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¿EU JALA PAREJO EN GUERRA CONTRA LAS DROGAS?

¿Podría ser cierto que las acciones anti-drogas del gobierno de México estén beneficiando sólo a EE.UU?

¿Se ha preguntado el lector por qué las consecuencias de la "guerra contra las drogas" son muy diferentes para México y para Estados Unidos?

El resultado que todos vemos de dicha "guerra" revela un contraste brutal para los dos países, que pocos han señalado.

México se encuentra en medio en una situación de enfrentamientos armados intensos (Ver Nota 1) en diversas zonas de su territorio, entre fuerzas del gobierno federal y grupos del crimen organizado (y entre facciones rivales de estos grupos), que han dejado ya más de 28 mil muertes violentas, desde diciembre de 2006 (casi una "ejecución" cada hora), que han golpeado su imagen ante el mundo, que llenan de miedo a muchos de sus habitantes, y que quitan las ganas de venir a los posibles visitantes.

Por otro lado, las ciudades estadounidenses, incluidas las de la zona fronteriza, y el país en general, viven una reducción sin precedentes en sus niveles de violencia y criminalidad, y más aun los hechos violentos relacionados con el tráfico de drogas que ocurren allí son considerados aislados y de importancia local, y no de resonancia nacional, como en México.

Esto detona varias preguntas: ¿Por qué las ciudades mexicanas en general son cada vez más violentas e inseguras , según los datos duros y según la percepción de sus habitantes, mientras las ciudades de Estados Unidos son cada vez más seguras? ¿Por qué la lucha contra el tráfico de drogas y el crimen organizado sólo tiene consecuencias violentas del lado mexicano?

¿Qué no el problema del tráfico de drogas es el mismo para Estados Unidos que para México? Aun más, ¿qué no es Estados Unidos un mayor consumidor de drogas que México? ¿Que no es verdad obvia y conocida que los estupefacientes que son traficados por México, tienen, en su mayoría, como destino Estados Unidos, el mayor mercado de drogas el mundo? Luego ¿Por qué tanta diferencia en la repercusión en términos de violencia? ¿Qué explica esa diferencia?

Estados Unidos, también, como México, le ha declarado la "guerra" al tráfico y consumo de drogas, desde hace mucho más tiempo, entonces ¿Por qué hay efectos tan dispares, en términos de violencia, relativa al crimen organizado en uno y otro país?

No parece que haya muchas personas tratando de responder estas preguntas. Pero en este artículo, nos ha parecido de interés e importancia el tratar de esclarecerlas:

Primero, expongamos varios hechos relativos a la zona fronteriza:

JUÁREZ-EL PASO

Ciudad Juárez ha sido nombrada como la localidad en el mundo con mayor número de asesinatos violentos fuera de las zonas de guerra declarada. En cambio, El Paso, Texas, justo enfrente, nada más pasar la línea divisora internacional, ostenta el título de la segunda ciudad de Estados Unidos más segura para vivir. Sí, parece increíble.

Los paseños (habitantes de El Paso) están preocupados por la enfermedad de violencia general y relativa al crimen organizado que afecta a su "ciudad hermana", Juárez. Pero a la vez que están temerosos y dolidos por los juarenses, están orgullosos , de que su localidad haya alcanzado el título de una de las ciudades más seguras de su nación.

Criminólogos, periodistas y los propios paseños señalan que parte de la explicación del bajo índice criminal de su ciudad es que está poblada por gran cantidad inmigrantes mexicanos (se calcula de tres cuartas partes de su población es hispana). Parece ser que los migrantes son personas que se cuidan mucho de no violar la ley, ya que su situación legal es especialmente vulnerable y lo que desean, con sus excepciones, es trabajar y prosperar en paz.

Este es un fenómeno que se repite en otras ciudades fronterizas de EU, como San Diego, California (frente a Tijuana, Baja California); Laredo, Texas (frente a Nuevo Laredo, Tamaulipas) o Bronsville, Texas (frente a Matamoros, Tamaulipas). Sí, contrario a lo que los antiinmigrantes conservadores en Estados Unidos piensan, los indocumentados y migrantes en general no son causa de violencia y crimen, sino que precisamente evitan estas situaciones. Esto por supuesto echa por tierra los argumentos de quienes señalan a la inmigración ilegal en Estados Unidos como la fuente de todos los problemas, incluido el de la violencia.

