La muerte de Frazier fue anunciada en un comunicado por
sus familiares, quienes pidieron que se les permitiera enfrentar
la pérdida en
privado y dijeron que anunciarían ``la celebración por el
regreso a casa de su padre'' lo más pronto posible.
Frazier, quien enfrentó a Alí en tres memorables combates
en la década de los 70 —sobresaliendo una épica pelea en Manila—
había estado en una residencia para enfermos terminales tras
recibir hace unas semanas el diagnóstico que le quitó la vida,
informó un amigo de la familia.
Hasta entonces, Frazier solía con
regularidad asistir a actos para firmar autógrafos, el más
reciente el pasado septiembre en Las Vegas.
Un vocero de Don King dijo que el promotor de la función en
Manila estaba demasiado afligido como para hablar sobre la
muerte de Frazier.
“Smokin Joe” fue un peleador pequeño pero feroz, que
agobiaba a sus oponentes con un caudal de golpes, incluyendo su
famoso gancho de izquierda.
Fue ese golpe el que derribó a Alí en el 15to asalto de la “Pelea
del Siglo” en 1971 en Madison Square Garden, en la que cada
púgil ganó una cifra sin precedentes de 2,5 millones de dólares.
Aunque derribó y venció por decisión a Alí en esa pelea,
Frazier perdió las otras dos y pasó mucho tiempo amargado por el
papel que Alí le obligó a cumplir como su enemigo. No fue sino
hasta hace poco que expresó que había perdonado a Alí por todos
los insultos que profirió en su contra.
Alí y Frazier dieron un espectáculo aún mayor en su tercer
combate en 1975 en Manila. Casi ciego por los golpes de Alí,
Frazier quería salir a pelear el 15to round, pero su entrenador
Eddie Futch se lo impidió.
Fue un magnífico campeón peso completo. El mismo Alí lo
reconoció.
“No se puede hablar de Alí sin mencionar a
Joe Frazier”, comentó el ex cronista de boxeo de la AP Ed
Schuyler Jr.. “Fue quien le ganó Alí, no hay que olvidarlo”.
Dos veces en Nueva York y la otra en el agobiante calor de
las Filipinas, totalizaron 41 asaltos, en los que no se dieron
tregua.
En su último pleito en Manila, intercambiaron golpes con una
intensidad nunca vista en una pelea de peso completo.
“Fue lo más cerca de morir que he estado”, dijo Alí tras la
pelea.
Alí no tuvo piedad Frazier dentro y fuera de los tinglados.
Solía denigrar a Frazier, diciéndole que era un gorila y que era
un “Uncle Tom” (negro servil con los blancos). Pero le respetaba
como
boxeador, especialmente cuando Frazier le venció por
decisión para defender su corona frente al entonces invicto Alí,
en una pelea que generó tanta expectativa que Frank Sinatra se
encontraba tomando fotografías en el ringside.
Esa noche en el Garden hace 40 años seguía fresca en la mente
de Frazier al reflexionar sobre su vida, su carrera y su
relación con Alí, sólo unos meses antes de morir.
“No puedo ir a ninguna parte sin que me la mencionen”, dijo a
la AP. “Fue lo más grande que me pasó en mi
vida”.
Bob Arum, quien otrora fuera promotor de Alí, dijo que le
entristecía enterarse de la noticia de la muerte de Frazier.
“Fue una persona que sirvió de inspiración. Un hombre
decente. Un hombre de palabra”, destacó Arum. “Me duele que Joe
haya muerto a esta edad, relativamente joven. No es suficiente
lo que pueda decir sobre Joe”, agregó.
El campeón filipino Manny Pacquiao se enteró sobre la muerte
de Frazier tras su llegada a
Las Vegas para su combate del sábado ante el mexicano Juan
Manuel Márquez. Al igual que Frazier en su mejor momento,
Pacquiao cuenta con un poderoso gancho de izquierda que ha
sabido aprovechar en su impresionante camino al estrellato.
“El boxeo perdió a un gran campeón, y el deporte perdió a un
gran embajador”, dijo Pacquiao.
