ARCHIVO OFICIAL
DE 'EL PONCHIS', EL NIÑO SICARIO: VIOLENCIA EXTREMA
Privado del calor
maternal desde los cinco años de edad, Édgar, el niño identificado
por autoridades como “El Ponchis” y a quien adiestró criminalmente
el Cártel del Pacífico Sur (CPS), ganó desde ese momento la calle y
algunos amigos que lo iniciaron en su carrera delictiva, en la cual
el primer antecedente fue el asalto a negocio.
México, DF.- Beneficiado en aquella ocasión por la ley al ser menor
de 12 años, Édgar regresó a su casa, la calle, donde lo reclutó el
grupo criminal hasta que dos años más tarde se le capturó tras
conocerse su participación en casos de secuestros, homicidios y
tortura, por lo que hoy purga tres años de cárcel.
A la sombra de Julio de Jesús Hernández Radilla, identificado por la
Procuraduría General de la República (PGR) como “El Negro” y como
quien encabezó el CPS en Morelos, al menor le bastaron dos años para
que su sobrenombre trascendiera en el plano nacional y mundial,
luego de que una investigación militar lo ubicó como el primer caso
documentado de un niño que era adiestrado en México por el crimen
organizado para torturar y asesinar a los rivales del grupo
criminal, bajo los influjos de la mariguana, de cuyo enervante es
adicto, según el expediente AP/PGR/MOR/CV/726/2010-II al que tuvo
acceso “El Universal”.
Una serie de videos subidos a Internet a mediados de 2010 delató sus
actividades y ahí comenzó la persecución que realizó personal
militar sobre el CPS y el menor, quien antes de ser detenido en
diciembre de 2010, ya cargaba un abultado historial delictivo.
La madrugada del 3 de diciembre “El Ponchis”, sobrenombre endilgado
por su familia porque de pequeño era gordo, fue arrestado por
soldados y bajo las intensas luces y flashes de cámaras de tv y
fotográficas que daban sobre su cuerpo, en su sudadera color negra
se alcanzó a ver la leyenda “Big Air”, “El Gran Salto”.
Como una ironía del destino, el muchacho, entonces de 14 años, fue
detenido precisamente cuando pretendía surcar el aire en un avión
con destino hacia Tijuana, Baja California, junto con una de sus
hermanas. De ahí se trasladarían a San Diego, California, Estados
Unidos para reunirse con su madre, quien se separó del padre de
Édgar y emigró a ese país cuando el chico tenía sólo cinco años.
Minutos antes de tomar el taxi hacia la terminal aérea se entrevistó
con su tutor criminal, Julio de Jesús Hernández Radilla, quien le
recomendó desde días antes que se fuera del país. Y mientras Édgar y
dos de sus hermanas se trasladaban al aeropuerto, la 24 Zona Militar
recibió una llamada anónima que avisaba de la huída del menor por
avión. Ahora, el ya adolescente deberá esperar para dar el “gran
salto” porque un juez oral determinó aplicarle el pasado 26 de julio
tres años de cárcel por sus conductas antisociales y la posesión de
armas de fuego para uso exclusivo del Ejército.
La carpeta judicial TJO-019/2011 contiene el informe militar sobre
la detención de Édgar en el aeropuerto Mariano Matamoros, firmado
por ocho soldados del 21 Batallón de Infantería de la 24 Zona
Militar. El documento oficial reportó que el padre de Édgar le pidió
a éste en varias ocasiones que abandonara la organización criminal,
en tanto que su mamá sólo sabía que el adolescente trabajaba lavando
los carros del CPS.
A los militares que lo detuvieron el menor les dijo que era la
primera vez que iba a ver a su mamá porque no se acordaba de ella,
ya que se fue a Estados Unidos cuando él tenía cinco años de edad.
Édgar contó que viajaría a Estados Unidos –con registro de
nacimiento en el Condado de San Diego, California– por instrucciones
de su jefe porque éste le recomendó: “vete, porque aquí está muy
feo, te van agarrar, cuídate mucho”.
Édgar y sus hermanas se reunieron alrededor de las 19:30 horas del 2
de diciembre con “El Negro” en la fuente de Civac, Jiutepec, punto
de reunión habitual de los integrantes de la banda. Julio llegó a
bordo de un auto Tsuru, blanco, con vidrios polarizados. Luego
abordaron un taxi que los llevó al aeropuerto para tomar un vuelo a
las 21:30 horas.
Un informe castrense firmado por un mando militar, identificado como
Barrales, relató que alrededor de las 20:00 horas de esa noche el
Ejército recibió una llamada anónima para denunciar que Édgar se
fugaría en avión a Tijuana con una de sus hermanas.
Enseguida el teniente Barrales salió rumbo al aeropuerto con 16
elementos y al llegar se dirigieron a la taquilla donde constataron
que Édgar y Elizabeth tenían boleto para abordar el vuelo número
Y4841 de la línea Volaris a las 21:15 horas para llegar a Tijuana a
las 23:05 horas del mismo día. Los hermanos tenían su pase de
abordar y habían documentado su equipaje por lo que se encontraban
en la sala de espera.
Ahí fueron detenidos por la compañía castrense y luego de pedir el
equipaje a nombre de Édgar encontraron dos pistolas abastecidas con
cartuchos útiles. Luego los revisaron y se le encontró en las bolsas
de su pantalón 12 envoltorios de cocaína y otros dos de mariguana.
