TRASTORNOS
ALIMENTICIOS SE INCREMENTA 15 VECES MÁS EN EL PAÍS
Revela estudio de la UNAM que los
trastornos alimenticios se elevaron 15 veces más en el país; las
mujeres siguen siendo las más afectadas
La figura en extremo delgada
sigue siendo el estereotipo de belleza que
persiguen los jóvenes, a pesar del evidente peligro que implica
dejar de comer o provocarse el vómito.
En México, la anorexia y la
bulimia han aumentado de manera preocupante. En la última década, la
demanda de atención por estas enfermedades en el Instituto Nacional
de Psiquiatría se incrementó 15 veces, reveló el investigador de la
UNAM Rodrigo León Hernández.
El especialista explicó, en
entrevista con el periódico Síntesis, que los trastornos
alimenticios son difíciles de medir debido a que son conductas que
las personas niegan hasta que la
enfermedad no se puede ocultar por la excesiva pérdida de peso.
Enfermedades como la anorexia
y la bulimia afectan tanto a hombres como a mujeres, pero son ellas
quienes las padecen mucho más. En el país nueve de cada 10 casos de
anorexia corresponden a mujeres, mientras que uno de cada seis casos
de bulimia lo padece un hombre. La edad en la que la mayoría
presenta ambas enfermedades es entre los 12 y 17 años.
Los trastornos de la
alimentación se presentan en mujeres y hombres de todos los niveles
socioeconómicos: “Tenemos registro de casos de anorexia o bulimia en
comunidades marginadas o indígenas, y en estratos sociales muy
altos”.
León Hernández explicó que los
pacientes con este tipo de padecimientos tienen patrones
comunes. “Son perfeccionistas, tienen bajo control sobre sus
impulsos, provienen de familias disfuncionales, donde hay
sobreprotección, control sobre las adolescentes y abuso físico y
emocional”.
Agregó que son más vulnerables de
sufrir estos trastornos las personas que provienen de familias en
las que se pone mucha atención en la imagen física.
Otra constante en las mujeres con
anorexia o
bulimia es que han sido víctimas de violencia. Entre el 70 y 80
por ciento ha sufrido violencia física o psicológica y alrededor de
20 por ciento padeció agresiones sexuales.
Padecimiento destructivo
En diciembre del año pasado, la
modelo francesa Isabelle Caro falleció víctima de la anorexia. Esta
joven fue conocida por protagonizar una campaña publicitaria en 2007
donde mostraba su cuerpo en extremo delgado, con el objetivo de
alertar y prevenir que más mujeres cayeran en la tentación de dejar
de comer.
Retratada desnuda por el célebre
fotógrafo Oliviero Toscani, Caro llegó a pesar tan sólo 31 kilos. La
modelo, aquejada de anorexia desde los 13 años, luchó por más de una
década para recuperar su salud, pero los daños a su organismo fueron
devastadores y falleció a los 28 años.
Su caso debería convertirse en una
seria
advertencia para los jóvenes, pero no siempre es así. Muchos no
logran controlar esta enfermedad y las consecuencias pueden ser
fatales.
La anorexia provoca desnutrición
severa que deriva en la pérdida de memoria y daños físicos
irreversibles. Mientras que con la bulimia se producen alteraciones
cardiovasculares que pueden llevar a un paro cardiaco, la pérdida de
piezas dentales y daño al sistema digestivo.
Quienes padecen estos trastornos
llegan a perder 50 por ciento de su peso. Con la
desnutrición, el organismo trabaja al 50 por ciento porque hay
poca o nula alimentación.
Según el investigador de la UNAM, el
50 por ciento de las personas con bulimia o anorexia se cura; un 20
por ciento sobrevive, pero con recaídas; otro 20 por ciento mejora y
un 10 por ciento muere. La recuperación depende de que la enfermedad
se detecte a tiempo y de que los pacientes reciban un tratamiento
multidisciplinario.
