Sí,
ella se puso el tratamiento y se le vino normal, abortó…

De eso, cuenta la mujer, ya han pasado varios años. Hace apenas 15
días la misma muchacha volvió a la casa de doña Belén, esta vez a
escondidas de la madre, para solicitar nuevamente sus servicios…
Y es que de acuerdo con cálculos del Centro Nacional de Equidad de
Género y Salud Reproductiva, seis de cada 10 adolescentes en México
no usa ningún método de planifi cación familiar o de protección
contra enfermedades de transmisión sexual, en su primera relación.
Más tarde charlando con Adriana Pérez Valdés, jefe de ginecología de
la Clínica 1 del IMSS, le pregunté porque es que no ha permeado la
cultura del uso de anticonceptivos entre los adolescentes y el resto
de la población joven del estado. Así respondió:
“La familia falla, la educación de la sexualidad debe ser en la
familia, y parte de la educación sexual está en que el sexo se tenga
responsablemente. Pero les vale, no tienen consciencia de lo que
están haciendo y al día siguiente ‘la regué’. “Somos promiscuos,
débiles de carácter, tenemos relaciones como los animales, sin
pensar, los animales no piensan, se van por el deseo sexual, no
razonan”.
El relato nos ha dejado helados y sin ganas de volver más a la casa
de doña Belén.
Hay quienes aseguran, sin que existan cálculos ofi ciales al
respecto, que casi en cada barrio de la ciudad existe cuando menos
una casa como la de doña Belén, en la que manos no adiestradas
realizan abortos en condiciones por demás inseguras. Se sabe,
además, por boca de algunas chicas que han acudido para buscar apoyo
a diversas asociaciones civiles dedicadas a la atención de mujeres
que enfrentan embarazos difíciles, de algunos médicos de la
localidad que han hecho de la práctica del aborto un negocio más que
rentable.
Así por las calles de la ciudad corre la leyenda negra de un
ginecólogo que obligaba a sus pacientes a sostener relaciones
sexuales antes de practicarles un legrado, o de otro doctor, que
construyó su clínica con el dinero que obtuvo de realizar abortos.
Yo no puedo creer lo que me dice doña Josefina.
Este vez he venido solo a su casa de la calle Movimiento
Campesino 181, en la colonia Rubén Jaramillo, para que me explique
cómo es que hará abortar a una de mis hermanas que, le invento, hace
poco más de dos meses le salió a mi madre “con su domingo siete”.
La mujer, alta, morena, cuarentona, está parada frente a mí,
simulando, con un clavo en la mano, hacer el procedimiento.
“Esto es la matriz, entonces cuando está embarazada la mujer este
globo se sale más para acá y cierra la boquita de la matriz. Se mete
la sondita aquí así, donde está la boquita de la matriz, entonces
usted le hace a la sonda así, (la mujer forma un hueco con la mano
izquierda como si fuera una matriz, introduce el clavo en el hueco y
lo mueve en forma circular). Usted está limpiando todo lo que son
las paredes de la matriz. Usted saca y el sangrado va a empezar por
aquí así, pero es un sangrado de regla”, consuela.
Doña Josefi na me recibe en un cuartucho donde hay dos camas
amontonadas, un sofá viejo y algunas alacenas de madera.
Antes he debido tomar un taxi que me trajo hasta este consultorio
del submundo, con todo y que el chofer se negaba a entrar a esta
colonia por miedo a ser apedreado.
En una de las camas destendidas del cuarto de doña Josefi na se
halla acostada una niña como de tres años que está viendo la
televisión, pero que a ratos parece atenta a la plática que
transcurre en una atmósfera impregnada de un olor a orines
recientes.
La operación, dice la mujer, se realizará en la cama donde está
acostada la niña y que se halla pegada a una ventana por donde entra
la luz del día, todo porque doña Josefina, advierte, no tiene
lámparas para realizar el procedimiento que seguramente hará sin
guantes ni anestesia.“ Mañana que se venga la muchacha a estas
horas, porque yo trabajo con el sol, aquí la voy a acostar y no le
va a doler nada. Que se venga y que se traiga unas toallas
sanitarias.