Aunque hablaba arrastrando las palabras por los efectos
dejados por los golpes recibidos, Frazier se mantenía activo en
el circuito de firma de autógrafos. Estuvo en Las Vegas en
septiembre para hacerlo en la recepción del hotel-casino MGM
Grand previa a la
pelea de Floyd Mayweather Jr. ante Víctor Ortiz.
Un viejo amigo, Gene Kilroy, le visitó y observó cómo Frazier
se comportaba con el público.“Era tan simpático con todos”,
comentó Kilroy.
Frazier apenas pesaba 205 libras cuando se coronó campeón al
noquear a Jimmy Ellis en el quinto asalto en el Garden en 1970.
Su reinado como monarca duró apenas cuatro peleas, entre
ellas la
victoria sobre Alí. Se encontró con un oponente mucho más
feroz que él. George Foreman respondió al asedio de Frazier
enviándole a la lona en el primer asalto y tres veces más en el
segundo en una pelea en Jamaica en 1973. Había un nuevo campeón
mundial.
Dos peleas después, enfrentó a Alí en la revancha de su
primera pelea, pero el desenlace fue diferente. Alí se impuso
por decisión en 12 asaltos y posteriormente en 1974 venció a
George Foreman en Zaire.
Tenía que haber una tercera pelea y fue espectacular. Con el
título de
Alí de por medio, se midieron en Manila en un combate
inolvidable.
Frazier atacó a Alí sin descanso, haciéndole retroceder con
el constante impacto de su gancho de izquierda. Pero Alí
respondió con sus jabs de izquierda y derechazos que castigaron
sin piedad a Frazier. Ni el calor agobiante en la arena donde
pelearon les hizo aflojar un ápice.
“Me dijeron que Joe Frazier estaba acabado”, le dijo Alí a
Frazier durante la pelea.
“Estaban mintiendo'', replicó Frazier antes de conectar un
gancho de izquierda a Alí.
Pero al final Frazier no podía ver más y Futch no lo dejó
salir en el 15to asalto. Alí ganó sentado en su banco, exhausto.
Fue una de las mejores peleas de todos los
tiempos. Frazier subió al ring dos veces más, sucumbiendo
por nocaut en una revancha ante Foreman ocho meses después antes
de reaparecer en 1981 para enfrentar a Jumbo Cummings, lo cual
fue una muy mala decisión.
“Ambos debieron haberse retirado tras la pelea en Manila”,
dijo Schuyler. “Ahí dejaron todo lo que tenían”.
Nacido en Beaufort, Carolina del Sur, el 12 de enero de 1944,
Frazier empezó a boxear al observar las peleas en señal blanco y
negro por la televisión en la pequeña granja de su familia.
Fue el único boxeador estadounidense en adjudicarse una medalla
de oro en los Juegos Olímpicos de Tokio 1964, pese a pelear en
la final con una lesión en un pulgar. Tras debutar como
profesional en 1965, Frazier rápidamente se hizo famoso por
su pegada, imponiéndose por nocaut en sus primeras 11 peleas.
Por más que reconoció los méritos de Frazier como boxeador, éste
se tomó de manera personal los hirientes improperios que
recibió.
Frazier, quien en sus últimos años pasó dificultades
económicas y terminó administrando en gimnasio en Filadelfia,
consideró que Alí se mofaba de él con vituperios y diciendo
cosas que no eran ciertas para sacarlo de sus casillas.
Su rencor se magnificó cuando Alí pasó a ser uno un ícono y
una de los
personajes más queridos del mundo.
Luego que un Alí tembloroso encendió la antorcha olímpica en
Atlanta 1996, un periodista le preguntó a Frazier sobre lo que
pensaba al respecto. “Debieron haberlo echado adentro”, replicó.
Pero su amargura cedió en años recientes, dándole valor a lo
bueno de sus
peleas con Alí en vez de lo malo. Justo antes del
aniversario 40 de su pelea ante Alí a inicios de este año, un
día que Frazier lo celebró con fiestas en Nueva York, dijo que
ya no guardaba resentimientos hacia Alí.
“Ya le perdoné”, dijo Frazier. “Está muy mal”. Fuente