Otro video muestra el cadáver de un hombre sin la piel del pecho,
abdomen y el brazo izquierdo. En otro video aparecen dos hombres
colgados en un cuarto y sometidos a métodos de tortura, en éste
aparece “El Ponchis” golpeando a los detenidos con un palo que tiene
grabadas las siglas del CPS.
En los videos se ven a jóvenes de entre 14 y 23 años de edad, aunque
Édgar dijo que el CPS había reclutado gente nueva de 19 y 20 años
que trabajaban bajo las órdenes de Julio de Jesús Radilla Hernández,
detenido en mayo, en Veracruz como presunto responsable del crimen
de siete personas, entre ellas, Juan Francisco Sicilia Ortega, hijo
del escritor y poeta Javier Sicilia.
ADIESTRADO A LO CASTRENSE
Ante fiscales, Édgar confesó que como “trabajador” del CPS mató a
cinco personas, cuatro de ellos decapitados y uno por disparo de
arma de fuego, “pero mis compañeros han dado muerte a 36 personas”,
admitió. Las órdenes de Hernández Radilla eran llevar a las víctimas
a las casas de seguridad para torturarlos y luego los asesinaban. Su
labor en el CPS, agregó, era robar, detener a rivales, sacar
información a las víctimas y después asesinarlos.
Una de sus últimas “conductas antisociales”, de acuerdo con la
tipificación de la Ley de Justicia para Adolescentes de Morelos, fue
el asesinato de un hombre cuyo cuerpo arrojaron sobre la autopista
Cuernavaca-Acapulco, a la altura de la colonia Antonio Barona, dos
meses antes de su captura. Al cuerpo le abrieron el cerebro y le
pusieron carne molida y luego lo aventaron en ese lugar, refiere un
Informe de la Dirección General de Despliegue Regional Policial de
la PGR.
Pero el caso de mayor peso utilizado por la fiscalía para acreditar
las “conductas antisociales” de Édgar fue el cuádruple homicidio
cometido el 22 de agosto de 2010 alrededor de las 1:00 horas, cuando
en compañía de tres de sus cómplices que viajaban en otros dos
vehículos interceptaron en la avenida Ciudad Chapultepec, en
Cuernavaca, un vehículo Peugeot en el que viajaban los jóvenes Édgar
Eduardo Ayala Gallardo, Mauricio Michael Maravilla Martínez, Éder
Ernesto Calderón Martínez y Éric Iván Ayala Ortiz.
Posteriormente, los plagiados fueron llevados bajo el amago de alto
poder a una casa de seguridad en la colonia Las Fuentes, de
Jiutepec. Ahí fueron golpeados en la cara, cráneo, tórax y abdomen
para después ahorcarlos con un cordón plástico. Luego los
decapitaron y cercenaron varias partes del cuerpo y genitales.
Enseguida los llevaron hasta el kilómetro 93 de la autopista México
Acapulco, a la altura del puente de Tabachines, donde suspendieron
los cuerpos con cuerdas plásticas atadas a los pies y los deslizaron
hacia el vacío. Al final pusieron una cartulina y los genitales
sobre el asfalto.
PROTECCIÓN POLICIACA
En su pretendida huida, Édgar fue acompañada por su hermana
Elizabeth, una chica de 19 años, ex novia de Hernández Radilla. A
los dos los llevó su hermana mayor Lina, quien también fue detenida
por los militares cuando pretendía abordar un taxi afuera del
aeropuerto. Las mujeres se encuentran recluidas en el penal de
Atlacholoaya por delitos del fuero federal. Elizabeth contó ante el
MPF que conoció a Julio de Jesús, “El Negro” Radilla, porque se lo
presentó su hermano Édgar y después comenzaron un noviazgo en enero
de 2010.
La narración de Elizabeth da cuenta de las diversiones en centros
nocturnos, visitas a restaurantes y recorridos de su ahora ex novio
por el municipio de Jiutepec –con 196 mil 953 habitantes–, según el
último censo de 2010, sin temor a ser detenido, porque policías
municipales estaban cooptados por el CPS.
La garantía de impunidad lo confirmó en septiembre de 2010, cuando
al viajar con Julio a bordo de un auto Ibiza rumbo a su casa, en
Tejalpa, cuando se acercó una patrulla de la Policía Preventiva
municipal y se detuvo frente a ellos.
Elizabeth observó que los policías se acercaron a su novio y
entonces “mi novio sacó dinero y me imagino por la actitud de los
policías que, como yo ya los conocía, siempre mi novio les daba
dinero. No sé si trabajaban para él o a cambio de algo”. La sospecha
de la complicidad policial fue detonada por el ex comandante de la
24 Zona Militar, Leopoldo Díaz Pérez la víspera del 29 de octubre de
2010, cuando vía telefónica exigió al Presidente Municipal de
Jiutepec, Miguel Ángel Rabadán Calderón, que revelara datos que
condujeran a la detención de las células del CPS.
Colaboradores del Ayuntamiento de Jiutepec dijeron que el edil
respondió: “Yo no sé nada”.
“Recuerde que la omisión también es un delito”, acentuó el mando
militar. Fuente
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