“Vamos a hacer la lucha y que no se desespere a la primera. Si a
la primera logro extraer todo el mugrero…digo todo lo que es el
producto….
Que no tenga miedo, que se venga con toda la confianza del mundo”.
Olga Martínez González, directora del Centro Nacional de Equidad de
Género y Salud Reproductiva, fija su postura en torno la existencia
de lugares donde se realiza el aborto de manera clandestina:
“Lo que el Centro hace es respetar la legislación que hay en cada
estado y de acuerdo a esa legislación proveer los servicio de salud
reproductiva acordes. Por ejemplo, una directriz de la Organización
Mundial de la Salud es que en los lugares donde el aborto está
permitido se debe de procurar que sean seguros y que no se
desarrollen en la clandestinidad y con personal que no esté
capacitado para hacerlos”.
El procedimiento constará máximo de tres sesiones en las que doña
Josefi na introducirá la sonda a la matriz de mi hermana para
provocarle el aborto.
Doña Josefina se encargará de conseguir esta sonda con una tal
Araceli, empleada de un negocio llamado Mundo Médico, porque esas
cosas, especifica, son muy especiales y no a cualquiera se las
venden.
“Es una sonda hospitalaria. Esa sonda no la voy a tirar, hasta los
tres días. Que hoy no le bajó mucho, mañana te vienes, te doy otro
piquetito y sale y la esterilizo, para que no esté haciendo gasto y
gasto, no. Con esa sonda le voy a dar tres piquetes, para que
salga…”.
Al fi nal la mujer, quien en todo momento ha hablado con una
naturalidad impresionante, cobrará mil 600 pesos por el trabajo que,
según ella, no dejará secuela alguna.
— ¿Tendrá que hacer reposo?
— Tiene que andar haciendo mucho quehacer y trabajo y todo, para que
se abra más la matriz. Yo la voy a abrir para que empiece a sangrar,
ya sangrando se va abriendo solita la matriz.
Días después de mi encuentro con doña Josefi na, María de Jesús
Chávez López, encargada de la Casa Hogar La Misericordia, un
albergue para adolescentes embarazadas en situación vulnerable, me
habla, sobre lo que ella llama enfermedad emocional de las mujeres
que recurren al aborto provocado. Y recuerda el caso de una chica
que llegó a este asilo buscando apoyo, pero que al fi nal optó por
no tener a su hijo. “Regresó sí, pero toda mal, enferma moralmente.
Se veía como ida.
Dice ‘pues aborté, cuando salí de aquí me fui a un lugar para
abortar y me sentí muy mal. Toda una semana estuve en cama, y
ahorita me siento mal moralmente, culpable y aparte que nadie sabe
de mi familia, más que ustedes’”.
Doña Josefi na advierte que de no abrirse la matriz de mi hermana,
tendrá que usar un aparatito que ella tiene para forzar el órgano,
Durante el proceso de aborto mi hermana se inyectará un antibiótico
que doña Josefina le indicará y que a lo mucho cuesta 200 pesos.

Antes de que le pregunte si me garantiza el trabajo, doña Josefina
me informa que es enfermera con 20 años de experiencia en abortos.
“Lo que son las cosas, a mí una maestra me anda pidiendo un niño,
llora porque no puede tener familia, le desgraciaron la matriz en el
IMSS”, comenta de pronto.
Seguro que esta maestra, a la que se refi ere doña Josefina, está
entre las 517 parejas inscritas en la lista de espera de una
adopción desde 2005, según la Procuraduría de la Familia de
Coahuila.
— ¿Tu hermana por qué no lo quiere tener?
— Porque no le cumplieron y además ya tiene un niño.
— Que lo dé en adopción.
— No quiere.
— Yo les voy a ayudar para que salga eso, y que tenga cuidado porque
después la matriz se enmaña y cada vez que se embarace va a estar
con eso y pos no.
Cuando cruzo la puerta hacia la calle pienso que jamás pondría un
pie con ninguna mujer en el consultorio de doña Josefina.
