Sites Mexico -
Notas & Noticias Destacadas e interesantes
LLEGA 'SALVANDO
AL SOLDADO PÉREZ'-TRÁILER
La cinta rodada en Coahuila que
se estrena este viernes es una propuesta divertida y familiar.
Además aquí sí le ganamos a los gringos en la acción
Después de casi tres años de haberse
rodado –en su gran mayoría en tierra coahuilense– al fin este
viernes se estrena a nivel nacional la cinta mexicana “Salvando al
Soldado Pérez”, producción de Lemon Films que contó con un nada
reprochable presupuesto de 50 millones de pesos.
La cinta es una parodia del clásico
de Steven Spielberg “Salvando al Soldado Ryan” (1998), pero en la
versión mexicana, un grupo de poderosos mafiosos viaja hasta Irak
para rescatar de la guerra al soldado Juan Pérez, hermano del
comandante y jefe de la misión, el máximo capo Julián Pérez.
Los que vieron el drama bélico se
estarán preguntando ¿en verdad esta parodia le hace justicia a la
multipremiada (ganadora de cinco Oscar) y súper taquillera
producción de Spielberg? En esto cabe señalar que “Salvando al
Soldado Pérez” divierte sobremanera, pero en ningún momento hace
burla de la cinta original. Pero respondiendo a la pregunta, con
todo y que sigue la línea básica de la historia, la película
mexicana dirigida por Beto Gómez y protagonizada por Miguel Rodarte,
no es tan fiel al clásico del cine de guerra. Más bien, es una
versión “mexicanizada” que no debe perderse, y le voy a decir
porqué.
La cinta cuenta cómo Julián Pérez
(Rodarte), el capo más buscado y más importante de México, busca
conseguir el perdón de su madre enferma (Isela Vega) cumpliéndole
una promesa: viajar a Irak –en plena guerra– y rescatar a su hermano
Juan Pérez (Juan Carlos Flores), un soldado de Estados Unidos
secuestrado por las fuerzas iraquíes.
Para lograr esta misión, Julián,
quien vive en la total y ridícula opulencia, pide a su mano derecha
(Jaime Camil) que arme un comando con los mejores “caudillos”
mexicanos. Es así como reclutan a Rosalío (Joaquín Cosío), un
valiente ex piloto vinculado con el narcotráfico; Chema (Jesús
Ochoa), también delincuente, pero retirado del negocio; “El Pumita”
(Rodrigo Oviedo), un peligroso ex convicto sin lugar en el mundo, y
Carmelo (Gerardo Taracena), un indígena con grandes destrezas, el
mejor amigo de los Pérez en la niñez. Todos son valientes y hábiles
con las armas.
Como Julián es poderoso y
multimillonario, consigue contactos y recursos para trasladarse a
Irak con este equipo de mafiosos acompañándolo. Hasta ahí contaré,
ya que la historia en el país árabe está repleta de acción,
explosiones, comedia y momentos conmovedores.
Hay que aclarar que “Salvando al
Soldado Pérez” no es un filme de premiaciones, aunque el mismo
productor Billy Rovzar aseguró que en ningún momento pretendía
serlo. Es, sin intención de menospreciarlo, un filme “palomero” que
buscará conquistar la taquilla y cuyas virtudes, a mi ver, van mucho
más allá de los aciertos en la trama o los logros de producción.
Y para no quitarle la intención de
asistir al cine y disfrutar de esta película clasificación “B”,
enumeraré primero sus tres grandes virtudes y al final, si le
apetece, podrá leer los tropezones.
¿Parteaguas en México? Puede
ser…
Repito: tres puntos importantes hay
que aplaudir y destacar de “Salvando al Soldado Pérez”.
Primero. ¡Al fin los mexicanos se dan
su lugar como héroes! Para mí fue una gloria observar, tal vez por
primera ocasión en el cine mexicano, a los nuestros ganar en los
balazos en un filme de acción. No por chiripa al estilo del burro
que tocó la flauta, sino porque son más valientes, hábiles y
apasionados que los gringos y los iraquíes. ¿Premisa alejada de la
realidad? No lo creo, pero aunque así lo fuera… ¿cuál es el
problema? En el cine de los gringos, ellos siempre se auto-imponen
como los indestructibles y hasta redentores de la humanidad (ahí
tenemos a Rambo, Terminator, Harry Stamper y su comando en
“Armageddon” y la lista sigue y sigue), ¿y nosotros no podemos
otorgarnos el derecho de hacer lo mismo para promover el
patriotismo? ¡Claro que sí! Y “Salvando al Soldado Pérez” es un
ejemplo de ello (bueno, si no le ofende que los mafiosos sean los
buenos).
Segundo. No se abusa de los clichés.
Créame, en este filme no se extrañan las groserías, recurso que han
malbaratado las producciones mexicanas con intención de obtener la
risa fácil. Tampoco hay violencia gratuita ni explícita, que también
se agradece, pues bastante tenemos con ver o leer las noticias.
Tercero. Es un filme “palomero”, pero
bien hecho. En el mundo de las películas taquilleras, hay de
“churros” a “churros”. En esta equivalencia, nunca podría decirse
que “Salvando al Soldado Pérez” se asemeja (ni en intención ni en
calidad) a un “Niñas Mal”, por ejemplo. La cinta de Lemon Films
(“Matando Cabos” y “KM 31”) es un “churro” bien hecho. Es una cinta
con gran elenco, muy buenos efectos especiales y en general, en
cuestión técnica, ofrece calidad al espectador. Podrá salir del cine
sin haberle gustado la historia, pero nunca acusando a este filme de
“mal realizado”. Y aquí retomo la aclaración que hizo Rovzar en la
premier en Torreón: “es un filme para hacer dinero”. Una cinta que
podrá no ser del gusto de todos, pero que servirá para levantar una
industria fílmica tan inexistente en el país.
El lado ‘flaco’
Me duele decir que no todo es miel
sobre hojuelas. Ya comenté que es un filme bien realizado, con un
gran elenco, familiar y de buenas intenciones. Con todos estos
atributos, ¿qué podría no cuajar en la película?
Si pasamos por alto que al ser una
cinta con hambre de taquilla, la trama es simple y predecible, nos
deja con un problema en la dirección y en el desarrollo de los
personajes.
“Salvando al Soldado Pérez” posee un
gran elenco, al que no se le hace justicia. Salvo Miguel Rodarte,
que soporta la historia con gran acierto, los demás actores están un
poco desperdiciados. O será que al escuchar que Jesús Ochoa y
Joaquín Cosío (grandioso como “El Cochiloco” en “El Infierno”)
intervenían en la película, uno espera mucho más de estos dos
veteranos del cine.
Pero no sólo son ellos, los
personajes en general salen debiendo en profundidad y quedan como
flotando en el limbo de la historia. El conflicto con los
personajes, de hecho, provoca que ésta se acartone por momentos,
restándole emotividad a las contadas escenas que deberían estar
cargadas de mayor fuerza dramática. Sin embargo, después de “Puños
Rosas”, se observa a un Beto Gómez más arriesgado y propositivo, que
se perfila como un buen director de este tipo de cine.
Pero que esto para nada lo desanime,
ya que es un filme con más puntos a favor que en contra. Y si quiere
mejor cine mexicano, apoye en la taquilla y no se lo pierda. Porque
si su deseo es divertirse, esta cinta no lo defraudará. Fuente