CÓMO SUBIR DE
PUESTO EN TU PRIMER EMPLEO
En la universidad,
tus maestros te repitieron hasta el cansancio que cuando comenzaras
a trabajar, ibas a empezar desde abajo. Nada de puestos gerenciales
o
sueldos millonarios, sino todo lo contrario: empleos matados,
con las funciones aburridas que se relegan en la
oficina y con la paga más baja de la nómina. Y sabes que, tus
profesores tenían razón.
Porque así es el primer trabajo para la mayoría de los recién
graduados. Un estudio de campo donde podrás poner a prueba tu
aprendizaje, liderazgo, valentía y capacidad de adaptación.
Habilidades que deberás mostrar en horarios prolongados, a
jefes exigentes y obteniendo una remuneración prácticamente
simbólica.
¿Quieres saber la buena noticia? Que no siempre tiene que ser así.
Incluso, desde los primeros meses es posible conseguir un mejor
puesto, pero asegúrate de estar preparado para éste, pues mientras
más escales en el organigrama, mayores serán tus responsabilidades y
las repercusiones si fallas.
México es el segundo país con mayor movilidad, es decir, con un
alto porcentaje de personas que desean un cambio laboral, según
datos de la firma internacional de recursos humanos Randstad. Entre
esos giros laborales, podría señalarse el deseo de alcanzar una
jefatura o colocarse en otro puesto (no todos los cambios en las
empresas son ascendentes).
Cuando se tiene en mente dar ese “salto” laboral, hay que
dejar algo en claro: los avances para un desarrollo profesional son
personales, no corresponden a la organización, dice José Raúl
Guerrero, director de la consultora especialista en administración
de
talento, Korn Ferry México.
“Hay un debate enorme (en este tema). Una preocupación de las
empresas es cómo ayudar a su talento a crecer”. Pero ese indicador
no es responsabilidad de la compañía, ese tipo de desarrollo
corresponde al individuo, quien debe preocuparse por obtener nuevas
habilidades y conocerse muy bien, detalla Guerrero en entrevista con
la revista Expansión.
Si estás listo para el
reto, aquí te van unos consejos para que más pronto de lo que
piensas, asciendas en tu primer empleo.
1.Sé paciente
Esta es una carrera de resistencia, no de velocidad. Antes de
comenzar a auto-promoverte para un mejor puesto, debes tener claro
que no será fácil conseguirlo e, incluso, que tal vez te costará
varios años obtenerlo debido a diversos factores: conocimientos del
área, relación con tu jefe y con quienes serán tus subalternos,
políticas de la empresa, capacitaciones, y las aptitudes de los
otros candidatos.
2. Ubícate sobre lo que quieres
Muchas veces la persona no se auto-conoce lo suficiente y eso
provoca un problema. Para lograr un mejor conocimiento de cómo vas
en lo profesional y hacia dónde te puedes mover, un primer paso es
vencer los miedos y preguntar: ¿estoy haciendo bien mi labor?, ¿la
actitud es la correcta?, ¿puedo crecer en otros puntos? Ese
ejercicio se hace de manera individual, y también consultando a
jefes y conocidos.
“Si uno asume que es perfecto y no tiene áreas de
oportunidad, se está ante el primer camino al fracaso y al
estancamiento del desarrollo profesional”, asegura Guerrero.
3. Busca retroalimentación

Hay que buscar la retroalimentación continua para descubrir las
cosas que se hacen en forma acertada y las que no. A veces “no nos
damos cuenta si somos buenos o malos en determinados sentidos,
asumimos que somos buenos, pero cuando preguntas descubres que quizá
cierta actividad no es tu fuerte”, añade el consultor.
4. Estudia a profundidad la empresa
Trata de averiguar qué tan seguido se abren nuevas plazas a niveles
superiores y si tu empresa prefiere promover a los mejores de los
cargos subalternos o contratar nuevo personal. También deberás
investigar los requisitos (títulos de posgrados o idiomas
específicos) que demandan los puestos de mayor jerarquía y conocer
las opciones existentes en otras áreas del mismo trabajo.