“Hay pacientes que llegan después de
20 años de evolución de la enfermedad; son mujeres en cama todo el
tiempo, ya no tienen contacto con la realidad y lo único que se
puede hacer es tratarlas para que se mantengan con signos vitales y
se puedan integrar un poco a la sociedad, pero ya no se curan”,
ejemplificó.
Si los trastornos se detectan en el
primero o segundo año es posible tratarlos con
éxito, siempre y cuando estén dispuestas a recibir ayuda porque
“hay mucha negación de la enfermedad”. Por ello, dijo, es importante
detectarla a tiempo.
Orígenes psiquiátricos
Según un estudio llevado a cabo por
la Fundación ABB, en España, los trastornos alimenticios se detectan
unos tres años después de su aparición, y la edad media en que se
inician es a los 15 años.
El doctor Enric Armengou, psiquiatra
experto en trastornos de la
conducta alimentaria y director médico del Centro ABB, explicó a
través de este estudio que tanto la anorexia como la bulimia son
trastornos psiquiátricos, aunque es cierto que hay personas más
predispuestas a sufrir estos padecimientos.
Destacó que existen factores
desencadenantes que llevan a esta alteración de la conducta
alimentaria.
“Si los padres son muy exigentes y
poco amorosos, por ejemplo, es más probable que el hijo padezca una
de estas alteraciones. Por eso es muy importante que los padres
escuchen a sus hijos. Éste es un factor de prevención muy
importante”.
¿Cómo detectarla?
Es probable que los
jóvenes con un trastorno alimenticio no revelen su enfermedad.
Deberán ser sus familiares o amigos quienes descubran los primeros
“focos rojos” de la anorexia o la bulimia.
Una señal de alerta, por ejemplo, es
que una persona pierda bastante peso en poco tiempo: entre 10 y 12
kilos en tres meses.
También es un signo preocupante
cuando los jóvenes están muy al pendiente de su apariencia física y
de su silueta, indicó León Hernández.
“Piden opiniones acerca de su
aspecto, pasan mucho tiempo frente al espejo, entablan pláticas
sobre productos para adelgazar, sobre las dietas, se pesan todos los
días, acuden a clínicas para bajar de peso y no van con
profesionales de la salud”.
En los casos de
bulimia, añadió el investigador, es común que vayan al baño
justo después de comer.
Tratamiento oportuno
Según la psicóloga Alma Beltrán, la
familia juega el papel más importante en este tipo de padecimientos.
Los
tratamientos para jóvenes con anorexia o bulimia, dice, incluyen
terapias familiares, ya que este núcleo será el que apoye día a día
a los pacientes.
“Los papás, hermanos o abuelos
tendrán un rol fundamental en la recuperación de un paciente con uno
de estos trastornos de la alimentación”, señala, “quizá, incluso,
sean ellos quienes descubran la enfermedad de la joven (o del varón)
y deban tomar las primeras cartas en el asunto, por eso necesitan
formar parte de la terapia en el aspecto psicológico.
“En el aspecto físico, según el grado
de desnutrición del paciente y de las afecciones a su organismo, se
le da el tratamiento adecuado, pero sin duda, la recuperación
dependerá de un proceso multidisciplinario por el origen psicológico
de estos trastornos”.
Señales de alerta
Si crees que alguno de tus familiares
o amigos sufre un
trastorno alimenticio, debes platicárselo a sus papás o a
alguien de confianza. Las personas que sufren anorexia o bulimia
generalmente:
Hacen dietas poco saludables y se
obsesionan con la pérdida de peso.
Se cubren el cuerpo con más ropa, a
pesar de haber rebajado.
Han perdido mucho peso en muy poco
tiempo: entre 10 y 12 kilos en tres meses.
Dicen que comen, pero nunca los ves
hacerlo. Es un misterio cuándo o con quién comen.
Tiran la comida casi íntegra a la
basura.
Se aíslan de la sociedad y
constantemente dicen mentiras.
Si presentan bulimia, vomitan después
de comer, aunque suelen ocultarlo muy bien.
Fuente
ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
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- Como vender por Internet
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