TOKIO/VIENA
(Agencias).— La emergencia nuclear que enfrenta Japón escaló, al
fallar los esfuerzos para el enfriamiento del reactor 2 de la
planta de Fukushima Daiichi,
que hoy por la tarde registró una explosión, mientras en el reactor
4 se reportó un incendio por una combustión de hidrógeno, informó el
gobierno japonés. El incendio fue controlado. En la planta quedan
sólo 50 trabajadores.
El primer ministro
Naoto Kan dijo en una
rueda de prensa que los niveles radiactivos cerca del complejo
Fukushima Daiichi ahora son altos e indicó que las autoridades están
haciendo todo lo posible para prevenir que las filtraciones del
reactor se extiendan.
Las personas en un radio de 20 km han
sido evacuadas y en un radio de 30 advertidas de que no salgan de
sus casas. El vocero del gobierno,
Yukio Edano, dijo que la radiación en la planta de
Fukushima Daiichi estaba aumentando a niveles que podrían afectar la
salud de quienes estén en los alrededores de los reactores. Según
Edano, los niveles de
radiación en las cercanías del reactor 4 superan 100 veces el límite
legal. mientras en el reactor 3 la cifra es 400 veces superior al
tope recomendado.
Dijo también que el proceso de
enfriamiento en los reactores 1, 2 y 3 con agua marina estaba
resultando y admitió que la explosión en el reactor 2 tal vez tal
vez causó un daño en el fondo del contenedor del reactor.
De acuerdo con el diario
El País, que cita a la agencia
AFP, había hablado de “posibles daños en la piscina de condensación”
tras la explosión en el reactor 2. Según
The New York Times, el operador
de la planta dijo que la explosión habría dañado el contenedor
interno del reactor, llevando a una amplia liberación de material
radiactivo y forzando la evacuación de trabajadores de emergencia.
Si el núcleo comienza a fundirse,
podría provocar una situación de emergencia por fuga de radiación.
El objetivo es mantener intactos los recipientes primarios de
contención de los reactores para evitar una peligrosa fuga de
radiactividad en la zona, de la que han sido evacuadas 200 mil
personas.
La empresa operadora de la planta
Fukushima Daiichi no descartaba ayer la posible fusión parcial del
núcleo de uno de los reactores. Antes de la explosión, el experto de
la AIEA James Lyon
descartó que en los reactores se haya producido una fusión de
núcleo.
La explosión que se registró el lunes
temprano en Fukushima dejó 11 trabajadores heridos. El gobierno
aclaró que la explosión fue causada por acumulación de hidrógeno y
que no hubo una fuga masiva de radiación.
Rusia reportó que el nivel de
radiación es normal en las zonas cercanas a Japón, mientras en China
un equipo de control ambiental dijo que no se han detectado
sustancias radiactivas, tras recolectar muestras en el mar de china.
Ayer mismo, el presidente de la Autoridad de la Seguridad Nuclear (ASN)
de Francia, André-Claude Lacoste,
dijo que el accidente en la central de Fukushima podría ser de nivel
5 o 6 sobre una escala de 7. Es decir, por encima del nivel 4 que ha
admitido Japón, aunque “sin llegar al (nivel) del Chernobyl”. El
experto francés aseguró que “no hay duda de que se ha producido un
principio de fusión del núcleo de los reactores 1 y 3 de la
central”, y del número 2. Vaticinó que “estamos al principio de una
crisis que podría durar semanas”.
Ante la gravedad de la situación, el
gobierno de Japón solicitó formalmente a Estados Unidos que ayude a
refrigerar los reactores nucleares dañados, dijo la Comisión
Reguladora Nuclear de Estados Unidos. Japón también pidió ayuda a la
AIEA, informó el director general de la agencia, el japonés
Yukiya Amano, quien
consideró “poco probable” que Fukushima se convierta en una nueva
Chernobyl.
Ayer temprano, antes de la explosión
del reactor 2, el Comité Científico de la ONU sobre Efectos de la
Radiación Atómica dijo que la baja intensidad e la radiación
liberada y las medidas precautorias permitían descartar cualquier
efecto en la salud humana.
El Pentágono informó que 17 militares
que participaban en labores de asistencia dieron positivo a “bajos
niveles” de radiactividad, por lo que ordenó reposicionar
temporalmente los barcos de la séptima flota, con base en Yokosuka.
Miles de desaparecidos
La cifra de muertos tras el terremoto
y el tsunami ha aumentado a 5 mil, según datos de la policía,
incluyendo al menos mil 897 muertos y tres mil dos desaparecidos. En
Miyagi, mil cadáveres quedaron esparcidos en las costas, según un
funcionario local que pidió el anonimato, lo que elevaría la cifra
de muertos a casi tres mil, sin contar los desaparecidos.
Los crematorios están atestados, a
los socorristas se les terminaron las bolsas para cadáveres y
millones de personas aguardan su cuarta noche sin agua, alimentos ni
calefacción en un clima con temperaturas casi gélidas en el litoral
asolado por el desastre.
En la localidad de Minamisanriku, en
Miyagi, las autoridades no han podido localizar desde el viernes a
unas 9 mil 500 personas. Tampoco se conoce el paradero de 8 mil
residentes del pueblo costero de Otsuchi, en Iwate. Unos 100 mil
militares peinan la zona en busca de víctimas arrastradas por el
tsunami.
Un equipo de la ONU ha llegado a
Japón para ayudar en las labores de rescate, en tanto la Unión
Europea planea el envío de una misión.
Pese al panorama desolador, los
japoneses afrontan los problemas de abastecimiento y suministro
eléctrico con entereza y civismo, propias de un pueblo con fuerte
sentido de la comunidad y educado para afrontar emergencias. No ha
habido un solo saqueo.
Fuente