¿QUÉ TIENEN EN
COMÚN HALLOWEEN Y EL DÍA DE LOS SANTOS MUERTOS?
¿Qué tienen en común
Halloween, una fiesta proveniente de la cultura céltica y
que se conmemora principalmente en Estado Unidos y los países
anglosajones en la noche del 31 de octubre, con el
Día de Todos los Santos, una tradición católica que se
celebra el primer día de noviembre en honor de los santos y
mártires y para pedir a Dios por las almas de los fallecidos?.
De hecho ambas
festividades se hallan histórica y culturalmente muy
relacionadas dado que la palabra Halloween es una derivación de la
expresión inglesa ‘All
Hallow’s Eve’, que significa Víspera del Día de los Santos.
No obstante, ambas festividades guardan además otros denominadores
comunes en cuanto a su significado psicológico y emocional.
“A pesar de sus distintos inicios, el origen de Halloween es pagano
y el de Todos los Santos, católico, ambos son evoluciones de
rituales ancestrales”, explica el psicólogo Ricardo Ros,
especializado en el tratamiento de procesos relacionados con la
ansiedad y el estrés.
Según los
celtas, el 31 de octubre se abren las puertas del otro mundo
para que los vivos y los muertos puedan comunicarse. Por su parte,
los católicos creen que si rezan el uno de noviembre la estancia en
el purgatorio de sus muertos se acortará.
Para el psicoterapeuta Ricardo Ros, “estas creencias son, en
realidad, pensamientos mágicos que nos ayudan a superar y asimilar
acontecimientos que escapan a nuestro control”.
“La muerte y lo que nos espera después de ella es uno de los
aspectos más desconocidos para el ser humano y, por ello, uno de los
que más ansiedad genera. Para intentar neutralizar esta ansiedad,
revestimos la muerte de numerosos rituales que apoyen y limiten
nuestras emociones y sentimientos”, indica Ros.
Según el especialista, “antiguamente, en estas celebraciones se
bebía y se comía en
abundancia y se bailaba y cantaba con frenesí, pues se buscaba
desdramatizar el hecho de la muerte”.
“Esta es otra de las características de cualquier ritual, facilitar
la asimilación de episodios que nos parecen negativos, quitarles
importancia y añadirles un valor de costumbre que los haga
conocidos”, explica Ricardo Ros.
Añade que con las supersticiones ocurre lo mismo, ya que “nos ayudan
a sentir que tenemos el control sobre nuestra vida”.
A juicio de Ros “las
supersticiones son prejuicios de nuestro cerebro para juzgar la
información, modelos falsos de aspectos de la vida sobre los que no
tenemos control. Por ello suelen surgir en momentos de ansiedad,
pues puede parecer que la reducen al generar conexiones entre un
acto aislado y un acontecimiento importante”.
Cuidado con las supersticiones exageradas
“Ante el miedo a lo desconocido, buscamos relaciones entre hechos
que no tienen relación entre sí para poder prever y cambiar el
futuro de una manera sencilla”, señala el psicoterapeuta,
advirtiendo que “hay que tener cuidado si nuestras supersticiones
aumentan, pues estaremos evitando hacernos dueños de nuestra vida y
responsables de nuestras acciones”.
“Si pienso que por pasar por debajo de una escalera ya no voy a
poder evitar tener un mal día, evidentemente no voy a hacer nada por
mejorar mi
día, dejándolo todo en manos del destino o el azar en lugar de
actuar responsablemente. Además existe el riesgo de acabar dominados
por nuestras supersticiones, que nos acaban generando angustia”,
prosigue el experto.
Según Ros, “hay personas que si se cruzan con un gato negro o se les
rompe un espejo desarrollan una ansiedad tremenda.
Incluso pueden llegar a no presentarse a un examen o a una
entrevista de trabajo porque han perdido su amuleto. La superstición
pierde ahí su sentido tranquilizador y se convierte en un generador
de angustia más.”
Para evitar que las supersticiones y rituales se apoderen de
nosotros, de acuerdo a este experto “lo mejor es mirar la realidad
de frente y ser conscientes de que somos nosotros con nuestras
acciones y actitudes quienes acabamos decidiendo nuestra buena o
mala suerte. Toquemos o no madera, nos pasarán cosas buenas y
malas”.
Aunque según Ros, “tampoco hay que ser muy radical, dado que si
nuestras pequeñas supersticiones nos aportan cierta tranquilidad y
no interfieren en nuestra vida diaria, no tenemos por qué
cambiarlas”.
El apego a los rituales y supersticiones, cuando es exagerado o
domina nuestra vida, no es el único problema que puede surgir a la
sombra de festividades cómo Halloween o Todos los Santos,
conmemoraciones que en algunos casos niños pueden provocar un miedo
que puede pasar inadvertido para los adultos.
“Las investigaciones indican que debido en algunos casos a
celebraciones como el Halloween, uno de cada cien niños pueden
desarrollar una fobia a los disfraces, con la sensación de que un
daño o un peligro los acecha sin que entiendan de dónde proviene”,
dice Tomas Ollendick, profesor de psicología y Director del Centro
de Estudios del Niño de Virginia Tech (Virginia, Estados Unidos).
Si bien al principio los disfraces terroríficos pueden causar a
algunos niños desajustes emocionales leves, su miedo irracional
puede agravarse si no se trata a tiempo. “En los casos más graves
los niños con fobia al disfraz pueden negarse a acudir a eventos
dónde haya personas disfrazadas, lo cual puede ser muy negativo la
vida social infantil”, según el experto de Virginia Tech. Fuente
|
Compartir este articulo : | | | | |
VER
HALLOWEEN AQUÍ
ALTAR DIA DE MUERTOS
DÍA DE MUERTOS EN MEXICO
DIA DE MUERTOS VS HALLOWEEN
DIA DE MUERTOS FRASES Y TRADICION
DIA DE TODOS LOS SANTOS EN MEXICO - 1 DE NOVIEMBRE
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
TU QUIERES.
- Como vender por Internet
- Como comprar por Internet
- Guías de compras (Lo que debes
saber antes de comprar)


|
|