5. Genera la diferencia
En opinión del especialista, hay ciertas
competencias que resultan vitales para un ejecutivo, una de
ellas es learning ability, o habilidad de aprendizaje.
Como profesionista, las empresas valoran que siempre estés a la
‘caza’ de nuevos temas y no te quedes en el área de confort. Por
ejemplo, si aspiras a una dirección, pero no eres hábil en
desarrollar el trabajo en equipo o comunicarte, evita esperar a que
un tercero te recuerde la importancia de entrenarse en esas
destrezas; hay que hacerlo por iniciativa personal.
6. Identifica tus puntos débiles
Así sabrás qué labores quisieras o no desempeñar. Por ejemplo, un
futuro jefe debe saber “si es bueno o no manejando gente”. Si no lo
eres, entonces no te metas mucho en ese aspecto, alguien más te
puede apoyar en el tema, en tanto tú te enfocas en tus fortalezas.
Aquí, la sugerencia es: no empeñarse en realizar algo que, de
entrada, te resulta poco atractivo o desconoces en su totalidad.
Aunque tengas la intención, quizá los resultados no sean favorables.
Lo conveniente es explotar las
fortalezas.
7. Prepárate
¿Qué clase de habilidades requiere el nuevo puesto que no tienes
(todavía)? ¿Hay que saber un poco más de computación, dominar un
nuevo idioma, aprender a hablar en público?
Aquí seguramente vas a tener una ventaja sobre otros: no a todo el
mundo le gusta pagar por el éxito. Y no nos referimos precisamente a
dinero en efectivo, sino a tiempo y esfuerzo. Los “dieces” de la
escuela no crecen en los árboles. Tampoco los mejores puestos dentro
de las empresas.
8. Invierte ‘sabiamente’ en tu entrenamiento
“Si tú tuvieras 100 dólares, ¿cómo los utilizarías para el
desarrollo de la gente?”. Esa es una pregunta que Korn Ferry de
México ha planteado a sus clientes. Lo que típicamente hacen las
organizaciones, de acuerdo con esta empresa, es ocupar un 90 por
ciento en cursos, talleres y capacitación en aula en general. “Ése
es el primer gran paradigma que se tiene que romper, el mejor
entrenamiento es en el
trabajo, hay que hacer más tarea ahí”, agrega Guerrero.
“Si tú sabes que no eres bueno en finanzas, un curso en ello te va a
ayudar, pero si no lo vives, si no lo estás haciendo, se olvidará”.
9. Muévete
Sí, literalmente. No te quedes en un mismo sitio. Aprende cómo
funciona tu empresa, platica con empleados de otras áreas, quédate
cinco minutos más a conversar con tu jefe o tus supervisores. Así,
no sólo tendrás una mejor vista de los procesos internos de tu
compañía, sino que también empezarás a refinar tu forma para
relacionarte con los demás.
10. Pierde el miedo
Para José Raúl Guerrero, el deseo de “reinventarse y perder el miedo
al cambio” son características demandables en un profesionista que
pretende apuntalar tu trayectoria
laboral.
Los empleadores, añade, quieren para sus puestos estratégicos
personas interesadas en mejorar continuamente, saber acomodarse a
las diferentes situaciones, manejar el conflicto de manera
inteligente y que no estén satisfechos con el status quo. “Hay que
retar, trata de romper barreras, reintroducir nuevas tendencias e,
incluso, sentirse a gusto con la complejidad”.
11.Sé propositivo
Un punto muy ligado al anterior: no tengas miedo de abrir la boca.
Eso sí, piensa muy bien las cosas antes de decirlas. Alguien que
nunca propone nada es alguien que está a gusto con las cosas tal y
como están. Pero tú no. Siempre hay algo que se puede mejorar. Si
tienes propuestas y además la experiencia te ha permitido definir lo
que no funciona y lo que podría funcionar, entonces es hora de
expresarlo a tus superiores. Fuente
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