Quizá esa sea parte de la causa de por qué El Paso y otras ciudades fronterizas con gran porcentaje de migrantes son seguras. ¿Pero es toda la explicación? Dicho argumento no alcanzaría a explicar el tremendo contraste entre la situación de El Paso, con lo que está pasando en Ciudad Juárez respecto a las acciones del crimen organizado, puesto que el problema del narcotráfico afecta a ambas sociedades y el consumo es mucho mayor en la sociedad estadounidense.

Así, continúa sin responderse la pregunta ¿Por qué hay tanta violencia relacionada al crimen organizado del lado mexicano y del otro lado hay tan poca? Otro ejemplo:

TIJUANA-SAN DIEGO

Tijuana sigue siendo una de las ciudades más violentas de México, aunque en los últimos meses, incluso ésta ha sido opacada por los más cruentos sucesos de Ciudad Juárez. Tijuana es una de las metrópolis con mayor índice de secuestros , y asesinatos comunes o relacionados con el crimen organizado. ¿Y qué ocurre del otro lado de la frontera? Bueno, pues ahí está San Diego, una de las urbes más prósperas de Estados Unidos, que también ha sido declarada como de los mejores lugares para vivir en ese país., y que, por lo mismo, ostenta el sexto menor, índice de criminalidad de todo Estados Unidos. Vaya contraste ¿Verdad?.

Veamos un ejemplo más:

NUEVO LAREDO-LAREDO

Nuevo Laredo, Tamaulipas, es una ciudad con mayor población (350,000 habitantes) que su "hermana", Laredo, Texas (230 mil habitantes), pero la diferencia no es tanta como para que ese factor justifique la disparidad en el nivel de violencia.

Nuevo Laredo es escenario de constantes enfrentamientos entre soldados y marinos mexicanos con narcotraficantes, y de enfrentamientos entre bandas rivales: los "Zetas" contra el "Cartel del Golfo".

Recientemente, la revista mexicana Proceso realizó una entrevista con el alcalde de Laredo, Texas, de nombre Raúl Salinas. La revista le pregunta al alcalde: "¿Qué marca la diferencia entre Laredo y Nuevo Laredo en materia de seguridad?". El alcalde Salinas responde que la diferencia se debe a que en Laredo hay un departamento de policía capacitado que colabora con las autoridades mexicanas en materia de narcotráfico.

No se duda que la policía de Nuevo Laredo sea eficiente, pero ¿es más temible para los narcos que el ejército mexicano? ¿De verdad esa es la razón que marca diferencia? Un segundo argumento del alcalde laderense es que la diferencia la hacen la corrupción de las policías mexicanas. Dice que si los agentes mexicanos ganaran sueldos decorosos, no se venderían a los narcotraficantes, y en cambio, se decicarían a combatirlos. Este segundo punto es más convicente, pero ¿es toda la explicación? La revista también le pregunta al alcalde Salinas si cree probable que la narcoviolencia de Nuevo Laredo cruce la frontera. A esto, el funcionario estadounidense responde que no, porque en su ciudad "están las oficinas regionales del FBI y el DEA, dedicadas a colaborar con México en la lucha contra el narcotráfico".

Una respuesta sorprendente. Es decir que la sola presencia de la DEA y el FBI mantienen a raya a los sicarios del narco ¿Será? Las respuestas del alcalde de Laredo pueden ser acertadas o no, pero en lo que sí es acertado es en ufanarse de que su ciudad está entre las 10 localidades de más de 100 mil habitantes más seguras de Estados Unidos, si bien el espectáculo de violencia que tienen enfrente --cruzando la frontera-- seguramente es una molestia para los pacíficos laredenses.

Raúl Salinas dice que es poco probable que la narcoviolencia de enfrente le llegue a sus conciudadanos, y lo dice con mucha seguridad.

¿QUIÉN RESPONDE POR QUÉ?

Desde que la violencia del crimen organizado se recrudeció en México, alrededor de diciembre de 2006, e incluso antes, en lo que se ha dado en llamar una "guerra" contra el narcotráfico y contra los criminales, han corrido ríos y ríos de tinta en los periódicos y de bits en el internet sobre el tema.