En eso me viene a la cabeza la pregunta que más tarde durante una
entrevista se hacía Fabiola Berlanga Guevara, directora del Centro
de Atención para la Mujer Latinoamericana en Saltillo, institución
que brinda terapia a unas 2 mil 900 chicas por mes en todo el país
que buscan una solución a un embarazo en crisis:
“¿Quién se encarga de ayudar emocional, económica, legal,
familiarmente a todas estas chicas que han enfrentado un aborto y
que no han encontrado una solución a los problemas que presentaban?.
“Todas llegan con la firme intención de practicarse un aborto,
terminar con el embarazo, en una solución aparente al problema real,
que no es el embarazo sino todos los problemas que están atrás de
él”.
Nomás de pensar en lo que me dice doña Beatriz, me sudan las
manos, siento escalofríos y se me alborotan los nervios,
— Pos mire tráigamela mañana y yo le tengo aquí las cosas, pero a mí
no me van a mencionar pa nada, se van al Seguro, ¿sí?, y que diga
que se cayó, que ella no se daba cuenta de que estaba embarazada…
— ¿Cómo está la cosa?
— Se le da una toma y esa toma empieza a provocar el parto.
— ¿Es una yerba?
— Sí.
— ¿La va a sobar?
— La sobo, para provocarle el…
— ¿Y hay riesgo?
— Si tiene más tiempo de embarazo es más riesgo, más para ella que
para la criatura, porque a la criatura se la sacan a pedazos o como
sea…
— Tiene mes y medio.
— No pos nomás le va a venir como su regla, nomás que… más
abundante.
Un sondeo realizado entre comerciantes de plantas medicinales del
Mercado Damián Carmona, situado en el centro de la ciudad, reveló
que todavía son muchas las mujeres, sobre todo estudiantes, que
acuden a este lugar en busca de un remedio herbolario que les ayude
a abortar.
Me encuentro en la puerta de la casa de doña Beatriz en la calle
Moreda y Guijón, de la colonia Asturias, y he venido hasta aquí para
rogarle me ayude a sacar a una amiga de un apuro de nueve meses.
— ¿Pa qué quiere que le eche la mano?, ¿pa que lo aborte?
— Sí.
Doña Beatriz, que es una anciana bajita, de rostro ajado y cabello
albo pegado al casco, me cuenta que últimamente es común que algunas
mujeres que no pueden tener familia vengan con ella en busca de
madres que quieran dar en adopción a sus hijos, en lugar de
abortarlos.
“Tengo una persona que quiere un niño y ella pasa por los gastos…
¿No sería mejor? A mí se me hace mejor ¿Por qué no le digo quién es,
viene mañana y…?. Ella se hace cargo del parto, la lleva a aliviar,
saliendo no tiene que preocuparse de nada, ¿no se le hace más
fácil?”.
Acto seguido la anciana refiere el caso de una muchacha a la que
convenció para que regalara a su bebé a una mujer estéril, pero que
al momento del parto el niño le nació muerto.
“Yo creo que le dijo alguna cosa a la criatura antes de parirla“. Le
digo que mi amiga no está interesada y que lo único que quiere es
abortar para seguir estudiando.
— ¿Cuánto nos va a cobrar?
— Unos 350, porque la yerba sale cara, tengo que ir por ella con una
persona que me la da preparada.
— ¿En cuánto tiempo va a arrojar ella eso?
— A lo mucho en dos días.
— ¿Y no va a tener dolor?
— Sí le van a dar como coliquillos, pero como cuando anda uno
reglando, es donde hace fuerza la criatura, tiene que haber dolor.
Al fin me despido de doña Beatriz con la promesa, le vuelvo a
mentir, de que vendré con la chica mañana.
TRES AÑOS DE PRISIÓN
De acuerdo al artículo 358, se aplicarán de uno a tres años de
prisión a la mujer que se procure su aborto o a la personaque le
hiciere abortar con el consentimiento de aquella.
¿QUIÉNES DEBERÍAN ACTUAR?
La Fiscalía General
La Subsecretaría de Fomento Sanitario de la Secretaría de Salud. Fuente
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