REQUISITOS PARA
INVERTIR EN TWITTER O FACEBOOK
La SEC limita
la propiedad de compañías privadas a inversionistas que ganan más de
200,000 dólares; en lugar de ofertas públicas, las acciones se
comercian en intercambios secundarios.
La web no es nada más que una fuerza
democratizada. Nos ha convertido en
inversionistas activos con comisiones de bajo costo de
cuentas en línea y acceso libre a enormes cantidades de información
financiera. Nos permite comparar tarifas de vuelo y precios de
aparatos, y sitios como
eBay
nos han ayudado a convertirnos en vendedores.
Eso ha dado algo de humildad a
los gigantes mediáticos, dejando a los usuarios responder con
comentarios y publicar sus propios pensamientos en blogs.
Recientemente, gracias a Facebook y Twitter, este fenómeno de
publicaciones personales fue una
herramienta muy
importante para llevar la democracia a países como Túnez y Egipto.
Pero hay un aspecto en el que los
empujes democráticos de la web aún no son bienvenidos, donde los
campos de juegos siguen siendo disparejos, y donde un grupo de élite
de intereses afianzados aún se lleva los beneficios mientras que el
resto de nosotros permanece excluido. Contra toda lógica, esta área
se encuentra ubicada justo en el corazón de la industria web: la
capacidad de comprar y vender
acciones de las compañías iniciales web más atractivas como
Facebook, Twitter y
Groupon.
Estas compañías privadas se harán
públicas, pero están tomándose su tiempo. "Este año podría darse"
una oferta pública inicial de Groupon,
informó Bloomberg el miércoles, citando fuentes anónimas. Cuando lo
haga, podría valer 25,000 millones
de dólares. Facebook, que reflexiona para realizar su
oferta pública en 2012, podría comerciar a varias veces ese valor.
Ambas compañías podrían ofrecer algunas de las mejores oportunidades
de inversión en algunos años, pero los pequeños inversionistas, y la
gran mayoría de los clientes de
Facebook y Groupon, se
están quedando fuera.
Esto es una pena porque hay una gran
demanda de propiedad en estos líderes de la
web 2.0, ya sean
grandes o pequeños inversionistas. Pero incluso mientras los fondos
de cobertura y los inversionistas prósperos hacen fila para comprar
a Facebook en rondas privadas o en intercambios secundarios como
Sharespost,
los pequeños inversionistas
siguen quedando excluidos
por dos razones primordiales.
La primera es que la Comisión de
Mercados y Valores (SEC, por sus siglas en inglés) limita la
propiedad de compañías privadas a inversionistas acreditados, es
decir, aquellos que ganan más de 200,000 dólares de sueldo o que
tienen un valor neto superior a un millón de dólares. La regla es
tanto bien intencionada como sensata, pues
limita a los inversionistas de
ventas a las compañías de comercio público, que deben
publicar la información de sus finanzas y operaciones.
Esto nos lleva a la segunda razón.
Las compañías exitosas y rentables que están maduras como para
comerciarse en intercambios de acciones públicas luchan
contra una oferta pública inicial, vendiendo rondas de
inversión de riesgo para poder permanecer bajo el control privado.
Es la versión de una adolescencia prolongada de
Silicon Valley, la
supuesta tendencia de los jóvenes que viven con sus padres hasta que
son adultos.
La SEC tiene otra regla bien
intencionada y sensata para las compañías iniciales privadas:
una vez que una compañía tiene más
de 499 accionistas, debe dar a conocer públicamente sus resultados
financieros. Aunque la regla no exige que la compañía
comercie públicamente, termina incitando a muchas compañías que
quieren conservarse privadas a solicitar su oferta pública inicial.
Dado que las compañías usan paquetes
de acciones y opciones para colocarse en la cima del talento de
ingeniería y administración, suelen conseguir
500 empleados a toda
velocidad. Google se resistió a
solicitar su oferta pública, pero dio el gran paso en abril de 2004,
cuando ya tenía más de 500 accionistas. Ser pública implicaba dar a
conocer información y sostener llamadas trimestrales donde los
analistas analizaban a los cofundadores, que sin duda se sentían
incómodos con su nueva exposición. Y eso abrió la puerta a Google
para que recibiera una gran presión para dar nuevos grandes pasos,
como cumplir con los objetivos de sus ganancias netas, o
prevenir la caída de los márgenes.