En México, la mayoría de los análisis sobre la violencia del narcotráfico se han enfocado a ver el problema de "puertas adentro". Han sido muy pocos los estudios o las voces que tratan de explicar el problema del combate al tráfico de drogas como un problema de dos países, tanto de México, como de su vecino Estados Unidos, el gran consumidor de drogas. Y últimadamente, el problema del tráfico de drogas debe estudiarse en un nivel global, o al menos continental, puesto que tal es el negocio de los traficantes.

Los libros que han aparecido en México desde diciembre de 2006 sobre el tema del combate al tráfico de drogas y al crimen organizado, se enfocan en su mayoría en hacer la crítica a la política del gobierno federal de Felipe Calderón, o bien analizan el problema enfocado en las mafias, y su confabulación con todo tipo de autoridades mexicanas. Si bien estos aspectos del problema son importantes, se echa en falta el estudio del fenómeno del tráfico de drogas en Estados Unidos, desde la perspectiva del público mexicano.

Es decir, en general, ni periodistas, escritores e investigadores mexicanos (con sus excepciones) han hecho un estudio sistemático y a fondo del fenómeno del tráfico de drogas y la violencia que afecta a México en relación con las acciones que está emprendiendo Estados Unidos de su propio territorio. Es decir, los opinadores mexicanos evalúan, critican y estudian o se ocupan de lo que está ocurriendo en México, pero casi nunca lo hacen de lo que ocurre dentro de Estados Unidos.

Este artículo no intenta por supuesto llenar ese hueco, sino sólo poner sobre la mesa el problema desde esa perspectiva y comenzar a bordar sobre el mismo.

EL ESPEJO ESTADOUNIDENSE

Del otro lado, la situación no es muy diferente. El público en general en Estados Unidos quizá está aún peor informado de lo que ocurre en México. Las noticias sobre la violencia aquí llegan allá sin mucho contexto y contribuyen a que se piense que este país del sur está prácticamente en guerra total, lo cual por supuesto es falso.

Sin embargo, entre los analistas, y periodistas estadounidenses, sí hay un sector importante que habla y escribe con profusión de lo que está sucediendo en México, pero desde la perspectiva de los intereses y conveniencias del público estadounidense. Lo que ocurre en México preocupa en Estados Unidos por el hecho de la violencia en sí misma, pero sobre todo, por sus posibles repercusiones para ese país.

Aquí no profundizaremos sobre los análisis que se realiza en Estados Unidos sobre lo que ocurre en México, sin embargo citaremos un ejemplo.

Recientemente el Instituto México del Centro Woodrow Wilson, un centro de estudios políticos estadounidense, publicó en el diario The Washington Post, un trabajo para informar y explicar al público de Estados Unidos sobre lo que está pasando en México.

El director del Instituto, Andrew Seele, uno de los autores del trabajo, explicó diversos aspectos, entre ellos el hecho de que la violencia que ocurre en México no ha "cruzado la frontera", es decir, no se ha expandido hacia Estados Unidos y explica este fenómeno así: "Los grupos mexicanos (de narcotraficantes) que operan en EE.UU. intentan no llamar la atención porque le temen a la autoridad con capacidad de perseguirlos y enjuiciarlos. Eso no es perfecto en EE.UU. pero hay un marco institucional que le complica la vida al crimen organizado y a eso también aspira México y la sociedad mexicana".

Bien, este experto, el señor Steele dice que la policía y el marco institucional en Estados Unidos "les complican la vida" a los narcotraficantes, y el resultado es que no se comportan de forma violenta, como en México...

¿SUPER POLICÍAS?

¿Pero qué ocurre realmente? Tratemos de analizar qué tanto las autoridades en Estados Unidos "les complican la vida" a los traficantes de drogas.

Si es verdad que "el marco institucional" en EE.UU es tan eficiente para enfrentar a los narcotraficantes organizados, entonces uno pensaría que las drogas que logran entrar por la frontera con México o por los puertos marítimos, encontrarían muchos obstáculos y dificultades para poder avanzar más allá de la zona fronteriza o de los puertos de entrada. Uno pensaría que el mercado de drogas estaría perfectamente acotado en Estados Unidos, pues sería extremadamente difícil trasladarlas a todo el territorio estadounidense, dada la presencia de poderosas y eficientes policías. Pero ¿qué crees estimado lector? ¡Que eso no ocurre ni en sueños!

