¿Se pueden diseñar edificios que no
se derrumben cuando se sujeten a los retumbos de la tierra?
La respuesta simple es sí. Existe la
tecnología para hacer edificios casi a prueba de terremotos. Sin
embargo, instalar esos edificios seguros en todo el mundo no es
tan simple. Tampoco lo es encontrar quien los pague.
En varias entrevistas, ingenieros
que trabajan en edificios resistentes a terremotos dicen que las
tecnologías actuales evitan que los edificios bien diseñados se
quiebren cuando tiembla la tierra debajo de ellos.
Como tan gráficamente han probado
los terremotos de Haití y Chile, el verdadero problema puede ser
que la adopción de estas tecnologías de construcción –muchas de
las cuales requieren tan sólo simples cambios de material de
construcción‑ está lejos de ser equitativa.
“La mayoría de los desastres son
creados por los seres humanos. Es cómo construimos y dónde
construimos lo que crea el peligro, el desastre”, dijo Michael
Armstrong, vicepresidente del International Code Council, un
grupo no lucrativo que desarrolla códigos de construcción para
que países los adopten. “Terremotos, huracanes, incendios o
inundaciones seguirán ocurriendo, pero hay maneras acerca de
dónde construimos y cómo construimos que pueden reducir el
impacto”.
En Chile, luego del terremoto de
8.8 grados de magnitud, se registraron más de 700 muertes. El 12
de enero, un terremoto menos potente, de 7.0 grados, dejó más de
200,000 muertos en Haití.
La diferencia en estas cifras
viene de la tecnología y la construcción de edificios, según han
dicho científicos e ingenieros. En Haití los edificios fueron
construidos rápida y económicamente. Chile, una nación más rica
e industrializada, se adhiere a códigos más estrictos de
seguridad.
Cómo funciona
La tecnología diseñada para
evitar que los edificios colapsen funcionan de dos maneras,
esencialmente: Haciendo los edificios más fuertes o haciéndolos
más flexibles para que se balanceen y desplacen sobre el terreno
que tiembla antes de que se derrumben.
Lo último en tecnología emplea
una idea llamada “aislación de base”.
Por casi 30 años, ingenieros han
construido rascacielos que flotan sobre sistemas de cojinetes de
bolas, muelles o cilindros acojinados. No se asientan
directamente en el suelo, así que están protegidos contra
algunos sismos. En caso de un terremoto mayor, se balancean unos
pocos pies. Los edificios están rodeados por “fosos”, o zonas de
contención, así que no se balancean hasta otras estructuras.
“Prácticamente se toma la
cimentación del edificio y se pone sobre algo parecido a muelles
o sobre un mecanismo que le permita moverse un poco con el
terremoto”, dijo Armstrong, del consejo de códigos de
construcción.
Los edificios bien diseñados con
sistemas de aislación de base garantizan que no habrá pérdida de
vidas, sin importar la fuerza de un terremoto, dijo Michael
Constantinou, profesor de ingeniería civil en la universidad de
Buffalo, de la Universidad estatal de Nueva York.
Más difícil que perfeccionar la
tecnología, dijo, es calcular qué tanto de un terremoto afectará
cierta área.
“El problema está en estimar
correctamente la demanda sísmica”, dijo. “No creo que haya un
problema con la tecnología”.
Mehmet Celebi, un investigador
mayor de ingeniería civil en la Encuesta Geológica de EU, dijo
que ha habido ejemplos de sismos en donde edificios con
aislación de base sobrevivieron mientras otros no. Dijo que un
hospital de la Universidad del Sur de California en Los Ángeles,
por ejemplo, sobrevivió a un terremoto en 1994 “absolutamente
ileso”.
Un edificio vecino del hospital
que no usaba la tecnología de aislación sufrió daños
considerables, dijo.
Nuevos desarrollos
Sin embargo, algunos ingenieros
están desarrollando tecnologías para mejorar esta idea de
edificios semiflotantes.
Bill Spencer, profesor de
ingeniería civil en la Universidad de Illinois, dijo que
censores electrónicos que detectan movimientos telúricos pueden
decirle al edificio cómo reaccionar para evitar el daño.
“Es la esencia de los sistemas de
frenos anti bloqueo en los coches”, dijo. “Ellos miden el
comportamiento dinámico del coche y ajustan la fuerza de frenado
para que se haga lo que tu quieres hacer”.
Celebi dijo que en Japón ya han
sido construidos algunos de esos edificios con censores, pero no
en Estados Unidos. Algunos usan acelerómetros, que también son
encontrados en algunos teléfonos inteligentes para detectar el
movimiento.
“Si exceden un cierto nivel,
entonces el sistema de amortiguación se pone en marcha y reduce
la cantidad de vibración” en el edificio, dijo.
Viejas ideas
Otros están tratando de hacer
menos caros los edificios a prueba de terremotos.
Los nuevos edificios con la
tecnología para resistir terremotos cuestan cerca de 5 o 10 por
ciento más que aquellos construidos sin estas precauciones,
dijeron ingenieros.
El costo de adaptar viejos
edificios a los estándares modernos de terremotos es mucho más
caro, pero ha sido probado en ciertos casos, como cuando la
ciudad de San Francisco adaptó su ayuntamiento a la tecnología
de aislación de base.
Ese proyecto, que incluyó otras
adaptaciones, costó un total de 293 millones de dólares, de
acuerdo al diario San Francisco
Chronicle.
Los altos costos alejan a países
como Haití de la posibilidad de adoptar las últimas tecnologías
y técnicas de construcción, dijo Nicolas Sitar, profesor de
ingeniería civil y ambiental de la Universidad de California en
Berkeley.
Dijo que hacer los edificios más
simples podría, de hecho, hacerlos más fuertes y costaría menos
que las mejoras con alta tecnología.
“A veces es realmente simple”,
dijo.”Los simples edificios cuadrados que son relativamente
fuertes sobrevivirán muy bien (los terremotos). El problema es
que a la mayoría de los arquitectos y la gente no le gusta vivir
en edificios cuadrados con ventanas cuadradas.
Conciencia
Los ingenieros señalan otras
soluciones simples, como reforzar edificios de concreto con
varillas de acero y agregar pernos a los cimientos de los
edificios de madera, como maneras de prevenir muertes masivas en
terremotos.
Pero tales medidas todavía no son
tomadas en cuenta en muchas partes del mundo, dijo Armstrong.
“Hay una manera de reducir el
riesgo”, dijo. “Los países que no han adoptado los códigos
tienden a ser países pobres y tal vez el grado de sofisticación
o compromiso con la ejecución del código es también un problema
en estos países”.
Sería un buen inicio para muchos
países en desarrollo el adoptar códigos que incluyan medidas
sobre resistencia a los terremotos, dijo, pero eso no arregla
todo.
Armstrong dijo que la gente en
todo el mundo, con todo tipo de trabajos, desde planeadores
urbanos hasta trabajadores de la construcción, necesita tomar
conciencia de las tecnologías y métodos de construcción que
previenen que los edificios colapsen en terremotos.
“Puedes escribir un muy buen
código, pero más te vale tener la capacidad de ejecutarlo”,
dijo. “Tienes que tener gente en el terreno que esté entrenada y
certificada en códigos y que quieran ejecutar los códigos”.
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