Pero eso también permitió a los usuarios compartir su éxito
financiero.
Hace dos años y medio, cuando
Facebook se acercaba al
umbral de 500 accionistas, pidió a
la SEC una exención de la ley de valores. La SEC le cumplió el deseo.
Si Facebook hubiera terminado 2008 con 500 accionistas, habría
tenido que solicitar su oferta pública o dar a conocer los
resultados financieros cuatro meses después. Pero gracias a la
exención, los empleados de Facebook, y los accionistas internos, han
crecido, mientras que su acción sólo se comercia en intercambios
secundarios.
Por eso, en lugar de ofertas públicas
de venta estamos viendo enormes rondas de inversión privada.
Facebook recaudó 500 millones de
dólares en enero de parte de
Goldman Sachs y otros, que
se suman a los 678 millones de dólares que ya había recaudado antes.
Este tipo de rondas enormes suelen ser vistas en industrias de
intensa inversión de capital fijo como manufactura solar,
farmacéuticos y redes IT, pero no en la web, donde las compañías que
inician tienden a lanzarse a un precio bajo.
Pero cada vez es más común ver éstas
mega rondas de capital privado.
Groupon, que emplea a 3,000 personas, recaudó 500 millones de
dólares a finales de diciembre.
Zynga, con
1,500 empleados, supuestamente está cerca de una ronda de
500 millones de dólares. También es el caso del rival de
Groupon,
LivingSocial. Sin duda
hay buenas razones para permanecer en el lado privado. Facebook, al
igual que Google y muchas otras compañías iniciales antes de ellos,
enfrenta una fina competencia y no quiere abrir sus libros de
contabilidad para que lo vean sus competidores. Además, ninguna
compañía disfruta el juego trimestral de ganancias, que suele exigir
que las compañías reduzcan sus inversiones en proyectos a largo
plazo para beneficiar ganancias en el corto.
Pero existe la misma cantidad de
complicaciones una vez que las compañías recaudan dinero de forma
privada por demasiado tiempo. Las
compañías públicas deben dar a conocer cuidadosamente la información
sometida a investigación, algo que no disfrutan los
inversionistas privados de las rondas tardías. Los inversionistas
individuales piden a gritos acciones privadas, generando
confabulaciones complejas y dudosas, como el plan abortado de
Goldman para permitir a clientes apremiados invertir en Facebook.
Esta semana, la Autoridad Reguladora de la Industria Financiera
advirtió sobre una ola de estafas que pretenden afectar a
inversionistas potenciales en compañías web privadas.
Facebook,
Groupon y otras compañías web
que permanecen privadas durante sus años de crecimiento no se ven
afectadas directamente por estos problemas, pero su imagen podría
serlo. Junto con las consideraciones financieras detrás de una
oferta pública, solía haber otra consideración arraizada en
principio: las compañías se vuelven públicas para compartir su éxito
con los clientes. Tristemente, hoy en día las compañías web de mayor
crecimiento no quieren compartir su éxito con nosotros.
Sólo los usuarios de Facebook que
ganan más de 200,000 dólares al año pueden comprar acciones de
Facebook, y eso si tienen suerte.
Al centro de esta insistencia
generalizada por permanecer privadas hay un aire de
hipocresía.
Las compañías web que defienden el
éxito de ideales democráticos a través de su tecnología, y que se
vuelven ricas gracias a ellos, se niegan a adoptar los
mismos ideales cuando se trata de sus acciones.
Fuente

ALGUIEN QUIERE LO QUE TU TIENES, ALGUIEN TIENE LO QUE
TU QUIERES.
- Como vender por Internet
- Como comprar por Internet
- Guías de compras (Lo que debes
saber antes de comprar)


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