Así como la droga corre libre por las venas de los adictos, así los cargamentos de droga, bien ocultos, van sin obstáculo por las excelentes carreteras de toda la Unión Americana, que es un país enfermo de adicción a todas las sustancias licitas o ilícitas que alteran la mente y hacen olvidar un poco el tedio y las dificultades de la vida a millones de personas, a veces a un alto precio. Y necesitan quién se las provea.

LIBRE MERCADO DE DROGAS

Una vez que la droga entra a Estados Unidos por diversas vías ilegales, incluidos los *sobornos a los agentes de aduanas estadonidenses , los traficantes encuentran ya muy fácil trasladarla a todos y cada uno de los rincones de ese vasto y rico país. El mercado de drogas en Estados Unidos es vastísimo, surtido rico y disponible en todos los barrios de todas las grandes ciudades, hasta los pueblos más apartados y bicicleteros. No existe lugar en Estados Unidos donde cualquiera tenga dificultad alguna para conseguir la droga que se desee. Esa es la realidad.

¿Quién está combatiendo en Estados Unidos esa distribución? La respuesta es: nadie trabaja ni ha trabajado nunca en detenerla. ¿Por qué? La respuesta es así, es bien conocido que el sistema estadounidense es el gran maestro de la realpolitik, de la política práctica, de la política eficaz que vé a favor de sus intereses y nada más.

Pues bien, a pesar de todo el discurso acerca del peligro de las drogas, los estadounidenses siempre van a considerar que antes que detener el comercio de sustancias ilícitas, es mucho más importante que el comercio en general, el flujo de mercancías no se detenga NUNCA. (Ver Nota 2)

Por esa razón, los comerciantes de droga dentro de Estados Unidos ni siquiera tienen que pensar en ir armados, pues siempre y cuando escondan bien su cargamento, y se cuiden de violar visiblemente las leyes, es muy raro que surja algún conflicto con la autoridad, y mucho menos algún tipo de enfrentamiento directo, como ocurre en México por ejemplo.

Si las autoridades estadounidenses comenzaran a colocar retenes para revisar al azar los cargamentos de tráileres, si el ejército de Estados Unidos patrullara carreteras y poblados deteniendo a sospechosos de transportar drogas (Ver Nota 3), pues simplemente pasaría lo que en México: habría enfrentamientos aquí y allá, hechos violentos que entorpecerían el comercio interno --que por cierto es el más intenso del mundo-- que asustaría a los ciudadanos y que a final de cuentas, deprimiría la actividad económica y quizá peor, la moral de la gente.

Sí, todas esas cosas que ocurren en México, son precisamente las que evitan los estadounidenses a toda costa. Ellos, como país (todas las instituciones del estado y los ciudadanos) protegen antes que todo, el valor de la libertad, aunque sólo sea la libertad de comerciar, el célebre "dejar hacer, dejar pasar" de padre del liberalismo económico, Adam Smith, valor que para ellos está muy, pero muy por encima de cualquier supuesta "guerra" contra las drogas.

Cuando el profesor Seele, el del estudio del centro Woodrow Wilson dice que "los grupos de narcotraficantes mexicanos que operan en EE.UU. intentan no llamar la atención porque le temen a la autoridad con capacidad de perseguirlos y enjuiciarlos", en realidad debería decir que los narcotraficantes dentro de Estados Unidos evitan llamar la atención porque simplemente si no la llaman, se les dejará en paz para llevar a cabo su negocio, que es la distribución de drogas. Es decir, que eso que en México parece un anatema: el que se establezca un "pacto implícito" con los narcotraficantes ocurre todos los días en Estados Unidos y ese pacto se llama: las leyes y los valores que los estadounidenses tienen como prioridad. Y los narcos, que no son tontos, lo aprovechan.

LA VERDADERA "GUERRA"

Es preciso aclarar que no se está afirmando que Estados Unidos no haga NADA para combatir el tráfico y consumo de drogas.

A continuación se expondrá brevemente cuál es el estilo estadounidense de combatir a las sustancias ilícitas. Simplemente, que quede claro, que el enfrentar directamente a los traficantes en acción, "cazándolos" a través de las armas, del "fuego contra fuego" como en México, es algo que NO ocurre.

Pero entonces ¿cómo ataca Estados Unidos a los narcotraficantes? Dentro del territorio, hay básicamente dos formas:

1. Inteligencia policiaca y financiera. Es bien sabido que las policías estadounidenses son muy eficientes, no sólo las policías federales, sino las policías locales, que están muy bien capacitadas para enfrentar a los infractores, y son especialmente eficientes en la investigación de crímenes, y en el llevar a juicio a los sospechosos.

El tráfico de drogas como actividad ilícita en sí, es combatida por el gobierno federal, principalmente a través de la DEA (Administración de Combate a las Drogas), con el apoyo del FBI (Oficina Federal de Investigaciones).

Una vez que los traficantes de drogas entran al libre juego del mercado, las autoridades estadounidenses intentan aprovechar cualquier error o violación flagrante a la ley durante sus operaciones que pueda llevar a su arresto. Expertos financieros y en investigación policiaca buscan detectar a los traficantes de drogas a través de vigilar los movimientos financieros sospechosos. La eficiencia en esta vigilancia es tal, que los narcotraficantes evitan en general utilizar el sistema bancario para mover el dinero de sus ganancias. Por ello, es muy común que los narcos en EE.UU manejen grandes cantidades de dinero en efectivo.

Una buena partes de las ganancias, en billetes contantes y sonantes, son llevadas de vuelta a México, o a otros países de origen de los narcos en América Latina. Es mucho menos complicado para ellos llevar un cargamento de billetes por carretera u otros medios de transporte, que canalizarlo por el sistema bancario. Recientente, el capo del Cártel del Pacífico, *Edgar Valdez, alias "La Barbie", detenido por la policía federal mexicana a finales de agosto de 2010, confesó que el dinero obtenido en EE.UU de la venta de droga, le era regresado a México ¡cargado en tráilers!

2. Lucha sin piedad contra los adictos criminales Aunque como ya dijimos, Estados Unidos no suele enfrentar directamente a los grandes traficantes de narcóticos en su distribución de sustancias, sí en cambio aplica una política de "cero tolerancia", incluídas penas muy severas, para los individuos que cometen delitos relacionados con las drogas.

Esto ha resultado en el arresto, acusación y encarcelamiento de decenas de miles de personas cada año, por crímenes asociados a la posesión y uso de drogas ilegales.

Tan sólo en 2008, 1.5 millones de estadounidenses fueron arrestados por ofensas relacionadas a las drogas, 500 mil de los cuales fueron a dar a la cárcel. Pero no muchos en esa multitud de gente son grandes capos, la gran mayoría son vendedores al menudeo atrapados en flagrancia, o adictos que cometen crímenes para pagar su adicción. La Comisión de Sentencias de EE.UU. reportó que sólo 11 por ciento de los acusados por delitos federales relacionados con drogas son narcos de alto nivel.

Algunas organizaciones defensoras de los derechos humanos han acusado a las autoridades estadounidenses y al sistema legal de ese país de propiciar que la persecución policiaca se centre en las minorías étnicas, como las personas de raza negra y de origen hispano, mientras adictos que no pertenecen a minorías y que suelen tener un mayor nivel económico pueden mantener su consumo de sustancias sin ningún problema.Estados Unidos es el país con el mayor porcentaje de su población en la cárcel, al menos entre los países que proporcionan estadísticas confiables. Cada año se encarcela a un promedio de medio millón de personas por ofensas relacionadas con las drogas, esto es, más de lo que los países de la Unión Europea encarcelan por crímenes en general.


Resumiendo. Vamos a sintenizar brevemente lo expuesto hasta aquí: las autoridades de Estados Unidos no interfieren en el libre transporte de mercancías, sean drogas ilícitas o lo que sea --aunque las leyes digan que es ilegal transportar ciertos bienes--, por lo que para los narcos es muy sencillo realizar sus tareas de distribución en todo el territorio de ese país. Esto evita que los cárteles tengan que recurrir a la violencia para llevar a cabo su negocio, como ocurre en México. La forma en que Estados Unidos combate el comercio de sustancias ilegales es a través de la cuidadosa vigilancia de los movimientos financieros, para detectar cualquier sospecha de transacciones con dinero de procedencia ilícita. Además, se hace uso de la eficiente vigilancia, investigación y acción policiaca contra cualquier clase de violación a las leyes, y si estas faltas están relacionadas con las drogas, llevar a juicio y aplicar las sanciones correspondientes, que suelen ser muy severas. Esta última estrategia ha llevado a que el 90% de los detenidos por crímenes de drogas (medio millón de personas al año) sean adictos que cometen crímenes o traficantes en pequeña escala.

Si el lector se pregunta si esa estrategia ha dado resultados, podemos decir que NO ha tenido ningún éxito en frenar el consumo de drogas, que es el más alto del mundo. Pero la respuesta es diferente en lo que respecta a la violencia relacionada con las drogas. Simplemente hay que volver al inicio del artículo, diciendo que el nivel de criminalidad y violencia en las ciudades estadounidenses es actualmente uno de los más bajos de su historia (y como vimos, su población encarcelada, una de las más altas).

QUE LO HAGAN OTROS

Lo que hemos tratado hasta aquí ha sido relativo a la estrategia que respecto al problemas de las drogas siguen las autoridades de Estados Unidos dentro de su territorio. Aunque ellos llamen a su estrategia "Guerra contra las drogas" (fue Richard Nixon --1913-1994-- quien introdujo el término), la frase tiene más bien un sentido figurado o metafórico, pues adentro no se libra ninguna guerra en realidad como hemos visto. Incluso, el gobierno de Barack Obama ha dicho que no usará más esa frase bélica, porque no se corresponde con la realidad y ha provocado un rechazo de parte de los ciudadanos a las acciones para remediar los abusos a las sustancias ilícitas.

Pero en algunos países, como Latinoamérica por ejemplo, como México recientemente en concreto, sus líderes han comprado no sólo el eslogan, "Guerra contra las drogas" sino que lo han vuelto mucho menos metafórico, al habérselo tomado a la letra.

Es bien sabido que Estados Unidos ha llegado a ser la mayor potencia militar y económica del mundo, a través de, entre otras cosas, pelear sus guerras fuera de su territorio --excepción hecha de su Guerra Civil de Secesión (1861-1865)--. Justamente, aunque EE.UU difícilmente alguna vez usará su ejército en la lucha contra las sustancias ilícitas dentro de su territorio, sí lo usa en otros países, siempre que puede. Además, hace todo lo posible por presionar, persuadir, coaccionar o "convencer" a otros gobiernos a que utilicen sus respectivos ejércitos contra los traficantes de drogas.

Más aun, Estados Unidos como se sabe, proporciona ayuda financiera y en especie --armamento y asesoría militar-- a países que se lo solicitan y que están dispuestos a luchar contra la producción y tráfico de drogas en una forma acorde a sus intereses.

Como ya vimos, Washington y demás autoridades en EE.UU no impiden directamente la distribución de la drogas, una vez que éstas entran a su país, así que la estrategia consiste en que las drogas sean destruidas en los lugares de producción de las mismas, o detenidas antes de que lleguen a territorio estadounidense y para ello EE.UU necesita formar e instruir "soldados" en los territorios externos.

EE.UU ha hecho uso de diversos métodos para "convencer" a otras naciones, especialmente en Latinoamérica, para que prioricen la lucha contra el tráfico de drogas, sobre otros intereses legítimos, por ejemplo, digamos, la libertad de comercio en general, o el anhelo de paz de la población. Así por ejemplo, si Washington determina que algún país no está cumpliendo con la legislación internacional anti-drogas, o no actúa acorde a las leyes estadounidenses sobre drogas, se toma la decisión de suspender cualquier tipo de asistencia a ese país, entre otras sanciones. (Ver Nota 4)

"SOLDADOS" ANTIDROGAS

Es difícil cuestionar la moralidad o el carácter justo de las acciones emprendidas por el presidente Felipe Calderón contra el crimen organizado, cuyo mayor negocio es el narcotráfico.

Sin embargo, sí es legítimo debatir, a la luz de los resultados, después de cuatro años y medio, si la estrategia seguida en México contra el tráfico de drogas, esta beneficiando nuestros intereses como nación, o más bien, a los intereses de terceros.

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